El Senado de la Nación debate este jueves 24 de septiembre dos iniciativas centrales para el Gobierno: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la modificación del régimen de Zonas Frías, que redefine el esquema de subsidios sobre las facturas de gas. La sesión comenzó después del mediodía.
Los dos proyectos llegan al recinto en situaciones diferentes. Sobre el Banco Central, el oficialismo alcanzó un acuerdo con sectores aliados para introducir modificaciones al texto aprobado por Diputados. En cambio, Zonas Frías continúa generando diferencias entre bloques y legisladores de las provincias afectadas.
Qué cambiará en la reforma del Banco Central
Uno de los principales cambios acordados está relacionado con el mecanismo para remover a los integrantes del Directorio del BCRA. El texto aprobado originalmente por Diputados contemplaba una mayoría agravada de dos tercios y participación de ambas Cámaras.
Tras las negociaciones en el Senado, el esquema será modificado: se plantea que la remoción quede bajo decisión de la Cámara Alta y requiera mayoría absoluta, es decir, 37 votos, en lugar de los dos tercios. La modificación responde a las objeciones planteadas por bloques aliados durante las conversaciones previas al debate.
Como el proyecto sufrirá cambios respecto de la media sanción otorgada por Diputados, deberá regresar a la Cámara baja para que analice el nuevo texto.
La reforma también propone que la preservación del valor de la moneda vuelva a ocupar el lugar central entre los objetivos del BCRA y establece restricciones al financiamiento del sector público por parte de la autoridad monetaria.
El proyecto busca eliminar del artículo referido a las finalidades del organismo objetivos como «promover el empleo y el desarrollo económico con equidad social», incorporados a la Carta Orgánica mediante la reforma que entró en vigencia en 2012.
Además, la iniciativa contempla la eliminación de los denominados adelantos transitorios al Gobierno nacional y establece restricciones para que el Banco Central conceda financiamiento al sector público.
Zonas Frías: qué podría cambiar para los usuarios
El segundo eje de la sesión es la modificación del régimen de Zonas Frías. La propuesta revierte parte de la ampliación sancionada en 2021 y vuelve a concentrar el beneficio automático en las zonas históricamente contempladas, entre ellas la Patagonia, la Puna y Malargüe, en Mendoza.
Incluso para esos usuarios se prevé una modificación: el beneficio dejaría de aplicarse sobre la totalidad de la factura y quedaría concentrado en el componente correspondiente al consumo de gas.
En las regiones incorporadas al sistema a partir de la ampliación de 2021 —que alcanzó localidades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y provincias de Cuyo, entre otras— se eliminaría el subsidio automático. Bajo el nuevo esquema, quienes acrediten vulnerabilidad económica podrían acceder a un descuento del 30%.
De acuerdo con cifras expuestas durante el debate de la reforma, el régimen vigente comprende a alrededor de 3,4 millones de usuarios y aproximadamente 1,6 millones podrían dejar de recibir el beneficio con las modificaciones propuestas.
Una votación todavía atravesada por negociaciones
A diferencia del proyecto sobre el Banco Central, el tratamiento de Zonas Frías llega con mayores diferencias entre los bloques. Legisladores de distintas fuerzas y provincias anticiparon objeciones al texto por el impacto que tendría sobre los usuarios actualmente alcanzados por el régimen.
La discusión también está atravesada por las provincias del norte. El debate sobre Zonas Frías se desarrolla en paralelo con planteos para establecer beneficios vinculados con el consumo energético en las denominadas zonas cálidas.
La sesión había quedado definida durante la reunión de Labor Parlamentaria encabezada por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, con participación de representantes de La Libertad Avanza, Unión por la Patria, PRO, UCR y distintos bloques provinciales.
De esta manera, la Cámara Alta concentra este jueves su agenda en dos debates económicos con efectos diferentes: por un lado, las reglas de funcionamiento y financiamiento del Banco Central; por el otro, la continuidad y el alcance territorial de los descuentos en las facturas de gas correspondientes al régimen de Zonas Frías.
El Senado debate este jueves dos proyectos de fuerte impacto económico: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios en el régimen de Zonas Frías. El oficialismo acordó modificaciones al texto del BCRA, que deberá regresar a Diputados, mientras continúa la negociación por los subsidios al gas, con impacto previsto en usuarios de Cuyo y otras regiones.
El Senado llegó a este jueves con dos ingredientes esenciales de toda jornada parlamentaria argentina: proyectos con impacto directo sobre el bolsillo y una calculadora trabajando horas extras. De un lado aparece la reforma del Banco Central, donde el debate llegó hasta una de las especialidades favoritas del Congreso: determinar exactamente cuántos legisladores hacen falta para poder remover a alguien. Del otro, Zonas Frías, donde cada voto adquiere súbitamente la temperatura política de una estufa al máximo.
En el capítulo BCRA hubo acuerdo para abandonar la exigencia de dos tercios prevista en el texto que llegó desde Diputados y establecer una mayoría absoluta en el Senado. La consecuencia legislativa será otro clásico del sistema bicameral: el proyecto volverá a la Cámara baja. Porque ninguna reforma institucional puede considerarse suficientemente madura hasta haber recorrido varias veces los pasillos del Congreso llevando modificaciones bajo el brazo.
El verdadero termómetro, sin embargo, está en Zonas Frías. La iniciativa redefine quién conserva automáticamente los descuentos en la factura de gas y quién deberá acreditar una situación de vulnerabilidad. Ahí la discusión deja de ser una abstracción reglamentaria y entra directamente en las casas, especialmente en provincias y municipios incorporados con la ampliación de 2021, entre ellos sectores de Cuyo.
La jornada se desarrolla así entre porcentajes de subsidios, mayorías legislativas y negociaciones cruzadas. Mientras afuera septiembre intenta convencer a todos de que el invierno terminó, adentro del Senado se discute quién seguirá teniendo descuento cuando vuelva el frío. Una saludable demostración de que en la política argentina hasta la temperatura tiene trámite parlamentario.