La actualización salió este miércoles 21 de octubre. Según la perspectiva estacional global para noviembre, diciembre y enero, un conjunto de modelos da una anomalía media cercana a +3,8 °C en la temperatura superficial del mar del Pacífico ecuatorial. El organismo describe una dispersión estrecha entre los sistemas de pronóstico y alta confianza en esa proyección.
Esa cifra es la anomalía prevista en el índice Niño 3.4. Mide el mar en esa zona del Pacífico, no un aumento de la temperatura del planeta.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, dijo que el episodio podría ser «sin precedentes en fuerza» y quedar fuera de las escalas de monitoreo usadas en las últimas cuatro décadas. En la página sobre El Niño y la acción humanitaria, la OMM prevé que los efectos se prolonguen después del pico.
«Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial.»
Qué señala el pronóstico para las Américas
Para las Américas, la perspectiva marca más probabilidades de lluvias en el noroeste de Estados Unidos y en sectores del sur de Sudamérica occidental. También prevé precipitaciones superiores a lo normal en partes de Norteamérica y el norte del Caribe, y mayor riesgo de sequía en partes de Centroamérica, el Caribe meridional y la Amazonía.
Ese texto no identifica un pronóstico para San Juan. La OMM advierte que sus perspectivas son estacionales y no predicen eventos meteorológicos individuales, y que los pronósticos regionales y nacionales sirven para precisar dónde y cuándo actuar. En la provincia, la UNSJ reunió a funcionarios para analizar crecidas y aluviones ante El Niño. Otro repaso explica por qué los efectos del fenómeno no son iguales en San Juan, Mendoza y San Luis.
Qué advirtió la ONU
Tom Fletcher, responsable de operaciones humanitarias de la ONU, dijo que unas 50 millones de personas podrían enfrentar un aumento del hambre a causa del fenómeno. En la conferencia conjunta de OCHA y la OMM quedó planteado como una proyección de riesgo, no como una cifra de personas ya afectadas.
Fletcher anunció que había liberado más de US$50 millones del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia para apoyar a 11 países expuestos. Entre los mencionados están Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
También señaló, este miércoles 21 de octubre, que las dos semanas siguientes eran una ventana crítica para prepararse. Mencionó suministros y fondos antes de las lluvias en Somalia, Etiopía y Kenia; semillas y resguardo del ganado en África austral; apoyo a medios de vida en Centroamérica, y preparación ante sequías, inundaciones y ciclones en Asia y el Pacífico.
Qué probabilidad ya estaba medida
El 8 de octubre, la OMM informó que la probabilidad de que El Niño persistiera hasta febrero de 2027 era cercana al 100%, según el parte sobre el fortalecimiento del fenómeno. El informe del Servicio Meteorológico Nacional del 2 de octubre asignó un 100% de probabilidad a que la fase cálida se mantuviera y siguiera intensificándose durante octubre a diciembre.
Esas dos cifras miden la continuidad del fenómeno. La anomalía de +3,8 °C es la media que el conjunto de modelos proyecta para noviembre a enero de 2027.
La OMM prevé una anomalía de +3,8 °C en el Pacífico ecuatorial entre noviembre de 2026 y enero de 2027. El calentamiento llegaría al máximo alrededor de diciembre. Celeste Saulo dijo que podría ser sin precedentes en fuerza. La anomalía es del mar en el índice Niño 3.4. La ONU proyectó que unas 50 millones de personas podrían enfrentar más hambre.
+3,8 grados en el agua del Pacífico, no en el termómetro de la vereda. La Organización Meteorológica Mundial publicó este miércoles 21 de octubre una anomalía media cercana a ese valor en el índice Niño 3.4, de noviembre a enero de 2027, con el pico alrededor de diciembre. Cuarenta años de escala y el episodio, según la propia secretaria general, se les sale del tablero. Como el talle que la mercería jura que no existe y igual hay que encargar.
Celeste Saulo dijo que nunca registraron un 3,8. En los Niños más bravos vieron valores cercanos a 3, y eso ya alcanzó para sacudir medio mapa. La OMM habla de dispersión estrecha entre modelos y de alta confianza. Traducción criolla: los pronósticos, por una vez, se pusieron de acuerdo en algo grande. También avisó que los efectos siguen después del pico. El fenómeno no firma el parte y se va: se queda un rato más, como el trámite que «ya está» y sigue en la ventanilla.
Para las Américas el texto reparte lluvias y sequías por regiones: noroeste de Estados Unidos, un sector del sur de Sudamérica occidental, partes de Norteamérica, el norte del Caribe, Centroamérica, el Caribe meridional y la Amazonía. San Juan no figura con un pronóstico propio. La perspectiva es estacional y no predice el chaparrón del jueves ni el zonda del grupo de WhatsApp. Para eso, dice la OMM, hacen falta los pronósticos nacionales. Un número histórico en el océano no reemplaza el parte de la provincia.
Tom Fletcher, de las operaciones humanitarias de la ONU, dijo que unas 50 millones de personas podrían enfrentar más hambre. Es una proyección de riesgo, no un recuento de gente ya afectada. Liberó más de US$50 millones del fondo de emergencias para 11 países, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur. Las dos semanas que siguen, marcó, son la ventana para prepararse: suministros antes de las lluvias, semillas, resguardo del ganado, medios de vida, sequías, inundaciones y ciclones según la región.
