El mercado automotor argentino cerró agosto con 135.260 vehículos sin vender y sin patentar, un volumen equivalente a unos tres meses de patentamientos. El dato refleja la desaceleración de la demanda que atraviesa al sector y que llevó a terminales e importadores a ajustar sus previsiones.

Del total acumulado, más de 100.000 unidades son importadas, mientras que unas 33.700 corresponden a vehículos fabricados en la Argentina. La distribución guarda relación con la composición actual del mercado, donde aproximadamente dos tercios de las ventas corresponden a modelos importados.

Durante los primeros ocho meses de 2026, las ventas acumularon una caída del 13,3%. La menor demanda generó un desfasaje entre el ritmo de producción e importación y la capacidad del mercado para absorber las unidades disponibles.

Por qué la industria necesita mantener stock

El inventario cumple una función estratégica para terminales, importadores y concesionarios. Actúa como un amortiguador frente a interrupciones de la oferta, permite mantener vehículos disponibles y ayuda a sostener las operaciones de los puntos de venta.

Ese mecanismo quedó expuesto el año pasado, cuando en septiembre se destruyó la planta de motores de Toyota en Brasil y la producción sufrió una interrupción durante tres meses. La falta de vehículos comenzó a sentirse recién en diciembre, ya que hasta entonces el mercado pudo abastecerse con las unidades que permanecían en stock.

Sin embargo, cuando la demanda se debilita y los costos financieros aumentan, ese inventario deja de funcionar como respaldo y empieza a generar presión sobre toda la cadena comercial.

“Los concesionarios tienen objetivos y premios por cumplirlos. En muchos casos se compran ellos mismos los autos, es decir que los autopatentan, para alcanzar ese cupo mínimo. Pero después los tienen que vender porque la fábrica se los factura y hay un plazo para pagarlos. A partir de esa fecha, los intereses son tan altos que es más conveniente vender a menor precio que seguir ofreciéndolo y pagar esos punitorios. Por eso se ven ofertas de más del 20% de descuento”, explicaron desde una automotriz argentina.

Menos producción para evitar una mayor acumulación

Ante la menor demanda, algunas terminales comenzaron a reducir turnos, acortar horas de trabajo y disminuir el ritmo de las líneas de producción. El objetivo es evitar que continúe creciendo el volumen de vehículos que permanece sin vender.

No tiene sentido fabricar más autos de los que se van a vender”, dijo un directivo de una fábrica. “Pero tampoco se puede ir y venir, porque hay proveedores y parar una planta implica un impacto en toda la cadena productiva. Cuando una fábrica para o rediseña su esquema de producción, antes pasaron muchos meses de estudio del escenario y de proyecciones”, finalizó.

Los datos del mercado muestran que el stock tuvo su máximo en marzo, con 146.340 unidades. Desde entonces comenzó una reducción gradual, de alrededor del 1% mensual, con una baja más marcada en junio, cuando pasó de unas 144.000 a 138.000 unidades.

En agosto, el inventario llegó a 135.260 vehículos. La cifra está por debajo del promedio de los últimos doce meses, que fue de 139.203 unidades, y también lejos del máximo registrado en diciembre, cuando alcanzó 159.624 vehículos. El mínimo del período se había registrado en septiembre, con 117.643 unidades.

Diferencias entre las marcas y peso de los importados

La cantidad de vehículos acumulados varía considerablemente entre las distintas marcas. Jeep registra el menor stock, con aproximadamente un mes de ventas, mientras que en el extremo opuesto se encuentran Chery y BMW, con inventarios equivalentes a cinco meses.

Entre las marcas tradicionales, Fiat y Peugeot acumulan 1,8 y 1,9 meses de unidades sin vender, respectivamente. Citroën y Mercedes-Benz llegan a 2,5 meses; Toyota y Nissan, a 3,1; Renault, a 3,2; Volkswagen, a 3,3; Baic, a 3,5; Ford, a 3,6; BYD, a 3,8; y Chevrolet, a 4,4 meses.

Entre las fábricas argentinas, la planta de Stellantis en Córdoba, donde se producen Fiat Cronos y Titano y Ram Dakota, aparece como la que menor cantidad de vehículos tiene acumulados.

La composición del stock también permite observar que la acumulación no se limita a la producción nacional. De las 135.260 unidades sin patentar en agosto, más de 100.000 son importadas, incluidos los vehículos provenientes de Brasil, mientras que 33.700 corresponden a fabricación local.

El dato, analizado junto con la composición de los patentamientos, muestra que la acumulación de vehículos no responde únicamente al crecimiento de las importaciones. La desaceleración de la demanda afecta tanto a los vehículos nacionales como a los importados, mientras terminales y concesionarios buscan adecuar el volumen de oferta a un mercado que todavía espera una recuperación.