San Juan avanza con un operativo integral de prevención ante un posible escenario hídrico marcado por mayor acumulación de nieve, deshielo y lluvias intensas durante el verano, después de aproximadamente dos décadas caracterizadas por la escasez de agua.
El director de Protección Civil, Diego Morales, explicó que diferentes organismos provinciales y municipios trabajan de manera coordinada para anticiparse a eventuales crecidas, inundaciones, cortes de rutas y evacuaciones.
Obras para contener y redireccionar el agua
La planificación involucra a Protección Civil, Hidráulica, Desarrollo Humano, Salud, Obras Sanitarias, las áreas energéticas y gobiernos municipales, entre otros organismos.
En el marco del Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE), se solicitó a cada municipio que identifique las obras hídricas consideradas prioritarias dentro de su jurisdicción.
A partir de esos relevamientos comenzaron a definirse trabajos de construcción y refuerzo de defensas, limpieza de cunetas y canales y redireccionamiento de cauces.
La Provincia también dispuso el alquiler de maquinaria de acuerdo con los pedidos formulados por los intendentes, con el objetivo de reducir posibles daños ante un incremento de los caudales.
Morales señaló que actualmente existe una acumulación de nieve en la cordillera que sería aproximadamente tres veces superior a la habitual, una situación que podría traducirse en un mayor volumen de agua durante el deshielo.
Centros de evacuación y protocolos de respuesta
La preparación incluye además la identificación de espacios que puedan funcionar como centros de evacuación en caso de que las lluvias o crecidas obliguen a familias a abandonar temporalmente sus viviendas.
El objetivo es disponer previamente de alimentos, colchones, frazadas, duchas y otros elementos básicos para atender a las personas afectadas.
La planificación prevé utilizar principalmente clubes y otros espacios disponibles, intentando evitar el uso de escuelas como centros de evacuación siempre que exista otra alternativa.
Protección Civil mantiene además conversaciones con Gendarmería y prevé coordinar acciones con el Ejército ante eventuales intervenciones de mayor magnitud.
En paralelo, se elaboró un protocolo que será distribuido entre los municipios para establecer previamente qué función tendrá cada organismo durante una emergencia.
El esquema contempla también la recomendación de preparar una mochila de emergencia entre quienes viven en sectores vulnerables, de manera que puedan abandonar sus viviendas rápidamente si fuera necesario.
Comunicaciones y transporte ante cortes de rutas
Otro eje del operativo pasa por garantizar las comunicaciones. Protección Civil trabaja en el restablecimiento de sistemas VHF y antenas ubicadas en departamentos alejados para mantener el contacto incluso si otros servicios quedan interrumpidos.
También se realizaron reuniones con las áreas de Tránsito y Transporte para organizar la disponibilidad de colectivos y otros vehículos destinados al traslado de evacuados.
La planificación contempla especialmente la posibilidad de que alguna ruta quede bloqueada y dificulte el acceso de los equipos de emergencia a determinados sectores.
Dos décadas de sequía y cauces modificados
Uno de los desafíos del escenario actual es que San Juan viene de aproximadamente veinte años de escasez hídrica. Durante ese período, distintos cauces permanecieron prácticamente inactivos y algunos sectores sufrieron modificaciones vinculadas con actividades humanas.
Las autoridades trabajan con mapas de riesgo y simulaciones hidráulicas para establecer cuáles serían las áreas más expuestas ante diferentes niveles de crecida.
En el sistema del río San Juan, las presas de Caracoles, Punta Negra y Ullum permiten regular los caudales antes de que lleguen al Valle de Tulum.
La situación resulta diferente en departamentos como Calingasta y Jáchal, donde existe una menor capacidad de regulación. En Calingasta, además, el agua proveniente de la cordillera puede llegar de manera más directa.
Las autoridades también mantienen como antecedente lo ocurrido durante el verano pasado en Zonda, cuando una crecida del Río Blanco provocó daños en viviendas, vehículos, comercios y otros sectores.
Preparación mientras continúan otras emergencias
Mientras avanza el operativo preventivo por el posible aumento del agua, Protección Civil continúa atendiendo incendios y otras emergencias en distintos puntos de la provincia.
Morales señaló que en una jornada reciente se registraron alrededor de 50 intervenciones por incendios y recordó que semanas atrás unas 16 viviendas resultaron afectadas por el fuego, dentro de un total cercano a 45 intervenciones.
El funcionario definió la preparación para el escenario hídrico como un trabajo «a contrarreloj», debido a que todavía no existe certeza sobre cuándo comenzará ni cuánto se extenderá el período de mayores precipitaciones.
Morales evitó precisar un volumen de agua esperado debido a que no maneja directamente las estimaciones técnicas, aunque sostuvo que la Provincia trabaja sobre la posibilidad de un escenario con abundante disponibilidad hídrica.
«Hay que prepararse para cualquier escenario», resumió el director de Protección Civil al explicar el objetivo del operativo que desarrollan los distintos organismos provinciales y municipales.
San Juan reforzó obras hídricas, centros de evacuación, comunicaciones y protocolos ante un posible escenario de fuertes lluvias y mayor deshielo durante el verano. Protección Civil trabaja junto a municipios y organismos provinciales luego de detectar una importante acumulación de nieve en la cordillera, con el objetivo de anticiparse a crecidas, cortes de rutas y evacuaciones.
Tres veces más nieve de la habitual en la cordillera, posibles lluvias intensas y veinte años de sequía como antecedente. San Juan se prepara para que el agua vuelva con ganas y no encuentre a la provincia organizando la respuesta cuando ya esté golpeando la puerta.
Protección Civil, municipios, Hidráulica, Salud, Desarrollo Humano, Obras Sanitarias, energía y otras áreas trabajan en conjunto para detectar los puntos débiles antes del verano. Hay defensas por reforzar, cunetas y canales por limpiar y cauces que necesitan redireccionamiento, porque después de dos décadas secas algunos sectores tuvieron tiempo suficiente para olvidar que por ahí también pasaba agua.
El plan contempla centros de evacuación, alimentos, colchones, frazadas, duchas, colectivos para traslados y comunicaciones alternativas mediante VHF. La idea es recurrir principalmente a clubes y otros espacios disponibles antes que a escuelas. Básicamente, preparar ahora todo lo que suele buscarse con urgencia cuando la tormenta ya convirtió una calle en un tutorial práctico de rafting.
También se trabaja con mapas de riesgo y simulaciones hidráulicas para anticipar qué zonas podrían quedar comprometidas. Caracoles, Punta Negra y Ullum ofrecen capacidad de regulación sobre el río San Juan, mientras que lugares como Calingasta y Jáchal presentan menos margen frente a una crecida.
Diego Morales definió la tarea como un trabajo «a contrarreloj» y resumió el criterio con una frase sencilla: «Hay que prepararse para cualquier escenario». Después de veinte años mirando al cielo para pedir agua, San Juan ahora también prepara la mochila por si el cielo decide mandar todo junto.