La tuberculosis mantiene una tendencia ascendente en Argentina. Según la última actualización específica difundida por el Ministerio de Salud de la Nación, hasta la semana epidemiológica 22 de 2026 se habían notificado 6.482 casos, 133 más que durante el mismo período del año anterior.
El incremento adquiere mayor dimensión cuando se observa la evolución de los últimos años. Durante las primeras 22 semanas de 2020 se habían registrado 3.777 casos, frente a los 6.482 contabilizados en igual período de 2026. La diferencia representa una suba del 71,6%.
Cuyo registró un aumento del 27%
La región de Cuyo también mostró un crecimiento significativo. De acuerdo con el informe oficial, durante las primeras 22 semanas de 2026 se notificaron 24 casos más que en el mismo tramo de 2025, lo que equivale a una variación regional del 27%.
Entre las jurisdicciones con mayores incrementos porcentuales aparece Mendoza, con una suba del 42,6%. Por encima se ubicó Misiones, con 44,9%. También registraron aumentos importantes Entre Ríos, con 38,8%; Santiago del Estero, con 34,3%; y Santa Fe, con 32,9%.
A nivel regional, el Centro concentró la mayor cantidad absoluta de casos adicionales respecto de 2025, con 264 notificaciones más y un incremento del 5,6%. El NEA sumó 45 casos adicionales, equivalente a una variación del 10%. En contraste, la región Sur mostró una disminución del 22,3%, mientras el NOA se mantuvo prácticamente estable.
Más de 17.000 casos durante 2025
El último año completo consolidado también refleja el crecimiento del problema sanitario. Durante 2025, Argentina notificó 17.283 casos de tuberculosis, con una tasa de 37,3 casos por cada 100.000 habitantes.
Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron juntas el 66,1% de las notificaciones nacionales. Sin embargo, la distribución no fue homogénea: el Ministerio de Salud identificó además áreas del país donde la enfermedad mantiene una presencia persistente, incluso sin aumentos estadísticamente significativos.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis y afecta principalmente los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos. La detección temprana y el cumplimiento completo del tratamiento son elementos centrales para cortar las cadenas de transmisión y reducir el riesgo de formas resistentes.
Nuevas pautas y diagnóstico molecular en menos de dos horas
En marzo de 2026, el Ministerio de Salud presentó una nueva edición de las Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina, un documento que no se actualizaba desde 2013. La guía incorpora criterios renovados para detección, diagnóstico, tratamiento, seguimiento de casos y contactos, bioseguridad y control de la transmisión.
La actualización se produjo en un contexto de aumento sostenido de la enfermedad durante los últimos cinco años. El objetivo oficial es unificar criterios en todo el sistema sanitario y fortalecer la capacidad de respuesta en las jurisdicciones con mayor carga epidemiológica.
Entre las principales herramientas se encuentra la expansión del diagnóstico molecular mediante equipos GeneXpert. La Red de Laboratorios de Tuberculosis dispone actualmente de 21 laboratorios con esta tecnología, que permite confirmar la presencia del complejo bacteriano y detectar determinadas resistencias en menos de dos horas.
La capacidad de procesamiento también se amplió en los últimos años. Según los datos oficiales, las muestras analizadas mediante esta tecnología pasaron de 2.632 en 2021 a 24.900 durante 2025.
La evolución epidemiológica mantiene a la tuberculosis como un desafío sanitario relevante para Argentina. El incremento registrado en el país y particularmente en algunas provincias obliga a reforzar la detección oportuna, el acceso al diagnóstico, la continuidad de los tratamientos y el seguimiento de los contactos, factores decisivos para reducir la transmisión y evitar que la tendencia ascendente se consolide.
La tuberculosis mantiene una tendencia ascendente en Argentina. Hasta la semana epidemiológica 22 de 2026 se notificaron 6.482 casos, 133 más que en el mismo período de 2025 y un 71,6% por encima de 2020. Cuyo registró una suba regional del 27%, mientras el Ministerio de Salud reforzó las pautas de diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
La tuberculosis decidió recordarle a la Argentina que algunas enfermedades no leen los comunicados donde uno quisiera declararlas problema del pasado. Hasta la semana epidemiológica 22 de 2026 se notificaron 6.482 casos, una cifra que supera a la del mismo período de 2025 y que, comparada con 2020, deja una postal bastante menos elegante que cualquier campaña institucional con fondo celeste y tipografía tranquilizadora. En seis años, los casos registrados durante las primeras 22 semanas aumentaron un 71,6%. La bacteria, evidentemente, no participó del consenso colectivo según el cual ciertas enfermedades pertenecían al museo de la medicina.
Cuyo tampoco quedó mirando desde la platea. La región registró 24 casos más que en igual período del año pasado, equivalente a una suba del 27%. Mendoza, además, apareció entre las provincias con mayores aumentos porcentuales, con un 42,6%. Si alguien necesitaba una demostración de que los microorganismos no respetan límites provinciales, regionalismos ni discusiones sobre federalismo fiscal, la estadística acaba de enviar una presentación bastante convincente.
El panorama nacional tiene otros nombres destacados: Misiones aumentó 44,9%, Entre Ríos 38,8%, Santiago del Estero 34,3% y Santa Fe 32,9%. Mientras tanto, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma concentraron durante 2025 el 66,1% de las notificaciones. La tuberculosis logró así una de esas hazañas administrativas que el país conoce demasiado bien: crecer de manera desigual, instalarse con mayor intensidad en algunos territorios y obligar al sistema sanitario a perseguirla con estadísticas, tratamientos y formularios que, por fortuna, esta vez también vienen acompañados de tecnología molecular.
El Ministerio de Salud actualizó en marzo las pautas nacionales para abordar la enfermedad, algo que no ocurría desde 2013. Trece años sin nueva edición: tiempo suficiente para cambiar tres generaciones de teléfonos celulares, atravesar una pandemia y discutir aproximadamente nueve mil veces si un documento debía llamarse protocolo, guía o manual. La nueva estrategia refuerza la detección temprana y la red ya cuenta con 21 laboratorios equipados con GeneXpert, capaces de obtener resultados moleculares en menos de dos horas.
El problema, claro, no se resuelve porque una máquina entregue el resultado rápido. Hace falta detectar los casos, sostener los tratamientos y evitar pérdidas de seguimiento. La tuberculosis tiene una característica particularmente poco cinematográfica: no necesita mutaciones de ciencia ficción ni murciélagos misteriosos para convertirse en problema sanitario. Le alcanza con aprovechar diagnósticos tardíos, dificultades de acceso y tratamientos interrumpidos. Y mientras eso ocurra, seguirá haciendo algo que ninguna enfermedad debería conseguir en pleno siglo XXI: volver a subir en las estadísticas mientras todos creíamos que estaba descendiendo por las escaleras de la historia.