Este jueves 15 de octubre, el presidente del Superior Tribunal de Justicia de Brasil, el ministro Luis Felipe Salomão, rechazó el pedido del consorcio Fla-Flu para impedir el encuentro en el Maracaná, según informaron medios de Brasil. Con esa decisión se mantuvo la autorización previa del Tribunal de Justicia de Río.
Cómo quedó habilitado el Maracaná
El 9 de octubre, el Tribunal de Justicia de Río ordenó a la concesionaria Fla-Flu Servicios que habilitara el Maracaná para el partido. El Ministerio Público de Río informó que la decisión priorizó la seguridad de los hinchas y de los vecinos del estadio, y que tuvo en cuenta un análisis técnico de la Policía Militar.
El consorcio que administra el Maracaná había argumentado que el partido podía afectar el césped. También planteó objeciones de seguridad por un encuentro de básquet entre Flamengo y Botafogo previsto en el Maracanãzinho, el estadio cubierto contiguo, según informaron medios de Brasil.
El Manual de Clubes de la Sudamericana fija un aforo mínimo de 30.000 espectadores para las semifinales, según informaron medios de Brasil. São Januário, el estadio de Vasco, tiene poco más de 21.000 lugares y no llega a ese requisito.
Qué resultado le alcanza a Boca
La ficha de la CONMEBOL registra que Vasco ganó 1-0 el partido de ida, disputado el 13 de octubre en La Bombonera. Con ese resultado, Boca quedó obligado a ganar en Brasil para clasificarse.
Para pasar directo, Boca tiene que ganar por dos goles o más. Si gana por un solo gol, iguala el global y la serie se define por penales. Un empate o una derrota deja a Vasco clasificado. El Manual de Clubes establece que las semifinales igualadas en la diferencia de goles se definen desde el punto penal.
Las entradas para la revancha figuran agotadas, según informaron medios de Brasil.
El Superior Tribunal de Justicia de Brasil rechazó este jueves 15 de octubre el pedido para frenar el Boca-Vasco en el Maracaná. La revancha de la semifinal se juega el martes 20. Boca, que perdió 1-0 la ida en La Bombonera, necesita ganar por dos goles para clasificar directo. Si gana por uno, la serie se va a los penales.
Maracaná, martes 20, y un césped que casi gana el juicio. El consorcio Fla-Flu pidió que Boca y Vasco no jugaran ahí. Este jueves 15 de octubre, el presidente del Superior Tribunal de Justicia de Brasil, Luis Felipe Salomão, dijo que no. El pasto va a tener que bancarse una semifinal, como el living cuando cae toda la familia el domingo y alguien ya había pedido que no se pisen las baldosas nuevas.
El 9 de octubre el Tribunal de Justicia de Río ya le había ordenado a Fla-Flu Servicios que abriera el estadio. El Ministerio Público de Río habló de la seguridad de los hinchas y de los vecinos, con un análisis de la Policía Militar encima de la mesa. Traducción criolla: primero que nadie salga lastimado, y después vemos si el verde queda parejo.
El otro argumento era un partido de básquet entre Flamengo y Botafogo en el Maracanãzinho, el cubierto de al lado. Es como quejarse porque en el quincho de al lado hay un cumpleaños y entonces no se puede usar el patio. São Januário, mientras tanto, se quedó mirando: tiene poco más de 21.000 lugares y para una semifinal piden 30.000. No es un capricho del consorcio. Es el piso del Manual de Clubes.
En la ida, el 13 de octubre en La Bombonera, Vasco ganó 1-0. Boca necesita dos goles de diferencia para pasar derecho. Uno solo empata la serie y manda todo a los penales, ese trámite que aparece cuando el partido ya no quiere decidir. Empate o derrota, y Vasco sigue de largo.
Las entradas figuran agotadas. El que esperó a que los tribunales terminaran de discutir el césped se encontró con la misma escena del asado: cuando confirmás que vas, ya no queda silla. El martes 20 el Maracaná juega igual.
