La Embajada de China en la Argentina volvió a cuestionar al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, y calificó de “pura invención” sus advertencias sobre los riesgos que representarían empresas tecnológicas de ese país.
El nuevo capítulo de la disputa diplomática se produjo después de que Lamelas cuestionara a compañías como Huawei y ZTE y en medio de la tensión por la incorporación de tecnología china en proyectos vinculados con Vaca Muerta.
Aunque no mencionó directamente a Lamelas, la representación china aludió a las declaraciones que el diplomático estadounidense había realizado horas antes.
“Recientemente, cierto funcionario estadounidense realizó infundadas declaraciones sobre ‘amenazas disfrazadas de competencia’”, sostuvo la Embajada.
Y agregó: “La historia ha demostrado una y otra vez que las aparentes amenazas de las que se habla ahora son pura invención. Un caso típico de ‘el ladrón grita: ¡agarren al ladrón!’”.
El cruce por Huawei y ZTE
La respuesta china se produjo luego de un mensaje publicado por Lamelas, quien había escrito: “Un mercado libre no debe ser un mercado ciego, y no debe ignorar las amenazas disfrazadas de competencia”.
El embajador estadounidense también había citado la posición de la Comisión Europea respecto de las empresas tecnológicas chinas.
“La Comisión Europea considera que Huawei y ZTE presentan riesgos materialmente mayores que otros proveedores de 5G. Que distintas naciones libres hayan adoptado restricciones para proteger sus datos y su capacidad de decisión no es casualidad. Cada país saca sus propias conclusiones”, escribió.
La Embajada de China respondió con un cuestionamiento directo a ese tipo de argumentos.
“Hay quienes se especializan en disfrazar sus propios intereses como ‘amenazas comunes’ infundadas; hay que mantenerse alerta ante este tipo de ‘advertencias bienintencionadas’”, señalaron desde la representación diplomática.
En su comunicado, Beijing también recurrió a antecedentes vinculados con Estados Unidos para cuestionar las advertencias sobre seguridad. Entre ellos mencionó las acusaciones sobre armas de destrucción masiva que precedieron a la invasión de Irak y el programa de vigilancia PRISM, revelado en 2013.
La disputa tecnológica por Vaca Muerta
El enfrentamiento entre ambas representaciones diplomáticas se profundizó durante los últimos meses y tiene como uno de sus principales focos la utilización de tecnología china en infraestructura vinculada con Vaca Muerta.
En agosto, Lamelas había planteado durante el Energy Forum de AmCham que China obliga a sus empresas a facilitar información al Estado chino y sostuvo que esa situación podía desalentar inversiones.
“China exige a las empresas que le den al estado chino acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología. Todo está controlado por el Partido Comunista chino, eso no vale. Tampoco ayudará a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, sostuvo.
El embajador estadounidense también remarcó: “La seguridad energética de los datos es seguridad nacional, de ambos países. Empresas de Estados Unidos y del mundo quieren entrar en Argentina, pero quieren garantía de que sus datos están protegidos”.
Los cuestionamientos se habían producido después de que directivos de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) denunciaran haber recibido mensajes en los que se advertía que sus visas podían ser revocadas o que podrían tener dificultades para ingresar a Estados Unidos.
Según los dirigentes de la cooperativa, desde la representación estadounidense habían pedido una reunión para “entender las compras tecnológicas planificadas por la cooperativa”.
Una disputa que también alcanza a las empresas argentinas
El cruce diplomático se desarrolla en paralelo con las discusiones sobre inversiones y tecnología para la infraestructura energética argentina. Vaca Muerta aparece como uno de los principales escenarios de esta disputa, debido al interés de empresas y gobiernos extranjeros en el desarrollo de la formación no convencional.
Desde China rechazaron las acusaciones de Lamelas y sostienen que Washington utiliza argumentos vinculados con la seguridad para perjudicar la participación de sus empresas en el mercado argentino.
La representación de Beijing, además, cuestionó que determinados intereses económicos sean presentados como advertencias generales sobre seguridad tecnológica. Del otro lado, Estados Unidos insiste en que la protección de los datos y la infraestructura digital forma parte de su agenda de seguridad nacional.
Así, el conflicto entre ambas potencias suma un nuevo escenario en Argentina: la discusión por quién provee tecnología, qué información circula por esas redes y qué garantías de seguridad exige cada país.
La Embajada de China en Argentina cuestionó al embajador estadounidense Peter Lamelas por sus advertencias sobre los riesgos de empresas tecnológicas chinas como Huawei y ZTE. Beijing calificó esas acusaciones de “pura invención” y rechazó que sus compañías representen una amenaza, en medio de la disputa por el uso de tecnología china en proyectos vinculados con Vaca Muerta.
China acusó al embajador de Estados Unidos de inventar amenazas para perjudicar a sus empresas. La pelea diplomática ya pasó de las declaraciones cuidadosas a ese territorio donde “pura invención” y “agarren al ladrón” aparecen en un comunicado oficial.
Peter Lamelas había advertido sobre los riesgos de Huawei y ZTE y sostuvo que un mercado libre no debe convertirse en un mercado ciego. Beijing respondió que las amenazas son inventadas y recordó episodios como las armas de destrucción masiva en Irak y el programa PRISM.
Mientras tanto, Vaca Muerta quedó en el medio de la discusión. Estados Unidos cuestiona el uso de tecnología china por motivos de seguridad de datos; China sostiene que Washington utiliza esos argumentos para bloquear la participación de sus compañías en Argentina.
La disputa tiene además un capítulo local: directivos de CALF denunciaron haber recibido mensajes sobre posibles problemas con sus visas estadounidenses después de avanzar con compras tecnológicas. Según los dirigentes, desde la representación estadounidense querían conocer los planes de adquisición de la cooperativa.
El problema ya no parece ser solamente qué empresa instala equipos, sino quién mira los datos que pasan por esos equipos. En la diplomacia internacional, aparentemente, hasta el router puede terminar convertido en pieza de una partida de ajedrez geopolítico.
Estados Unidos habla de seguridad nacional, China habla de intereses disfrazados de amenazas y Argentina observa cómo dos potencias discuten sobre tecnología, inversiones y soberanía digital dentro de su propio territorio.
Por ahora, Huawei, ZTE y Vaca Muerta comparten algo inesperado: quedaron atrapados en una pelea en la que cada potencia asegura que el peligro está del otro lado.