Vaca Muerta enfrenta el desafío de destrabar los cuellos de botella que hoy limitan su expansión y condicionan su potencial exportador. En el centro de esa discusión aparecen los proyectos de midstream, es decir, aquellos vinculados al transporte y procesamiento de hidrocarburos. Durante el evento Vaca Muerta Insights 2026, Oldelval y TGS tomaron protagonismo al presentar obras estratégicas que apuntan directamente a resolver estas limitaciones.
Más capacidad para transportar petróleo
Por el lado del petróleo, el proyecto Duplicar Norte se posiciona como una pieza central. Impulsado por Oldelval y liderado por su CEO Ricardo Hösel, el plan ya se encuentra en ejecución y apunta a ampliar de manera significativa la capacidad de transporte de crudo de Vaca Muerta. La obra incluye la construcción de un nuevo ducto de mayor tamaño y la repotenciación de estaciones de bombeo a lo largo del sistema.
El objetivo es acompañar el crecimiento de la producción y permitir que la cuenca pueda evacuar mayores volúmenes sin restricciones. De concretarse según lo previsto, la capacidad total de transporte podría alcanzar los 1,5 millones de barriles diarios, un número clave para sostener la expansión de Vaca Muerta en los próximos años.
Además, el proyecto busca ingresar al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, lo que facilitaría su financiamiento y aceleraría su desarrollo.
Una inversión millonaria para procesar gas
En paralelo, en cuanto al gas, cobra relevancia el proyecto de líquidos de gas natural (NGLs) presentado por Transportadora de Gas del Sur, encabezada por su CEO Oscar Sardi. Se trata de una iniciativa de gran escala, con una inversión estimada en US$3.000 millones.
El plan contempla la ampliación de la planta de Tratayén, la construcción de un extenso poliducto hacia Bahía Blanca y nuevas instalaciones para procesar y almacenar subproductos como propano, butano y gasolina natural. Esta infraestructura permitirá tratar grandes volúmenes de gas asociado.
El gas asociado ya representa una porción significativa del total producido en Vaca Muerta. Su crecimiento acelerado genera un cuello de botella que puede frenar el desarrollo del petróleo si no se cuenta con capacidad suficiente para procesarlo.
Con este proyecto, TGS busca transformar ese desafío en una oportunidad, ya que los líquidos obtenidos tienen alto valor en el mercado internacional. Se estima que la iniciativa podría generar ingresos por unos US$1.200 millones anuales a partir de 2030, además de miles de puestos de trabajo en toda la cadena de valor.
El respaldo de las grandes operadoras
Ambas obras cuentan con el respaldo de las principales operadoras del país, entre ellas YPF, Chevron, Shell, Tecpetrol, Pampa Energía y Vista, lo que refuerza la necesidad de avanzar rápidamente.
El consenso dentro del sector es que, sin infraestructura, el crecimiento tiene un límite. Por eso, los proyectos Duplicar Norte y NGLs aparecen como piezas fundamentales para que Vaca Muerta pueda sostener su ritmo de expansión y consolidarse como uno de los motores energéticos del país.
Vaca Muerta enfrenta nuevos desafíos de infraestructura para sostener el crecimiento de su producción y ampliar su capacidad exportadora. Oldelval avanza con Duplicar Norte para aumentar el transporte de crudo, mientras TGS proyecta una inversión de US$3.000 millones para procesar líquidos de gas natural. Ambos proyectos buscan reducir cuellos de botella y acompañar la expansión de la cuenca.
Vaca Muerta quiere producir más petróleo y gas, pero primero necesita resolver un problema bastante argentino: hay mucho para sacar y los caminos para sacarlo no alcanzan. Oldelval y TGS llegan con obras millonarias para ampliar la infraestructura y evitar que el boom energético termine haciendo fila como trámite de jubilación.
Por el lado del petróleo, Duplicar Norte busca llevar la capacidad de transporte hasta 1,5 millones de barriles diarios. Por el del gas, TGS proyecta US$3.000 millones para procesar líquidos y llevarlos hacia Bahía Blanca, porque hasta los hidrocarburos tienen ahora su propia mudanza logística.
El proyecto de Oldelval contempla un nuevo ducto y la repotenciación de estaciones de bombeo. El de TGS incluye la ampliación de la planta de Tratayén, un poliducto y nuevas instalaciones para procesar y almacenar propano, butano y gasolina natural.
La apuesta es que Vaca Muerta pueda crecer sin que la infraestructura se convierta en el freno de una producción que ya busca nuevos mercados. Las principales operadoras respaldan los proyectos y el sector coincide en que, sin capacidad de transporte y procesamiento, el subsuelo puede tener petróleo de sobra y aun así tocarle esperar.
La roca prometía una revolución energética. Ahora necesita caños para que la revolución pueda salir por la puerta.