Lionel Messi llegó este viernes a la Argentina para comenzar la preparación de cara al partido de despedida de la Selección argentina, que se disputará el martes próximo ante Benín en el estadio de River Plate, en el cierre de la actual fecha FIFA.
El capitán de la Albiceleste aterrizó en el aeropuerto de Rosario a bordo de un vuelo privado y estuvo acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo; sus hijos Thiago, Ciro y Mateo; y su madre, Celia Cuccittini.
Una llegada antes de lo previsto
El arribo del futbolista generó sorpresa debido a que inicialmente estaba previsto que regresara al país el domingo, según había anticipado el entrenador de la Selección, Lionel Scaloni, durante la conferencia de prensa previa al encuentro del miércoles ante Bolivia.
“Leo viene el fin de semana, después del partido del (sábado) 3, pero si quiere venir a jugar el 3 puede. En principio, viene después de ese partido; llegaría el domingo”, explicó.
Finalmente, Messi arribó desde Estados Unidos durante la mañana de este viernes y permanecerá durante algunas horas en su casa de la localidad santafesina de Funes antes de incorporarse al plantel argentino en el predio de Ezeiza.
La preparación para su último partido con la Selección
Está previsto que Messi se sume al grupo después del segundo encuentro ante Burkina Faso, que se disputará mañana por la noche en el estadio de River Plate.
De esta manera, el capitán podría disponer de apenas un entrenamiento junto a sus compañeros antes de salir a la cancha por última vez con la camiseta celeste y blanca en el duelo frente a Benín.
Lionel Messi llegó este viernes a la Argentina para sumarse a la Selección de cara al partido del martes ante Benín en el estadio de River Plate, señalado como su despedida del combinado nacional. El capitán arribó antes de lo previsto junto a su familia y descansará en Funes antes de incorporarse al plantel en Ezeiza.
Lionel Messi volvió a la Argentina y, como suele ocurrir cada vez que pisa suelo nacional, el calendario inmediatamente dejó de ser una referencia confiable. Lionel Scaloni había dicho que el capitán llegaría el domingo, pero Messi apareció el viernes, probablemente porque después de ganar prácticamente todo lo disponible también decidió empezar a ganarle discusiones al almanaque.
El rosarino aterrizó acompañado por Antonela Roccuzzo, sus hijos Thiago, Ciro y Mateo y su mamá Celia Cuccittini, en una llegada que sorprendió porque estaba prevista para más adelante. Una demostración más de que con Messi hasta la información confirmada puede durar menos que una defensa rival cuando encuentra un metro libre cerca del área.
Ahora descansará en Funes antes de incorporarse al plantel en Ezeiza, donde tendrá muy poco tiempo de preparación antes del encuentro ante Benín. Según lo previsto, podría contar con apenas un entrenamiento junto al grupo antes de disputar el que sería su último partido con la camiseta de la Selección argentina. Nada particularmente dramático: solamente uno de los mejores futbolistas de la historia preparándose para cerrar una etapa mientras medio país intenta fingir que emocionalmente está perfectamente preparado para semejante acontecimiento.
Scaloni había explicado que Messi llegaría después de su compromiso del sábado 3, aunque dejó abierta una posibilidad con una frase que ahora parece haber envejecido a velocidad récord: “Leo viene el fin de semana, después del partido del (sábado) 3, pero si quiere venir a jugar el 3 puede. En principio, viene después de ese partido; llegaría el domingo”. Finalmente, Messi volvió a hacer lo que tantas veces hizo dentro de una cancha: aparecer antes de que el resto terminara de entender qué estaba pasando.