Una nueva helada tardía volvió a castigar a las zonas productivas de San Juan durante la madrugada del domingo. El fenómeno alcanzó principalmente sectores de Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento, mientras los técnicos todavía intentan determinar la magnitud del daño. El episodio llegó cuando la Provincia aún evaluaba las consecuencias de las heladas anteriores, que habían generado 400 denuncias correspondientes a 6.318 hectáreas declaradas por productores.
El segundo golpe en pocos días
El campo sanjuanino prácticamente no tuvo tiempo de recuperarse. Después de las fuertes heladas registradas durante las madrugadas del 7 y 8 de septiembre, las temperaturas volvieron a caer bajo cero durante la madrugada del domingo 13.
Esta vez, la preocupación no pasa solamente por la reiteración del fenómeno, sino porque el frío alcanzó cultivos que habían logrado superar el primer evento.
“Mucho de lo que se salvó el otro fin de semana, ahora se dañó”, resumió Miguel Moreno, secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria de San Juan, al referirse a los primeros relevamientos.
La Provincia inició una nueva recorrida por las fincas y, por el momento, no existe una cifra definitiva sobre la cantidad de hectáreas afectadas ni sobre el porcentaje de producción perdido como consecuencia de este último episodio.
Los primeros reportes ubican el mayor impacto de la nueva helada en zonas productivas de Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento. Los técnicos deberán determinar ahora cuánto daño dejó el frío en cada finca y cuáles fueron los cultivos alcanzados.
La situación se concentra especialmente en el Este, Noreste y Sudeste provincial, áreas que ya habían sufrido el fuerte descenso de las temperaturas durante la semana anterior.

Las heladas anteriores ya acumulaban 400 denuncias
El nuevo episodio encuentra a los productores con un relevamiento previo todavía en marcha. Antes de contabilizar los efectos de esta última helada, el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación había registrado 400 denuncias vinculadas a los eventos anteriores, correspondientes a 6.318 hectáreas declaradas.
Las presentaciones correspondían a productores de 12 departamentos: 25 de Mayo, Caucete, San Martín, 9 de Julio, Angaco, Pocito, Ullum, Rawson, Albardón, Santa Lucía, Zonda y Chimbas.
La cifra requiere una precisión: las 6.318 hectáreas corresponden a la superficie denunciada y sometida al proceso de evaluación. No significa que cada una de esas hectáreas haya sufrido una pérdida total. Los peritajes son los que deberán establecer el porcentaje real de afectación en cada establecimiento.
Entre los cultivos más expuestos aparece la vid, especialmente las variedades que habían adelantado su desarrollo. Entre las más comprometidas se encuentran la uva primicia, la uva de mesa y las variedades destinadas a pasas.
En algunos cuarteles que ya habían comenzado a brotar, los primeros relevamientos llegaron a detectar daños superiores al 50%. Sin embargo, ese porcentaje tampoco implica que una finca completa haya perdido más de la mitad de su producción, ya que una misma propiedad puede contener variedades en distintas etapas de desarrollo y, por lo tanto, presentar diferentes niveles de afectación.
El sector olivícola también comenzó a evaluar las consecuencias. Técnicos y agrónomos detectaron afectaciones sobre yemas florales de los olivos después del primer episodio, aunque el relevamiento continúa para establecer la magnitud de las pérdidas.

La emergencia agropecuaria, sujeta a los peritajes
Ante la sucesión de heladas, la posibilidad de declarar una emergencia agropecuaria está bajo análisis, aunque todavía no existe una definición. El ministro de Producción, Gustavo Fernández, explicó que la Provincia deberá esperar los resultados de los peritajes para establecer el nivel real de daño.
“En función del daño comprobado y peritado, se harán las evaluaciones pertinentes para declarar la correspondiente emergencia agropecuaria para los sectores afectados”, señaló Fernández.
La llegada de una nueva helada obliga ahora a incorporar este episodio al relevamiento que ya estaba en marcha y ampliar las inspecciones sobre las zonas productivas alcanzadas.
Los productores afectados cuentan con un plazo de 10 días hábiles desde cada siniestro para presentar la denuncia correspondiente ante el área de Contingencias Climáticas. A partir de allí comienza la inspección técnica destinada a determinar el porcentaje efectivo de pérdida.
Por ahora, la cifra final permanece abierta. Las 400 denuncias y las 6.318 hectáreas declaradas corresponden al panorama registrado antes de que pudiera conocerse completamente el impacto de la nueva helada. Con otro episodio incorporado al relevamiento, el campo sanjuanino todavía tiene por delante la tarea de establecer la dimensión definitiva de los daños.
Una nueva helada tardía afectó durante la madrugada del domingo a zonas productivas de Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento. El episodio se produjo mientras la Provincia todavía evaluaba las heladas anteriores, que acumulaban 400 denuncias sobre 6.318 hectáreas declaradas. Técnicos realizan nuevos peritajes para determinar las pérdidas y evaluar una eventual emergencia agropecuaria.
400 denuncias, 6.318 hectáreas declaradas y otra helada antes de terminar de contar la primera. El campo sanjuanino entró en esa clase de trámite donde todavía no imprimiste el expediente anterior y ya te están alcanzando una carpeta nueva por ventanilla.
La madrugada del domingo volvió a poner bajo cero sectores productivos de Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento. Y esta vez el frío tuvo puntería de cobrador: alcanzó incluso cultivos que habían conseguido atravesar las heladas anteriores sin quedar seriamente afectados.
“Mucho de lo que se salvó el otro fin de semana, ahora se dañó”, resumió Miguel Moreno, secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria de San Juan. Traducido al calendario productivo: cuando parecía que algunas plantas habían pasado de pantalla, septiembre decidió que todavía quedaba un jefe final.
La Provincia deberá recorrer nuevamente las fincas, realizar peritajes y establecer qué porcentaje de cada establecimiento quedó realmente afectado. Porque las 6.318 hectáreas denunciadas no son 6.318 hectáreas destruidas: son la superficie que ingresó al proceso de evaluación, una diferencia bastante importante cuando de una cifra dependen diagnósticos, decisiones y eventuales asistencias.
La vid aparece otra vez entre los cultivos más expuestos, especialmente las variedades que adelantaron su brotación. También hay evaluaciones sobre olivos, mientras el mapa del daño vuelve a extenderse como una planilla de Excel que nadie quería abrir por segunda vez.
La emergencia agropecuaria está sobre la mesa, aunque antes deberán conocerse los resultados de los peritajes. El procedimiento tiene la lógica inexorable de cualquier expediente: primero ocurre la helada, después se denuncia, luego se inspecciona y finalmente se determina oficialmente cuánto de lo que estaba vivo dejó de estar productivamente disponible.
San Juan todavía no conoce la factura definitiva del frío. El problema es que septiembre ya mandó la segunda antes de que terminara de llegar la primera.