La Escuela de Fruticultura y Enología de San Juan realizó este miércoles la Expo Enología 2026, una muestra anual en la que estudiantes de tercero a séptimo año presentaron los proyectos desarrollados durante el ciclo lectivo. La jornada reunió propuestas vinculadas con la producción agropecuaria, la industrialización de alimentos, la innovación tecnológica y la vitivinicultura.
Bajo el lema “El sueño de Sarmiento, en acción”, la actividad comenzó a las 9 con un acto de apertura y continuó durante la mañana en el patio de la institución, donde se instalaron distintos stands destinados a exhibir los trabajos de los alumnos.
La exposición contó con la participación de docentes, estudiantes y autoridades escolares, entre ellas la directora Verónica Echegaray. El encuentro estuvo marcado por el entusiasmo de los jóvenes expositores y el acompañamiento del cuerpo docente.
Estudiantes buscan producir abejas reinas en San Juan
Entre las propuestas más destacadas apareció un proyecto de cría y mejoramiento genético de abejas reinas, desarrollado por alumnos de sexto y séptimo año de la especialidad agropecuaria.
La iniciativa intenta responder a una necesidad concreta del sector apícola provincial: San Juan no cuenta con productores de abejas reinas a gran escala, pese a mantener una actividad apícola activa.
Esta situación obliga a los productores locales a adquirir ejemplares principalmente en Mendoza y San Luis, con los inconvenientes que representan las demoras y el estrés provocado por el traslado de las abejas.
Para modificar ese escenario, los estudiantes trabajan en un sistema de reproducción y selección genética mediante colmenas propias y una cámara de cría destinada a identificar los ejemplares con mejores características.
El proyecto se encuentra en etapa de prototipo y planificación, con la perspectiva de avanzar hacia una futura comercialización de reinas entre los productores sanjuaninos.
Los jóvenes reciben acompañamiento docente tanto en aspectos apícolas como en análisis de mercado. Uno de los principales desafíos identificados es la infraestructura disponible en los colmenares de la escuela.
La apicultura también estuvo representada por estudiantes de primer año, quienes realizaron demostraciones sobre el proceso de extracción de miel.
De mermeladas y aceitunas gourmet a tecnología hidráulica
La muestra permitió recorrer distintas etapas de la formación técnica que ofrece la institución. Durante los primeros tres años, los alumnos incorporan conocimientos generales sobre actividades de campo y fábrica, mediante talleres relacionados con granjas, plantines y aves.
Al finalizar tercer año, los estudiantes seleccionan una orientación vinculada con tecnología de alimentos, industrialización y agroindustria o producción agropecuaria, que desarrollan hasta completar séptimo año.
En ese contexto, alumnas de tercer año presentaron una mermelada de frutilla con pomelo, explicando las diferentes etapas necesarias para su elaboración.
El procedimiento incluyó la eliminación de las partes verdes de las frutillas y de la cáscara y el albedo del pomelo, además del pesado, triturado y agregado proporcional de azúcar.
También detallaron los controles técnicos aplicados durante la producción, entre ellos el ajuste del pH de 4,20 a 3,60 mediante ácido cítrico, la cocción hasta alcanzar los 65 °Brix y una pasteurización de 20 minutos a 98 grados.
Por su parte, alumnos de cuarto año de la especialidad de industrialización y agroindustria presentaron una maqueta grupal sobre el teorema de Pitágoras, realizada para la materia de matemática.
El trabajo incorporó representaciones de lugares emblemáticos de San Juan, como la Catedral, el Centro Cívico y el Parque Provincial Ischigualasto. Varios de los estudiantes manifestaron su interés en continuar estudios superiores relacionados con tecnología de alimentos.
En quinto año, un grupo de la especialidad de técnico en alimentos exhibió un brazo hidráulico construido con jeringas, diseñado para demostrar cómo la presión puede producir movimiento sin necesidad de utilizar electricidad.
El dispositivo fue elaborado durante aproximadamente un mes, a partir de una guía audiovisual y materiales utilizados para representar el funcionamiento de un sistema hidráulico.
Otro grupo de quinto año explicó el proceso de elaboración de aceitunas de mesa, desde la clasificación de los frutos y la eliminación de impurezas hasta el lavado y procesamiento mediante maquinaria especializada para retirar los carozos.
Los estudiantes señalaron que ya comercializan aceite y aceitunas, integrando los conocimientos adquiridos en las prácticas escolares con experiencias vinculadas a la producción.
En sexto año, los alumnos de tecnología de los alimentos presentaron una propuesta de aceitunas rellenas de pistacho, pasas de uva y queso roquefort, desarrollada en el marco de sus prácticas profesionalizantes.
Según explicaron, cada ingrediente requiere un tratamiento particular. Las pasas se incorporan enteras para evitar que se desprendan durante el procesamiento, mientras que los pistachos se utilizan tostados y enteros.
En el caso del roquefort, emplean un pequeño trozo que permite contener el relleno y prevenir el desarrollo de microorganismos.
La iniciativa surgió de una lluvia de ideas realizada a comienzos del ciclo lectivo, cuando los estudiantes evaluaron distintas alternativas de productos.
La histórica bodega y una escuela que mantiene vivo el legado de Sarmiento
Otro de los aspectos destacados por los alumnos fue la puesta en funcionamiento de la histórica bodega escolar, un espacio que permite recuperar prácticas directamente vinculadas con la tradición vitivinícola de San Juan.
En sus instalaciones, los estudiantes pueden desarrollar procesos de elaboración de vino y mistela, con el acompañamiento técnico de los docentes de la institución.
