Los habitantes de Bariloche volverán a las urnas antes de fin de año para elegir a 15 convencionales constituyentes que tendrán la responsabilidad de revisar y, eventualmente, modificar la Carta Orgánica de la ciudad. La Convención tendrá un plazo de 60 días para desarrollar su tarea, en un proceso institucional que se realiza cada 20 años.
Aunque la elección es estrictamente municipal, la competencia quedó atravesada por las estrategias políticas que los principales espacios de Río Negro ya proyectan hacia 2027, cuando estarán en disputa la Gobernación y el poder municipal, con un calendario electoral provincial que todavía resta definir.
Con unos 110.000 ciudadanos habilitados para votar, Bariloche concentra el padrón más numeroso de la provincia. En total serán 13 los armados que competirán por representación en la Convención, en una elección fragmentada que permitirá medir el peso territorial de cada espacio.
LLA y PRO: una alianza que mira más allá de la elección
La Libertad Avanza y el PRO, junto con otras dos fuerzas, acordaron competir con una lista de unidad. La nómina será encabezada por Martín Govetto, exfiscal de Río Negro y abogado del foro local, acompañado por dirigentes y extrapartidarios.
Uno de los principales articuladores del acuerdo fue el senador Enzo Fullone, referente de la Casa Rosada en Río Negro y mencionado como eventual candidato a gobernador en 2027.
El entendimiento entre libertarios y macristas, sin embargo, aparece como una alianza de alcance limitado. El acuerdo fue diseñado para esta elección y no implica necesariamente una continuidad para los comicios del próximo año.
La relación entre ambos espacios ya tuvo antecedentes recientes de acuerdos que terminaron en ruptura. Por eso, la elección de Bariloche será también una prueba de convivencia entre dos sectores que comparten parte del electorado y que podrían competir por el liderazgo opositor frente al oficialismo provincial.
Cortés y Weretilneck buscan fortalecer el poder territorial
El oficialismo municipal, encabezado por el intendente Walter Cortés, selló un acuerdo con el gobernador Alberto Weretilneck, de Juntos Somos Río Negro. Ambos sectores competirán bajo la lista Estamos Haciendo Bariloche.
El armado reúne a referentes sociales y dirigentes políticos vinculados con ambos espacios y representa una señal del vínculo entre el poder municipal y el provincial.
Cortés llega a la elección desde una posición de fortaleza territorial y buscará trasladar su respaldo local a una lista que combina dirigentes propios con nombres cercanos al gobernador.
Para Weretilneck, el resultado tendrá una lectura provincial. El mandatario buscará la reelección en 2027 y necesita preservar el despliegue territorial de Juntos Somos Río Negro. Por su peso electoral, Bariloche aparece como uno de los principales territorios para esa estrategia.
Para Cortés, en tanto, la elección puede representar una oportunidad para consolidar su liderazgo en la ciudad y abrir una eventual proyección política más allá de su actual mandato.
El peronismo llega dividido y el resto busca aprovechar la fragmentación
El peronismo se presentó bajo la coalición Fuerza Bariloche, pero no logró alcanzar una lista de unidad. Dirigentes con peso propio decidieron competir por fuera, una situación que podría incidir en el reparto de bancas.
La fragmentación también expone las dificultades del peronismo rionegrino para ordenar sus diferentes sectores detrás de una estrategia común con vistas a 2027.
La intendenta de General Roca y anunciada candidata a la Gobernación, Emilia Soria, decidió no involucrarse directamente en la elección barilochense. En su sector, sin embargo, mantienen la expectativa de que pueda expresar su respaldo en las semanas previas a los comicios.
Su posicionamiento será observado debido al peso electoral de Bariloche dentro de la provincia y a la necesidad de los aspirantes a la Gobernación de construir volumen político en la ciudad.
El Frente Renovador llevará como candidato al exlegislador y concejal Alejandro Ramos Mejía, quien compartirá la lista con referentes de partidos locales y contará con el respaldo del sindicalista de ATE Rodolfo Aguiar.
