El otorrinolaringólogo Orlando Rodríguez advirtió que la pérdida auditiva puede manifestarse con dificultades para comprender palabras, pedidos frecuentes de repetición o necesidad de aumentar el volumen. Estas señales pueden aparecer a cualquier edad y justifican una evaluación profesional.

En los adultos, los cambios suelen instalarse gradualmente. Las conversaciones en ambientes ruidosos pueden volverse difíciles y algunas personas perciben los sonidos, pero tienen problemas para entender lo que se dice.

Durante la infancia, el retraso en la adquisición del lenguaje también puede motivar una evaluación de la audición. En los recién nacidos, los estudios de detección permiten identificar alteraciones desde los primeros días de vida.

El ruido y las medidas de prevención

La exposición intensa o prolongada a sonidos fuertes puede dañar las estructuras del oído y provocar una pérdida permanente. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos recomienda reducir el ruido, alejarse de las fuentes intensas y utilizar protección auditiva cuando corresponda.

Rodríguez también mencionó las infecciones del oído y determinados medicamentos entre los factores que pueden afectar la audición. La consulta incluye la revisión de ambos oídos y estudios para medir cuánto escucha la persona y cómo comprende las palabras.

Cuándo la consulta es urgente

La pérdida de audición que aparece de golpe, incluso en un solo oído, requiere atención médica inmediata. Puede acompañarse de zumbidos, mareos o sensación de oído tapado, según la información del organismo sobre sordera súbita.

La evaluación y el tratamiento oportunos mejoran las posibilidades de recuperar audición. Atribuir el cambio a un resfrío o a un supuesto tapón de cera puede demorar la atención.

Para las pérdidas auditivas diagnosticadas, las alternativas dependen de la causa y del grado de afectación. Pueden incluir audífonos adaptados a cada persona o implantes auditivos cuando están indicados.