El juez federal de San Isidro Lino Mirabelli procesó al extitular de ARSAT Facundo Leal, a otras nueve personas y a la empresa Argentina Logistic Services S.A. (ALS) en una causa que investiga presuntos hechos de corrupción vinculados con contrataciones realizadas por la compañía estatal.
En una resolución de más de 180 fojas, el magistrado consideró que existen indicios de contrataciones direccionadas, administración fraudulenta de fondos públicos y entrega de beneficios económicos a funcionarios para favorecer a la firma privada.
La defensa de Leal adelantó que apelará la decisión.
Los procesamientos y los delitos investigados
Además de Leal, Mirabelli procesó a los exfuncionarios de ARSAT Gerardo Boschin y Pablo Gastón Pagani por negociaciones incompatibles, administración fraudulenta agravada, incumplimiento de los deberes de funcionario público y cohecho pasivo.
La resolución, dictada sin prisión preventiva, también alcanza a Juan Andrés Navarro y Juan Antonio Álvarez por los tres primeros delitos. Respecto de ambos, el juez declaró la falta de mérito en relación con las presuntas dádivas y ordenó continuar la investigación sobre ese punto.
También fueron procesados los directivos de ALS Diego Maximiliano Padilla, Fernando Diego Paredes, Gastón Walter Leonardo Padilla, Sofía Varela Vizgarra y Santiago Miguel Pando, por su presunta participación en el direccionamiento de contratos y por cohecho activo.
La causa comenzó por un robo de equipamiento
La investigación se inició a partir de una denuncia por el robo de equipamiento tecnológico de alto valor que ARSAT almacenaba en un predio de ALS ubicado en San Fernando, provincia de Buenos Aires.
El 4 de enero de 2024, empleados de la empresa estatal detectaron faltantes y daños en contenedores especiales, conocidos como shelters, donde se almacenaban materiales destinados al desarrollo de la Red Federal de Fibra Óptica.
El perjuicio calculado por ese episodio fue de US$ 151.126,29, $1.651.047,66 y $3.383.805.
Las deficiencias detectadas en el depósito y el análisis de los contratos entre ambas empresas llevaron a los investigadores a profundizar la pesquisa sobre una posible trama de corrupción que habría funcionado entre noviembre de 2020 y diciembre de 2024.
Según la reconstrucción judicial, funcionarios de ARSAT habrían intervenido para asegurar que ALS obtuviera y conservara contratos por servicios de transporte, fletes, alquiler de grúas, almacenamiento y logística.
Para ello, presuntamente se habrían apartado de los procedimientos de contratación correspondientes, facilitado información reservada y simulado una competencia entre proveedores.
La hipótesis sostiene que algunas de las ofertas presentadas como alternativas habrían sido elaboradas por integrantes de ALS o personas vinculadas con sus directivos, con el objetivo de que la compañía apareciera como la opción más conveniente.
También se investiga la presunta inclusión de prestaciones que no se habrían realizado, sobreprecios y la falta de controles sobre las condiciones de seguridad del predio donde se almacenaban bienes estatales.
La sospecha sobre pagos y beneficios
En ese contexto, Mirabelli sostuvo que la prueba reunida permitió reconstruir un “direccionamiento complejo y deliberado” de las contrataciones.
La investigación apunta a una relación sostenida entre funcionarios y empresarios que habría excedido los procedimientos administrativos formales y generado un perjuicio económico para el Estado.
El expediente también analiza el supuesto pago de beneficios a funcionarios de ARSAT. Según el magistrado, esos favores habrían incluido dinero en efectivo, incluso en moneda extranjera, pasajes aéreos y otras prestaciones.
La sospecha es que esos beneficios habrían funcionado como contraprestación por favorecer adjudicaciones y tolerar incumplimientos en los servicios contratados.
El juez ordenó embargos de hasta $3.000 millones para Leal, Boschin y Pagani, y de hasta $2.500 millones para varios de los empresarios y para la propia empresa ALS.
Además, mantuvo restricciones para disponer de determinados bienes y la prohibición de salida del país para los imputados, mientras la causa continúa su trámite judicial.
El juez federal Lino Mirabelli procesó al extitular de ARSAT Facundo Leal, a otros nueve imputados y a la empresa Argentina Logistic Services S.A. en una causa por presuntas contrataciones direccionadas, sobreprecios y coimas. La resolución incluye embargos millonarios, restricciones patrimoniales y prohibiciones de salida del país. La defensa de Leal anticipó que apelará.
La causa por presuntas irregularidades en ARSAT empezó con un robo de equipamiento y terminó abriendo una caja bastante más incómoda: contratos, sobreprecios, proveedores, funcionarios y supuestos beneficios económicos que, según la investigación, habrían circulado con una fluidez bastante superior a la que suele tener cualquier trámite administrativo del Estado.
El juez Lino Mirabelli consideró acreditados indicios suficientes para hablar de un “direccionamiento complejo y deliberado” en las contrataciones. Traducido del dialecto judicial al idioma cotidiano: la competencia entre proveedores habría tenido, según la hipótesis, menos suspenso que una elección con candidato único. Algunas ofertas alternativas incluso habrían sido confeccionadas por personas vinculadas con la propia empresa que finalmente aparecía como la más conveniente.
El expediente también investiga presuntos pagos en efectivo, moneda extranjera, pasajes y otras prestaciones para funcionarios. Un catálogo de beneficios que, de confirmarse, dejaría a cualquier programa corporativo de millas bastante desactualizado. La sospecha judicial es que esos favores funcionaban como contraprestación por adjudicaciones y tolerancia frente a incumplimientos.
Todo comenzó cuando se detectaron faltantes de equipamiento destinado a la Red Federal de Fibra Óptica en un depósito privado. El agujero inicial tenía cifras concretas, pero la revisión posterior de contratos amplió el mapa hacia una posible trama que habría funcionado durante cuatro años. A esta altura, el robo parece haber sido apenas la puerta de entrada a una auditoría con muy pocas ganas de terminar rápido.
El juez dispuso procesamientos sin prisión preventiva, embargos de hasta $3.000 millones y prohibiciones para salir del país. La defensa de Facundo Leal ya adelantó que apelará, por lo que el expediente continuará su recorrido por los tribunales. Porque en la Justicia argentina hasta los casos que arrancan con un depósito saqueado pueden terminar convertidos en una saga administrativa de más de 180 páginas.
