La suba de las tasas de interés en los mercados globales es por estas horas el tema que domina las agendas de los inversores y también está presente en el encuentro de ministros de Finanzas del G-20 en Carolina del Norte. Para el equipo económico representa un nuevo escollo: se encarece el costo del dinero y la posibilidad de volver a los mercados financieros se aleja cada vez más.
El plan financiero presentado por Luis “Toto” Caputo ya preveía este escenario. En ese sentido, todas las fuentes de fondeo para pagar la deuda en 2027 dependen del mercado interno, más compra de dólares y financiamiento de organismos.
La tasa de 10 años del bono del Tesoro norteamericano subió ayer a 4,80% anual, mientras que la de 30 años se mantiene arriba de 5,20% anual, los niveles más altos en por lo menos 15 años.
La Argentina enfrenta mayores dificultades para regresar a los mercados internacionales de crédito debido al aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. La tasa del bono del Tesoro a 10 años llegó al 4,80%, mientras que la de 30 años superó el 5,20%. Como contrapartida, la suba del petróleo y la soja podría favorecer el ingreso de dólares por exportaciones.
La Argentina quiere volver a los mercados internacionales, pero Estados Unidos acaba de subirle el precio de la entrada. Con el bono del Tesoro a 10 años en 4,80% y el de 30 años por encima del 5,20%, conseguir financiamiento afuera se parece cada vez más a pedirle prestado al vecino que ya te avisó que cobra intereses.
El problema no es menor: cuando las tasas de referencia globales suben, también se encarece el financiamiento para los países que necesitan convencer a los inversores de que prestarles dinero es una buena idea. Y la Argentina todavía tiene que hacer bastante mérito en esa materia.
El equipo económico de Luis Caputo ya contemplaba un escenario complicado para conseguir fondos destinados a afrontar los vencimientos de deuda de 2027. El plan depende del mercado interno, de una mayor compra de dólares y del financiamiento de organismos internacionales, mientras el mercado global decide si quiere volver a mirar a la Argentina o seguir fingiendo que no leyó el mensaje.
La buena noticia viene por otro mostrador: petróleo y soja. Si los precios internacionales continúan favoreciendo a esos productos, podrían ingresar más dólares por exportaciones y darle algo de aire a las cuentas externas.
Es una de esas situaciones en las que la economía argentina juega dos partidos al mismo tiempo. Por un lado, necesita que baje el costo del dinero para volver a financiarse; por el otro, agradece que las materias primas hagan lo suyo y acerquen los dólares que el mercado financiero no quiere prestar barato.
Mientras en Carolina del Norte los ministros de Finanzas del G20 hablan de tasas y mercados, en Buenos Aires las cuentas siguen esperando. El crédito internacional puso cara de “después vemos”; el petróleo y la soja, por ahora, atendieron el teléfono.