El calentamiento global superará temporalmente el límite de 1,5 °C respecto de los niveles de la era preindustrial durante los próximos años, según advirtió el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El escenario marcará el cruce de uno de los principales umbrales utilizados internacionalmente para medir el avance del cambio climático.
La superación de ese nivel implicará un aumento de los riesgos asociados con sequías, incendios, inundaciones y otros fenómenos extremos. La advertencia pone el foco no solamente en alcanzar los 1,5 °C, sino también en cuánto puede excederse esa temperatura y durante cuánto tiempo se mantendrá el planeta por encima de ella.
La posibilidad de volver por debajo de los 1,5 °C
Pese al escenario previsto, Naciones Unidas sostiene que todavía existe la posibilidad de reducir posteriormente la temperatura global y regresar por debajo de ese umbral durante este siglo.
Ese eventual descenso, sin embargo, no significaría que todos los efectos generados durante el período de mayor calentamiento puedan revertirse. Incluso bajo el escenario más favorable, algunas comunidades podrían enfrentar pérdidas irreversibles y transformaciones permanentes.
La advertencia refleja una característica central del problema climático: reducir nuevamente la temperatura no necesariamente implica recuperar de manera automática las condiciones anteriores. Algunos impactos pueden permanecer incluso después de que el promedio global vuelva a descender.
Cada fracción adicional aumenta los riesgos
Ante este panorama, la prioridad señalada es limitar al máximo la magnitud y la duración de la superación de los 1,5 °C. Cuanto menor sea el calentamiento adicional y más breve resulte el período por encima del límite, menores serán los riesgos y los daños acumulados.
Cada fracción adicional de temperatura incrementa la exposición a fenómenos extremos y vuelve más compleja la posibilidad de recuperar aquello que resulte afectado. De allí que el objetivo ya no pase únicamente por el umbral en sí mismo, sino por evitar que su superación sea más profunda o prolongada.
La advertencia del PNUMA plantea así un escenario en el que el cruce temporal de los 1,5 °C aparece como una realidad cada vez más próxima, pero en el que todavía existen posibilidades de limitar sus consecuencias y trabajar para que la temperatura mundial vuelva a ubicarse por debajo de ese nivel durante el siglo.
El calentamiento global superará temporalmente los 1,5 °C respecto de la era preindustrial durante los próximos años, según advirtió el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La ONU sostiene que todavía es posible regresar por debajo de ese umbral durante este siglo, aunque el sobrepaso elevará los riesgos climáticos y provocará pérdidas irreversibles en algunas comunidades.
El planeta va a superar los 1,5 °C de calentamiento y ya no se discute solamente cómo evitarlo, sino cuánto nos pasaremos y durante cuánto tiempo. El termostato mundial entró en esa etapa del horno en la que todos miran la perilla y descubren que alguien debió bajarla bastante antes.
La ONU advierte que el límite será cruzado temporalmente durante los próximos años y que cada fracción adicional de temperatura aumenta los riesgos. Sequías, incendios e inundaciones no reciben el comunicado como una invitación formal: llegan sin confirmar asistencia y rara vez respetan el horario de cierre.
La buena noticia, dentro de un género que viene administrando las buenas noticias con gotero, es que todavía sería posible reducir la temperatura y regresar por debajo de los 1,5 °C durante este siglo. La mala es que volver al número anterior no funciona como restaurar el celular de fábrica: algunas pérdidas y transformaciones pueden quedar para siempre.
Por eso la nueva prioridad parece salida del manual de instrucciones que nadie quiso leer cuando venía dentro de la caja: si el límite va a superarse, que sea por el menor margen y durante el menor tiempo posible. Cada décima adicional aumenta los daños y hace más difícil recuperar lo perdido.
Durante años, 1,5 °C funcionó como la línea que había que evitar. Ahora el desafío pasa también por cruzarla sin convertir la excepción en domicilio permanente, una estrategia climática parecida a descubrir que el cartel decía “no pasar” cuando ya tenés medio auto del otro lado.
El planeta todavía puede retroceder. El problema es que el clima no tiene botón de “deshacer”.