La bodega Sol Puntano fue distinguida con cuatro medallas de oro en el concurso internacional ‘Vinus’, un reconocimiento que puso en valor el trabajo desarrollado desde cero en la provincia y que representa un antecedente relevante para el crecimiento de la actividad vitivinícola sanluiseña.
Los varietales premiados fueron Malbec, que obtuvo doble medalla de oro; Trivarietal, también distinguido con doble medalla de oro; Chardonnay y Cabernet Sauvignon, ambos reconocidos con medalla de oro.
Walter Egea, integrante del equipo de trabajo técnico-enológico junto con Alejandro Aguirre e Iván Fernández, explicó que la puesta en marcha de la bodega significó “un gran desafío” y que el objetivo fue inaugurarla para la cosecha.
Durante un encuentro con el gobernador Claudio Poggi, el equipo presentó los premios obtenidos y detalló el proceso que permitió alcanzar los resultados.
“Primero que nada están las labores agrícolas, que es donde nace todo, desde la uva, donde se ha respetado a la fruta como tal”, señaló Egea.
El enólogo también remarcó el compromiso de todo el personal involucrado, desde la cosecha hasta el embotellado, además del cumplimiento de los protocolos y procedimientos necesarios para obtener vinos de calidad.
Cuatro medallas entre 520 muestras internacionales
El responsable técnico de la bodega, Cristian Salomón, calificó la premiación como “una sorpresa muy grande” y destacó especialmente los comentarios realizados por los especialistas que participaron del concurso.
Según explicó, la competencia reunió a representantes de 17 países y contó con 520 muestras de vinos.
“Para nosotros fue una experiencia de prueba y error, de laboratorio, y nos encontramos al final de todo este proceso con cuatro medallas de oro”, expresó Salomón.
Además, consideró que el reconocimiento resulta importante para Sol Puntano, para el equipo de trabajo y para toda la provincia, porque “deja un precedente bastante importante”.
Un impulso para la vitivinicultura sanluiseña
Los integrantes del equipo técnico coincidieron en que las condiciones naturales de San Luis permiten proyectar un crecimiento de la actividad vitivinícola.
Egea destacó la sanidad de los cultivos, la tierra, los nutrientes y el clima como factores que favorecen el desarrollo de uvas de buena calidad.
“Nuestra idea siempre fue lograr un vino con personalidad de San Luis”, sostuvo, y agregó que el resultado obtenido puede transformarse en un punto de partida para que nuevos productores se incorporen al sector.
En la misma línea, Salomón señaló que el objetivo es compartir la experiencia adquirida con productores interesados en la vitivinicultura. “Queremos incentivarlos a que vean que es posible”, afirmó.
El responsable técnico explicó además que desde el proyecto buscan brindar asesoramiento, asistencia técnica y seguimiento para que productores puedan desarrollar pequeñas superficies destinadas a la actividad.
También destacó la posibilidad de que productores lleven sus uvas a la bodega Sol Puntano durante la próxima vendimia, con el objetivo de ampliar la capacidad de elaboración y contribuir al crecimiento del área vitivinícola provincial.
Cómo son los vinos elaborados en San Luis
Respecto de las características de los vinos producidos en la provincia, Salomón los describió como “muy frescos, frutales y atractivos” y adelantó que se estima que estarán listos y fraccionados en noviembre.
“Tienen que probar los vinos puntanos porque son muy buenos”, invitó.
La bodega Sol Puntano obtuvo cuatro medallas de oro en el concurso internacional ‘Vinus’, que reunió 520 muestras de 17 países. Los reconocimientos alcanzaron a sus varietales Malbec, Trivarietal, Chardonnay y Cabernet Sauvignon, y fueron presentados ante el gobernador Claudio Poggi como un antecedente para impulsar el crecimiento vitivinícola de San Luis.
San Luis decidió ingresar al mapa vitivinícola internacional de una manera bastante poco discreta: llevando cuatro medallas de oro a casa. Sol Puntano presentó sus vinos en ‘Vinus’ y terminó acumulando distinciones como quien había ido solamente a comprobar si las botellas estaban bien etiquetadas. Malbec y Trivarietal consiguieron doble oro, mientras Chardonnay y Cabernet Sauvignon sumaron sus propias medallas, confirmando que el experimento puntano avanzó varios casilleros más rápido de lo que suele permitir cualquier manual de “prueba y error”.
La historia tiene además un detalle interesante: la bodega fue puesta en marcha desde cero y el equipo técnico buscaba llegar en condiciones a la cosecha. Entre viñedos, laboratorio, protocolos, elaboración y embotellado, apareció finalmente un jurado internacional para informarles que aquello que estaban haciendo no solamente era bebible, sino suficientemente bueno como para regresar con cuatro premios. Una situación incómoda para quienes todavía sostienen que en San Luis solamente el paisaje merece una copa.
El objetivo ahora es que las medallas no terminen convertidas en objetos decorativos acumulando polvo en una oficina. El equipo pretende utilizar la experiencia para sumar productores, brindar asistencia técnica y ampliar la elaboración durante próximas vendimias. Es decir, transformar el “miren lo que ganamos” en un “miren todo lo que podemos producir”, estrategia considerablemente más útil que colocar los premios en una vitrina y esperar que la vitivinicultura provincial crezca por ósmosis.
Los técnicos aseguran que las condiciones naturales acompañan: sanidad de los cultivos, suelo, nutrientes y clima. Y si las previsiones se cumplen, los vinos estarán fraccionados en noviembre. Para entonces, San Luis podrá agregar un argumento bastante concreto a su promoción productiva: ya no se trata solamente de decir que puede hacer buenos vinos. Ahora tiene cuatro medallas internacionales para evitar tener que discutirlo demasiado.