El circuito de la Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos de las Cataratas del Iguazú, permanecerá cerrado durante al menos 40 días debido al riesgo de una nueva crecida extraordinaria del río Iguazú.
La medida fue adoptada de manera preventiva por el Parque Nacional Iguazú junto con Iguazú Argentina, la empresa concesionaria de los servicios del Área Cataratas, a partir de los pronósticos que anticipan lluvias intensas sobre la cuenca, especialmente en el sur de Brasil.
A diferencia de otros episodios, las autoridades resolvieron actuar antes de que aumente significativamente el caudal y desmontar las estructuras metálicas de las pasarelas que permiten acceder a la Garganta del Diablo.
Retirarán las pasarelas para evitar daños
El operativo contempla el retiro de las estructuras metálicas y su traslado hacia sectores ubicados fuera del alcance del río.
Los pilotes de cemento que sostienen el circuito permanecerán instalados sobre el cauce, mientras que las partes removibles serán resguardadas para evitar daños ante una eventual crecida.
El objetivo es proteger una infraestructura que ya sufrió importantes deterioros durante episodios anteriores de aumento extraordinario del caudal.
La decisión fue consensuada entre la Administración de Parques Nacionales y la empresa Iguazú Argentina después de analizar los informes y pronósticos hidrológicos previstos para las próximas semanas.
El antecedente de 2022 y el aumento del caudal
Uno de los antecedentes que encendió las alarmas ocurrió en 2022, cuando el caudal del río Iguazú superó los 23.000 metros cúbicos por segundo.
En aquella oportunidad, el agua provocó graves daños sobre las pasarelas de la Garganta del Diablo y más de la mitad de la infraestructura resultó afectada, por lo que posteriormente debió ser reconstruida.
Ante la posibilidad de que se repita una situación similar, las autoridades decidieron modificar el esquema de prevención y retirar las estructuras antes de que el río alcance niveles capaces de dañarlas.
En los últimos días, además, el caudal llegó a 6.580 metros cúbicos por segundo, un registro superior al parámetro establecido para mantener habilitado el circuito en condiciones de seguridad.
La evolución del río continuará siendo monitoreada durante las próximas semanas, en paralelo con los pronósticos meteorológicos para toda la cuenca.
El resto del Parque Nacional seguirá abierto
El cierre de la Garganta del Diablo no implica la clausura del Parque Nacional Iguazú ni del resto del Área Cataratas.
Los demás circuitos permanecerán habilitados para los visitantes, por lo que los turistas podrán continuar recorriendo otros sectores del parque durante el período en que se mantenga suspendido el acceso al principal salto.
La restricción se concentra exclusivamente en el recorrido que conduce hasta la Garganta del Diablo.
Por el momento no existe una fecha definitiva para la reapertura. Si bien el cierre preventivo está previsto por al menos 40 días, la vuelta de los visitantes dependerá de la evolución del caudal y de las condiciones meteorológicas.
Una vez cumplido el período previsto para el operativo, las autoridades deberán evaluar nuevamente el comportamiento del río y las condiciones de seguridad antes de reinstalar las estructuras y habilitar el circuito.
Los informes también contemplan el posible impacto del fenómeno de El Niño, que podría favorecer precipitaciones superiores a las habituales en distintos sectores de la región.
La medida busca evitar nuevos daños sobre las pasarelas y preservar la seguridad de la infraestructura y de los visitantes ante una posible crecida extraordinaria del río Iguazú.
El circuito de la Garganta del Diablo, en las Cataratas del Iguazú, permanecerá cerrado durante al menos 40 días por riesgo de una crecida extraordinaria del río. Parques Nacionales y la concesionaria Iguazú Argentina resolvieron desmontar preventivamente las pasarelas metálicas ante los pronósticos de lluvias intensas en la cuenca, especialmente en el sur de Brasil.
La Garganta del Diablo cerrará por al menos 40 días y las pasarelas serán desmontadas antes de que el río decida hacerlo por su cuenta. Las autoridades optaron por adelantarse a una posible crecida extraordinaria del Iguazú, porque reconstruir después siempre sale más caro que guardar los fierros antes.
El operativo incluye retirar las estructuras metálicas y llevarlas a zonas fuera del alcance del agua, mientras los pilotes de cemento permanecerán instalados. Es, básicamente, poner los muebles arriba de la mesa antes de que entre el agua, pero en versión Parque Nacional y con miles de metros cúbicos por segundo pasando por abajo.
Los pronósticos anticipan lluvias intensas en la cuenca, especialmente del lado brasileño, y el antecedente de 2022 todavía pesa: aquel año el caudal superó los 23.000 metros cúbicos por segundo y más de la mitad de las pasarelas resultaron dañadas.
En los últimos días, el río llegó a 6.580 metros cúbicos por segundo, por encima del parámetro utilizado para mantener habilitado el recorrido con seguridad. Por eso, esta vez la decisión fue no esperar a que la Garganta del Diablo haga honor al nombre.
El Parque Nacional Iguazú seguirá abierto y los demás circuitos continuarán habilitados. El cierre afecta exclusivamente al paseo que conduce al salto más famoso.
La reapertura dependerá del comportamiento del río y del clima. Primero baja el agua, después vuelven las pasarelas y recién entonces regresan las selfies al borde del abismo.