Nueva York comenzó a sacar a la luz miles de documentos sobre la toxicidad del aire después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, archivos que, según las actuales autoridades municipales, muestran que la ciudad no reveló públicamente todo lo que conocía sobre los riesgos ambientales alrededor de la Zona Cero.
La divulgación fue anunciada en vísperas del 25º aniversario de los ataques. En total, se trata de más de 170.000 páginas vinculadas con problemas de salud, calidad del aire y la respuesta de las autoridades neoyorquinas después del derrumbe del World Trade Center.
Los atentados provocaron la muerte de 2.977 personas en Estados Unidos, principalmente como consecuencia de la destrucción de las Torres Gemelas. Sin embargo, el impacto sanitario continuó mucho después: más de 9.400 personas murieron por enfermedades relacionadas con su exposición a la Zona Cero durante los años posteriores, según un programa federal de vigilancia médica.
Qué sabía la ciudad sobre el aire de la Zona Cero
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, afirmó que los expedientes permitirán reconstruir el nivel de conocimiento que tenían las autoridades sobre los riesgos ambientales tras los ataques.
«Son documentos que muestran lo que la ciudad sabía sobre el aire tóxico alrededor de la Zona Cero, cuándo lo supo y cómo actuó para limitar su responsabilidad», aseguró Mamdani durante una rueda de prensa.
La publicación forma parte de un acuerdo alcanzado con 9/11 Health Watch, una organización defensora de las víctimas que había iniciado acciones legales para obligar a la ciudad a entregar los documentos.
El director de la organización, Benjamin Chevat, lanzó una dura acusación contra las sucesivas administraciones municipales: «Durante 25 años, cuatro diferentes administraciones municipales ocultaron al público, al Congreso de Estados Unidos y al Ayuntamiento documentos que mostraban lo que la Ciudad sabía realmente sobre el peligro de los químicos tóxicos en el Bajo Manhattan y el oeste de Brooklyn tras el derrumbe del World Trade Center, incluso mientras funcionarios de la ciudad seguían transmitiendo al público el mensaje de que el aire era ‘seguro y aceptable'».
Consultado sobre qué funcionarios habrían ocultado información, Mamdani evitó individualizar responsabilidades y respondió: «Esto pasa por una multitud de personas en quienes los neoyorquinos han confiado». Luego fue todavía más categórico: «La gente se enfermó porque los líderes en los que confiaban mintieron y les dijeron que era seguro respirar aire tóxico».
Los archivos alcanzan a las administraciones de Giuliani y Bloomberg
Los documentos podrían involucrar políticamente a dos exalcaldes: Rudy Giuliani, quien gobernaba Nueva York durante los atentados, y Michael Bloomberg, que asumió en enero de 2002 y permaneció en el cargo hasta diciembre de 2013.
El principal asesor jurídico de la ciudad, Steven Banks, señaló que algunos expedientes contienen discusiones de la administración Giuliani sobre la responsabilidad legal de la ciudad y los riesgos para la salud. El portavoz del exalcalde no respondió a una solicitud de comentarios.
Otro documento recoge información aportada durante la administración Bloomberg por el congresista Jerry Nadler sobre las preocupaciones de residentes del Bajo Manhattan respecto de la calidad del aire que respiraban. El equipo de Bloomberg también declinó realizar comentarios.
La publicación se cruza con otra disputa por el aniversario
La revelación de los documentos ocurre mientras Mamdani enfrenta cuestionamientos por su decisión de participar de la ceremonia conmemorativa por los 25 años del 11-S. El alcalde confirmó que asistirá pese a los pedidos para que se mantenga al margen y a las críticas públicas formuladas por Giuliani.
Mamdani defendió su presencia y sostuvo que la jornada debe concentrarse en las víctimas y en quienes participaron de las tareas de rescate. «Estoy orgulloso de ser el alcalde de esta ciudad. Amo esta ciudad. Amo este país», afirmó. También expresó su intención de mantener el foco «en las familias cuyos seres queridos les fueron arrebatados hace 25 años en el horrible acto de terrorismo del 11 de septiembre, y también en los rescatistas que hicieron todo lo que pudieron».
Giuliani calificó la presencia del actual alcalde como «ofensiva» para las familias de las víctimas y sostuvo: «No está de acuerdo en que el 11 de septiembre fue un ataque terrorista islámico contra Estados Unidos».
