A poco más de 24 horas de que Mirtha Legrand fuera internada en el Sanatorio Mater Dei con diagnóstico de bronquitis, se conocieron los resultados de la tomografía que le realizaron para evaluar su cuadro respiratorio.
El estudio detectó un hallazgo pulmonar de 14 milímetros que, de acuerdo con las explicaciones brindadas posteriormente, no representa un motivo de especial preocupación y presenta características compatibles con un hamartoma.
«La tomografía dice que tiene un hematoma de 14 milímetros, pero esos signos inflamatorios pulmonares son habituales en la tercera edad. Son secuelas de cualquier proceso viral. No tiene otra cosa que represente preocupación», explicó Mercedes Ninci al aire de La Mañana con Moria.
La periodista también leyó textualmente la conclusión médica incluida en el informe técnico: «Signo de reagudización de patología inflamatoria infecciosa crónica de la vía aérea de predominio bibasal. Hernia hiatal mixta con repercusión ventilatoria basal izquierda. Nódulo pulmonar de 14 milímetros, el lóbulo superior derecho de característica previamente descritas compatible con hamartoma».
Para traducir los términos médicos a un lenguaje más accesible, Ninci envió los resultados durante el programa al especialista Guillermo Capuya, quien analizó el informe al aire y explicó el alcance de los hallazgos.
Una agenda intensa antes de la internación
Durante los meses anteriores, Legrand había retomado su rutina laboral y mantenido una intensa agenda social, con eventos, funciones teatrales y estrenos.
Por indicación médica, la conductora debía limitar sus salidas a un máximo de tres por semana. Sin embargo, durante la última semana de agosto realizó tres salidas consecutivas y quedó expuesta al frío. A partir de entonces comenzaron los síntomas que ella misma describió como «un resfriado».
Con el aumento de la tos, su familia le recomendó no participar del programa del sábado, jornada en la que fue reemplazada por su nieta, Juana Viale. También se suspendió su tradicional té con Mirtha de los domingos y ese mismo día finalmente se resolvió su internación.
El sanatorio había informado el lunes que Legrand cursaba «un cuadro respiratorio bronquial» y que permanecería internada en una habitación común «para completar estudios y continuar con el tratamiento médico correspondiente».
No es la primera vez que la conductora atraviesa un episodio de estas características. A fines de abril se había ausentado durante tres semanas consecutivas de las grabaciones de La noche de Mirtha para recuperarse de una bronquitis que contrajo después de exponerse al frío tras asistir a una función de Rocky.
A poco más de 24 horas de su internación en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro de bronquitis, se conocieron los resultados de la tomografía realizada a Mirtha Legrand. El estudio detectó un nódulo pulmonar de 14 milímetros compatible con hamartoma y signos inflamatorios considerados habituales para su edad, sin otros hallazgos que generen preocupación.
Mirtha Legrand volvió a protagonizar una de esas noticias capaces de poner en pausa al espectáculo argentino, un ecosistema donde una tomografía puede adquirir durante unas horas la relevancia institucional de un mensaje presidencial. La conductora permanece internada por un cuadro respiratorio y los estudios médicos aportaron tranquilidad, aunque eso no impidió que cada término técnico del informe fuera examinado con la precisión de una comisión investigadora. En televisión, mientras tanto, “bibasal” pasó de ser una palabra reservada para consultorios a convertirse en vocabulario nacional antes del segundo café.
La escena tuvo todos los componentes del género: informe médico, traducción simultánea para seres humanos y un especialista convocado en vivo para explicar que un texto redactado para profesionales de la salud no suele venir acompañado por subtítulos. Guillermo Capuya recibió los resultados y ayudó a interpretar un documento donde aparecieron expresiones suficientes como para que buena parte de la audiencia descubriera, de manera abrupta, que posee lóbulos pulmonares y probablemente nunca les agradeció formalmente el servicio.
El trasfondo, sin embargo, tiene menos misterio que una sobremesa televisiva: Legrand venía sosteniendo una agenda social considerable y tenía la recomendación médica de limitar sus salidas a tres por semana. Durante los últimos días de agosto completó tres consecutivas y quedó expuesta al frío. El organismo, que evidentemente no reconoce contratos, compromisos sociales ni temporadas teatrales, respondió con síntomas respiratorios y una tos creciente.
Su familia terminó imponiendo el criterio que durante décadas resultó casi imposible aplicar sobre la televisión argentina: Mirtha debía faltar. Juana Viale ocupó su lugar el sábado y también se suspendió el tradicional té de los domingos. Finalmente se resolvió la internación para completar estudios y continuar el tratamiento. Por ahora, los resultados conocidos no muestran elementos que generen especial preocupación. Incluso a los 99 años de historia televisiva acumulada, el cuerpo sigue teniendo una costumbre poco glamorosa pero bastante democrática: cuando pide descanso, no acepta reservas VIP.