Los alumnos de sexto año describieron el ciclo lectivo como un período de trabajo extenso, complejo y exigente, aunque valoraron positivamente los conocimientos adquiridos y los resultados obtenidos.
La Expo Enología 2026 también contó con la participación de estudiantes de la Escuela Virgen del Valle, institución de educación especial destinada a jóvenes de entre 14 y 21 años.
Ambas escuelas desarrollan conjuntamente un taller de huerta en el que los participantes aprenden técnicas de jardinería, riego, siembra, armado de huertas y elaboración de compost.
Durante la jornada, estudiantes de diferentes cursos coincidieron en destacar la importancia del acompañamiento docente y del aprendizaje mediante experiencias prácticas.
Los alumnos de quinto año valoraron especialmente la orientación recibida frente a los errores propios del proceso de aprendizaje, mientras que los de sexto resaltaron la importancia de sostener el trabajo durante todo el año.
En cuarto año, los estudiantes reconocieron que la adaptación a las jornadas escolares extensas, que en ocasiones abarcan mañana y tarde, representó inicialmente un desafío, aunque posteriormente lograron integrarse satisfactoriamente a la dinámica institucional.
Respecto de sus proyectos personales, algunos manifestaron su intención de continuar carreras vinculadas con la tecnología de alimentos, mientras que otros mencionaron alternativas como higiene y seguridad, abogacía y psicología.
La Escuela de Fruticultura y Enología fue fundada por Domingo Faustino Sarmiento el 7 de septiembre de 1862, bajo el nombre de Quinta Normal Agrícola de San Juan, y es reconocida como la primera escuela agrícola del país.
En 2001, la institución fue declarada Monumento Histórico Provincial mediante la Ley N.º 7.190, en reconocimiento a su trayectoria y contribución a la formación técnica y productiva de la provincia.
La edición 2026 de la exposición volvió a reunir proyectos que reflejan la continuidad de esa tradición educativa, combinando conocimientos históricos de la actividad agropecuaria con nuevas propuestas de innovación, producción y desarrollo tecnológico.
La Escuela de Fruticultura y Enología de San Juan celebró este miércoles la Expo Enología 2026, donde estudiantes de tercero a séptimo año presentaron proyectos científicos, agroindustriales y productivos. La muestra incluyó cría de abejas reinas, elaboración de alimentos, tecnología hidráulica y prácticas vitivinícolas. Bajo el lema “El sueño de Sarmiento, en acción”, la institución exhibió los aprendizajes desarrollados durante el ciclo lectivo.
Domingo Faustino Sarmiento fundó una escuela agrícola en San Juan en 1862 y, más de un siglo y medio después, sus herederos educativos están criando abejas reinas, fabricando brazos hidráulicos y rellenando aceitunas con roquefort. Si el prócer pudiera recorrer la Expo Enología 2026, probablemente necesitaría unos minutos para procesar semejante evolución curricular. Aunque, conociendo su obsesión por la educación, seguramente terminaría preguntando por qué todavía no hay una fábrica de satélites entre los talleres.
La histórica Escuela de Fruticultura y Enología abrió sus puertas para demostrar que la educación técnica puede producir bastante más que carpetas prolijamente decoradas y presentaciones de PowerPoint con transiciones innecesarias. Bajo el lema “El sueño de Sarmiento, en acción”, los estudiantes exhibieron proyectos que van desde la elaboración de mermeladas hasta el mejoramiento genético de abejas reinas. Una variedad de conocimientos que convierte cualquier conversación sobre orientación vocacional en una auténtica feria de posibilidades.
Uno de los proyectos más llamativos busca resolver un problema que difícilmente aparezca en las discusiones habituales sobre la economía provincial: San Juan necesita producir sus propias abejas reinas a mayor escala. Actualmente, los apicultores deben recurrir principalmente a Mendoza y San Luis para conseguirlas. Es decir, hasta la monarquía de las colmenas depende de proveedores extraprovinciales. Los alumnos de sexto y séptimo año decidieron intervenir en esta particular cuestión sucesoria mediante un proyecto de cría y selección genética. Una iniciativa que, de prosperar, podría darle a San Juan su propia cantera de reinas, sin coronaciones ni ceremonias oficiales.
En otro sector, estudiantes de tercer año explicaban cómo transformar frutillas y pomelos en mermelada mediante controles de acidez, temperatura y concentración de azúcar. Porque mientras buena parte de la humanidad considera que preparar dulce consiste en colocar fruta en una olla y confiar en el destino, estos alumnos saben que detrás de cada frasco hay cálculos, mediciones y procedimientos que no admiten improvisaciones.
También hubo un brazo hidráulico construido con jeringas, maquetas para explicar el teorema de Pitágoras y aceitunas rellenas con ingredientes que parecen salidos de la carta de un restaurante especializado. Pistachos, pasas de uva y roquefort demostraron que la agroindustria escolar no tiene por qué resignarse a la aceituna tradicional, esa que suele aparecer solitaria junto a una rodaja de queso en las reuniones familiares.
La reapertura de la histórica bodega escolar agregó otro motivo de entusiasmo. Los estudiantes volvieron a contar con un espacio para elaborar vino y mistela, algo especialmente significativo en una provincia donde la vitivinicultura forma parte de la identidad productiva. Así, entre colmenas, conservas, mecanismos hidráulicos y barricas, la escuela dejó una enseñanza bastante contundente: el sueño de Sarmiento sigue funcionando, aunque ahora venga acompañado de controles de pH, proyectos comerciales y aceitunas rellenas de roquefort.