El radicalismo competirá junto con una fracción del ARI y tendrá como cabeza de lista al exintendente Marcelo Cascón, por la Coalición Cívica por Bariloche.
También participarán distintas propuestas de izquierda y sectores socialistas, que buscarán mejorar los resultados obtenidos en elecciones anteriores y aprovechar la dispersión del voto para conseguir representación.
Qué se vota y qué puede cambiar en la Carta Orgánica
La elección tendrá un costo estimado de $120 millones y se utilizará el sistema de Boleta Única de Papel. Se elegirán 15 convencionales titulares y otros 15 suplentes, que serán distribuidos mediante el sistema D’Hondt, con un piso del 5%.
La Convención deberá comenzar sus sesiones antes del 1 de enero de 2027 y contará con 60 días para trabajar sobre la Carta Orgánica municipal.
Entre los temas que podrían ser discutidos aparecen la posibilidad de reelección del intendente, la cantidad de concejales y distintos mecanismos de participación ciudadana.
Por tratarse de una reforma institucional que se realiza cada dos décadas, el proceso tiene relevancia más allá de la coyuntura electoral. Sin embargo, la composición política de la Convención podría incidir directamente en la discusión de las reglas que regirán el funcionamiento institucional de la ciudad.
En paralelo, el resultado permitirá medir el peso territorial de los principales espacios políticos, su capacidad de armado y las alianzas que podrían sostenerse o romperse de cara al próximo año.
Así, una elección formalmente municipal terminará funcionando como una primera fotografía del escenario que Río Negro comenzará a discutir con mayor intensidad rumbo a 2027.
Bariloche elegirá antes de fin de año a 15 convencionales constituyentes que tendrán 60 días para revisar y eventualmente modificar la Carta Orgánica municipal. La elección, que será estrictamente local, reunirá a 13 espacios y funcionará también como una primera medición de fuerzas de cara a 2027, cuando estarán en juego la Gobernación de Río Negro y el poder municipal.
13 listas, 15 bancas y una Carta Orgánica que puede cambiar las reglas del juego. Bariloche se prepara para una elección municipal que, en los papeles, habla de instituciones y convencionales, pero en la política real ya tiene un pie puesto en 2027.
La ciudad tiene unos 110.000 electores y un padrón lo suficientemente grande como para que todos quieran medir ahí cuánto pesan. LLA y PRO comparten lista por ahora, Cortés y Weretilneck hicieron lo propio, el peronismo llega con grietas y el resto intenta pescar representación en un escenario donde hasta una porción chica del voto puede terminar siendo el tornillo que falta para armar la mayoría.
La alianza entre libertarios y macristas tiene fecha de vencimiento conocida: esta elección. Después se verá. La política argentina tiene una tradición bastante consolidada de casamientos electorales que duran hasta que llega la siguiente boleta.
Del otro lado, el oficialismo municipal busca capitalizar el territorio y Juntos Somos Río Negro mira el resultado pensando en la reelección de Alberto Weretilneck. Walter Cortés, mientras tanto, puede usar la elección para reforzar su liderazgo local y medir cuánto de su respaldo personal consigue trasladar a una estructura más amplia.
El peronismo enfrenta su propio rompecabezas, con Fuerza Bariloche y dirigentes que decidieron competir por fuera. La fragmentación puede repartir bancas, complicar acuerdos y dejar en evidencia algo que la política suele descubrir cada cuatro años: que ponerse de acuerdo antes de imprimir las boletas es más barato que hacerlo después.
La Convención tendrá 60 días para discutir una Carta Orgánica que podría tocar la reelección del intendente, la cantidad de concejales y mecanismos de participación ciudadana. Son cuestiones institucionales, sí, pero también reglas que determinan cuánto poder tendrá cada jugador.
Por eso Bariloche no solo elegirá convencionales. También empezará a repartir las primeras fichas del 2027.