También expresaron su rechazo el exgobernador republicano George Pataki y Bruce Blakeman, dirigente del condado de Nassau y candidato republicano a gobernador, cuyo sobrino murió en los atentados.
Mamdani había anunciado en julio su intención de asistir. Posteriormente, Giovanni Galante, viudo de una víctima, impulsó una petición que reunió casi 100.000 adhesiones para reclamar que el alcalde no participe, con cuestionamientos a algunas de sus posiciones políticas, entre ellas sus presuntos vínculos con figuras controvertidas del islamismo y su negativa a condenar la expresión «globalizar la intifada».
En contraste, la gobernadora demócrata de Nueva York, Kathy Hochul, respaldó la presencia de Mamdani y sostuvo que el alcalde «tiene que estar» en la ceremonia. Todos los alcaldes neoyorquinos en funciones han asistido a los actos conmemorativos desde los atentados.
La ceremonia tendrá lugar en el Memorial del 11-S, en el Bajo Manhattan, y reunirá a familiares y autoridades para recordar a las casi 3.000 personas asesinadas durante los ataques. Desde 2012, el acto prohíbe las intervenciones políticas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no participará de la ceremonia en Nueva York. Está previsto que asista al homenaje en el Pentágono, otro de los objetivos atacados el 11 de septiembre de 2001, donde podrá pronunciar un discurso.
Nueva York comenzó a divulgar más de 170.000 páginas de documentos sobre la calidad del aire tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El alcalde Zohran Mamdani afirmó que los archivos revelan qué sabía la ciudad sobre la toxicidad en la Zona Cero y cómo actuó frente a esos riesgos. Más de 9.400 personas murieron posteriormente por enfermedades vinculadas a la exposición en el área.
Veinticinco años después del 11-S, Nueva York decidió abrir un archivo que parece haber atravesado todas las etapas posibles de la burocracia: clasificación, litigio, cambio de alcalde, otro cambio de alcalde y, finalmente, la incómoda aparición de más de 170.000 páginas sobre el aire que respiraron miles de personas alrededor de la Zona Cero. No se trata precisamente del folleto turístico que la ciudad soñaba publicar para un aniversario.
Los documentos llegan con una pregunta sencilla y devastadora: ¿qué sabían las autoridades sobre la toxicidad del aire y cuándo lo supieron? El detalle es que, según el propio alcalde Zohran Mamdani, los papeles también muestran cómo actuó la ciudad para limitar su responsabilidad. Es decir, mientras habitantes, trabajadores y rescatistas llenaban sus pulmones de polvo, químicos y escombros, en alguna oficina alguien aparentemente también llenaba carpetas. Prioridades administrativas: el oxígeno puede esperar, el abogado no.
El episodio tiene además esa característica extraordinaria de ciertos escándalos institucionales: sobrevivió suficientes años como para atravesar distintas administraciones sin perder vigencia. 9/11 Health Watch sostiene que durante 25 años cuatro gobiernos municipales mantuvieron documentos fuera del alcance del público, del Congreso y del Ayuntamiento mientras continuaba circulando el mensaje de que el aire era «seguro y aceptable». Una frase que envejeció con la delicadeza de una fecha de vencimiento escrita con marcador borrable.
Las cifras eliminan rápidamente cualquier posibilidad de tratar el asunto como una disputa de archivo. Más de 9.400 personas murieron por enfermedades relacionadas con la exposición a la zona en los años posteriores, según un programa federal de vigilancia médica. El 11-S dejó 2.977 muertos de manera directa; sus consecuencias sanitarias siguieron acumulándose durante décadas mientras la discusión sobre qué sabía el poder permanecía guardada detrás de expedientes, demandas y silencios.
Y como si el aniversario necesitara una segunda tormenta política, la publicación coincide con la controversia por la presencia de Mamdani en la ceremonia del 25º aniversario. Rudy Giuliani cuestiona su asistencia; Mamdani responde que el foco debe estar en las víctimas y los rescatistas. Todo mientras los nuevos documentos amenazan con devolver al centro de la escena a administraciones anteriores, incluida la del propio Giuliani. Nueva York conmemorará así uno de sus días más dolorosos haciendo también algo menos ceremonial y bastante más incómodo: abrir los cajones.