El Gobierno nacional profundiza la centralidad del programa económico dentro de su estrategia política de cara a las elecciones presidenciales de 2027. En la administración de Javier Milei consideran que la evolución de la actividad, la inflación y los ingresos será determinante para el escenario electoral, aunque dentro del oficialismo existen distintas miradas sobre la velocidad con la que esos resultados llegan a la economía cotidiana.

“La suerte del Gobierno está sujeta al éxito de la economía”, planteó una fuente de Casa Rosada al describir la importancia que la administración nacional asigna al rumbo económico.

Milei se mantiene como uno de los principales defensores del programa y suele destacar ante funcionarios y dirigentes de su espacio la desaceleración de la inflación, la evolución de la actividad y las perspectivas de crecimiento.

Durante declaraciones realizadas en Nueva York junto al ministro de Economía, Luis Caputo, el mandatario afirmó: “Llevamos 28 meses seguidos creciendo. Si mantenemos lo que son las proyecciones de mercado, estamos entre un 18% y 20% en los últimos cuatro años”. La estimación fue presentada por el propio Presidente al referirse a las perspectivas económicas de su gestión.

La economía como eje de la estrategia hacia 2027

En ese escenario, Milei transmitió a sus colaboradores la necesidad de “cuidar la reputación económica” y pidió “no dejarse psicopatear por el statu quo”.

El Presidente también anticipó su rechazo a aplicar un eventual “plan platita” con objetivos electorales y argumentó que “al populismo no se le gana con populismo”. La posición apunta a mantener el esquema económico sin introducir modificaciones destinadas específicamente al calendario electoral.

La discusión sobre el impacto social del programa aparece, sin embargo, como uno de los principales elementos del escenario político. Un relevamiento nacional de Management & Fit mostró que el 71,4% de las principales preocupaciones personales mencionadas por los consultados se relacionan con cuestiones económicas.

La dificultad para llegar a fin de mes encabezó las respuestas con el 24%, seguida por los bajos ingresos, con el 20,4%. Los problemas de endeudamiento personal o familiar representaron el 11,1%, mientras que la falta de trabajo o desocupación alcanzó el 8,9%.

Las diferencias dentro del oficialismo

La situación genera diferentes posiciones dentro de la administración libertaria. Un sector plantea la necesidad de que la recuperación económica tenga un impacto más rápido sobre los ingresos y el consumo de los hogares, mientras otros dirigentes sostienen que el rumbo debe mantenerse sin cambios.

Entre quienes manifestaron preocupación por determinados indicadores aparece la senadora Patricia Bullrich, aunque otras voces del espacio mantienen un perfil más bajo en torno a esas diferencias internas.

El diagnóstico convive con expectativas de mejora hacia adelante. El mismo relevamiento de Management & Fit indicó que el 53,6% de los consultados manifestó algún grado de dificultad para afrontar los gastos de su hogar, mientras que las preocupaciones vinculadas con ingresos, empleo y endeudamiento conservaron un peso significativo.

Milei celebró una definición de un ejecutivo de JP Morgan

El debate económico también tuvo repercusión en las redes sociales del Presidente. Milei celebró declaraciones de Facundo Gómez Minujín, ejecutivo de JP Morgan para el Cono Sur, quien manifestó en una entrevista que Argentina podría alcanzar la categoría de investment grade durante un eventual segundo mandato del actual Presidente. La afirmación corresponde a la evaluación del ejecutivo financiero y no constituye una calificación crediticia vigente.

Tras la difusión de esas declaraciones, Milei publicó en X: “Sacala del ángulo kukita”. El cineasta Santiago Oria también escribió “Si Milei reelige el país va a ser irreconocible en 2031″, mensaje que posteriormente fue compartido por el mandatario.

De esta manera, el programa económico se consolida como uno de los principales ejes que el oficialismo proyecta hacia 2027, mientras dentro del propio espacio continúa la discusión sobre los tiempos necesarios para que la evolución de los indicadores se traduzca en una mejora percibida por los hogares.