La provincia de San Juan se encuentra en la etapa final de preparación para poner en funcionamiento su fábrica estatal de paneles solares, un proyecto industrial que busca ampliar la producción nacional de tecnología fotovoltaica y fortalecer la cadena de valor de las energías renovables.

De acuerdo con las previsiones oficiales, el complejo administrado por Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE) iniciaría su actividad comercial durante el primer trimestre de 2027, una vez completados los procedimientos de certificación de sus productos.

El presidente de EPSE, Lucas Estrada, informó que las instalaciones físicas y el equipamiento técnico ya atravesaron las etapas más complejas de montaje.

La planta está ubicada en el departamento de Pocito, sobre la Ruta Nacional 40, frente al Estadio del Bicentenario, y cuenta con infraestructura industrial diseñada para fabricar módulos solares mediante procesos automatizados.

Las líneas de producción superaron las pruebas iniciales y los ensayos de puesta en marcha. Sin embargo, la apertura comercial todavía depende de la llegada del último conjunto de insumos aprobados y de la obtención de las certificaciones de calidad correspondientes.

Desde EPSE explicaron que esos procedimientos son necesarios para garantizar que los paneles fabricados cumplan con los estándares técnicos requeridos para su comercialización en el mercado nacional e internacional.

Cómo será la fábrica de paneles solares de San Juan y cuánto podrá producir

El complejo industrial de Pocito dispone de 7.500 metros cuadrados de superficie cubierta, distribuidos entre espacios de producción, logística y otras instalaciones vinculadas con el funcionamiento de la planta.

La infraestructura incorpora sistemas de control ambiental destinados a mantener condiciones adecuadas de temperatura y humedad durante los procesos de fabricación.

También cuenta con unidades centrales de tratamiento de aire, puertas cortafuego y mecanismos para reducir el ingreso de partículas de polvo, un aspecto relevante para la manipulación de componentes fotovoltaicos.

El proyecto contempla un esquema de desarrollo industrial dividido en cuatro grandes fases, que abarcan distintas etapas de la cadena tecnológica solar.

Entre los objetivos de integración se encuentran la fabricación de lingotes de silicio de grado solar, obleas y celdas cristalinas de alta eficiencia, además de la producción de módulos fotovoltaicos.

En la etapa de fabricación de paneles, la planta utilizará un proceso automatizado compuesto por 14 etapas de producción, con tecnología de precisión y participación de personal local.

La capacidad nominal proyectada alcanza los 450 megavatios anuales, con una producción estimada de más de 800.000 paneles solares por año cuando el establecimiento funcione a pleno rendimiento.

Ese volumen supera en más de seis veces las metas previstas durante las primeras etapas del proyecto, según las estimaciones difundidas sobre su evolución.

La producción estará orientada a atender la demanda de parques solares, infraestructura pública, proyectos comunitarios y emprendimientos mineros que requieren equipamiento para generación de energía renovable.

Entre los productos previstos se encuentran módulos monocristalinos unifaciales y bifaciales, incluidos paneles de última generación con potencias superiores a los 560 vatios por unidad.

La tecnología internacional y el objetivo de fabricar componentes en San Juan

El desarrollo de la planta cuenta con la colaboración de la empresa H2GEMINI, de origen suizo-alemán, especializada en tecnología vinculada con la industria fotovoltaica.

El trabajo conjunto permitió actualizar equipos de la línea productiva y avanzar en la incorporación de procesos destinados a mejorar la eficiencia y la competitividad de los módulos.

La iniciativa tiene antecedentes que se remontan a 2007, cuando comenzaron a desarrollarse acuerdos estratégicos con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Esos convenios contribuyeron a la formación de capacidades técnicas y a la adquisición de conocimientos necesarios para avanzar en un proyecto de fabricación de tecnología solar.

El objetivo de largo plazo es incrementar la participación de componentes producidos en el país y desarrollar una cadena industrial que abarque progresivamente más etapas del proceso fotovoltaico.

No obstante, desde el punto de vista productivo, la integración nacional será gradual: durante las primeras etapas continuarán utilizándose determinados componentes electrónicos y otros insumos importados.

Por esa razón, el inicio de la fabricación comercial de módulos no implica que toda la cadena de producción, desde el silicio hasta las celdas y los equipos electrónicos, vaya a estar completamente nacionalizada desde el primer momento.

El desafío de competir con China y abastecer a la minería y los parques solares

La futura producción sanjuanina ingresará en un mercado internacional caracterizado por una fuerte concentración industrial en Asia.

China reúne más del 80% de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares y mantiene una posición dominante en etapas estratégicas de la cadena de valor, como el procesamiento del silicio y la producción de obleas fotovoltaicas.

La escala de su industria influye directamente sobre los precios internacionales y sobre las condiciones de competencia que enfrentan los fabricantes de otros países.

En la Argentina, buena parte de los módulos utilizados en grandes proyectos de generación solar proviene de proveedores internacionales, especialmente chinos.

Entre los antecedentes de instalaciones abastecidas mediante importaciones se encuentran grandes parques fotovoltaicos, como Cauchari, en Jujuy, y otros desarrollos de las regiones de Cuyo y el noroeste argentino.

La dependencia tecnológica también alcanza a otros componentes de infraestructura energética, incluidos inversores, transformadores, sistemas de monitoreo y equipos electrónicos de control.

En este contexto, la fábrica de EPSE busca ofrecer una alternativa de producción nacional que permita agregar valor industrial, desarrollar capacidades tecnológicas y reducir parcialmente la dependencia de equipos importados.

La posibilidad de fabricar módulos en San Juan también podría contribuir a disminuir determinados costos logísticos y facilitar el abastecimiento de proyectos ubicados en la región.

Uno de los mercados de interés es el sector minero, debido a la demanda energética de los grandes emprendimientos y al potencial de incorporar generación renovable a sus operaciones.

La planta también apunta a suministrar paneles para obras de infraestructura pública y parques solares comunitarios en distintas provincias.

Según las previsiones de EPSE, el próximo paso será completar la recepción de los insumos pendientes y avanzar con las certificaciones de calidad necesarias para habilitar la comercialización.

Si se cumplen los plazos previstos, la fábrica estatal de paneles solares de Pocito comenzará su actividad comercial durante el primer trimestre de 2027, con una capacidad proyectada de producción que la posicionaría como un nuevo actor industrial dentro del mercado fotovoltaico argentino.