Tres movimientos sísmicos sacudieron Mendoza este lunes en menos de siete horas, de acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). El primero de ellos, el de mayor magnitud, también fue percibido en San Juan con baja intensidad, aunque no se registraron inconvenientes ni consecuencias para la población.
El sismo de mayor magnitud también se sintió en San Juan
El primer movimiento ocurrió a las 13:15 y alcanzó una magnitud de 5,1. Su epicentro se localizó a 53 kilómetros al noroeste de Valparaíso, en Chile; 85 kilómetros al sudoeste de Los Vilos y 150 kilómetros al noroeste de Santiago, con una profundidad de 20 kilómetros.
Según el informe del Inpres, el fenómeno alcanzó una intensidad III en la escala Mercalli Modificada en la ciudad de Mendoza, por lo que fue percibido por algunas personas que se encontraban en reposo. En la ciudad de San Juan, la intensidad fue de II a III, lo que permitió que también fuera sentido de manera leve, principalmente por personas que permanecían dentro de edificios o en reposo.
Dos nuevos movimientos durante la noche
La actividad sísmica continuó a las 20:04, cuando se registró un segundo temblor con epicentro a 39 kilómetros al este de San Martín, 54 kilómetros al sudeste de Lavalle y 70 kilómetros al este de la capital mendocina.
Este movimiento tuvo una magnitud de 2,8 y una profundidad de 8 kilómetros. El Inpres indicó que fue percibido levemente en Tunuyán, donde alcanzó una intensidad de II a III en la escala Mercalli.
Seis minutos más tarde, a las 20:10, un tercer sismo volvió a registrarse en la provincia. En esta oportunidad, el epicentro se ubicó a 19 kilómetros al noroeste de Tunuyán, 46 kilómetros al sudoeste de El Carrizal y 49 kilómetros al norte de Pareditas.
El fenómeno alcanzó una magnitud de 3,3 y se produjo a una profundidad de 14 kilómetros. De acuerdo con el organismo nacional, tuvo una intensidad III en Tunuyán y de II a III en la ciudad de Mendoza, donde también fue percibido por parte de la población.
Sin daños reportados
Pese a la sucesión de movimientos sísmicos registrados durante la jornada, las autoridades no informaron daños materiales ni personas heridas. La actividad fue monitoreada por el Inpres, que recordó que Mendoza y San Juan integran una de las regiones con mayor actividad sísmica de Argentina debido a la interacción de las placas tectónicas en la cordillera de los Andes.
Tres sismos se registraron este lunes en Mendoza en un lapso inferior a siete horas, según informó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). El primero, de magnitud 5,1 y con epicentro en Chile, también fue percibido levemente en San Juan. Las autoridades no reportaron daños materiales ni personas heridas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Tres temblores en menos de siete horas. Mendoza tuvo una agenda más cargada que una oficina pública el último día para presentar un trámite, aunque esta vez nadie necesitó sacar número para sentir que el piso decidía recordar dónde está la cordillera.
El primero llegó con 5,1 de magnitud desde Chile y alcanzó para que también en San Juan algunos levantaran la vista con esa duda existencial que dura un par de segundos: «¿Estoy mareado o se está moviendo todo?». La respuesta, por una vez, vino con coordenadas, profundidad y un informe técnico.
Después llegaron otros dos movimientos, mucho más modestos, casi como esos actores secundarios que aparecen cuando la película parecía haber terminado. Seis minutos separaron al segundo del tercero, una eficiencia que rara vez exhiben otros sistemas nacionales cuando se trata de cumplir horarios.
La buena noticia fue que no hubo daños ni personas heridas. La otra noticia es que vivir entre montañas también implica convivir con una geografía que cada tanto recuerda que sigue acomodando piezas desde hace millones de años, sin consultar calendarios ni feriados.
En Mendoza y San Juan los sismos forman parte del paisaje estadístico. Cambian las magnitudes, cambian los epicentros y cambian las horas. La cordillera, en cambio, sigue trabajando sin reloj biométrico. Y nunca pide permiso para empezar el turno.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tres movimientos sísmicos sacudieron Mendoza este lunes en menos de siete horas, de acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). El primero de ellos, el de mayor magnitud, también fue percibido en San Juan con baja intensidad, aunque no se registraron inconvenientes ni consecuencias para la población.
El sismo de mayor magnitud también se sintió en San Juan
El primer movimiento ocurrió a las 13:15 y alcanzó una magnitud de 5,1. Su epicentro se localizó a 53 kilómetros al noroeste de Valparaíso, en Chile; 85 kilómetros al sudoeste de Los Vilos y 150 kilómetros al noroeste de Santiago, con una profundidad de 20 kilómetros.
Según el informe del Inpres, el fenómeno alcanzó una intensidad III en la escala Mercalli Modificada en la ciudad de Mendoza, por lo que fue percibido por algunas personas que se encontraban en reposo. En la ciudad de San Juan, la intensidad fue de II a III, lo que permitió que también fuera sentido de manera leve, principalmente por personas que permanecían dentro de edificios o en reposo.
Dos nuevos movimientos durante la noche
La actividad sísmica continuó a las 20:04, cuando se registró un segundo temblor con epicentro a 39 kilómetros al este de San Martín, 54 kilómetros al sudeste de Lavalle y 70 kilómetros al este de la capital mendocina.
Este movimiento tuvo una magnitud de 2,8 y una profundidad de 8 kilómetros. El Inpres indicó que fue percibido levemente en Tunuyán, donde alcanzó una intensidad de II a III en la escala Mercalli.
Seis minutos más tarde, a las 20:10, un tercer sismo volvió a registrarse en la provincia. En esta oportunidad, el epicentro se ubicó a 19 kilómetros al noroeste de Tunuyán, 46 kilómetros al sudoeste de El Carrizal y 49 kilómetros al norte de Pareditas.
El fenómeno alcanzó una magnitud de 3,3 y se produjo a una profundidad de 14 kilómetros. De acuerdo con el organismo nacional, tuvo una intensidad III en Tunuyán y de II a III en la ciudad de Mendoza, donde también fue percibido por parte de la población.
Sin daños reportados
Pese a la sucesión de movimientos sísmicos registrados durante la jornada, las autoridades no informaron daños materiales ni personas heridas. La actividad fue monitoreada por el Inpres, que recordó que Mendoza y San Juan integran una de las regiones con mayor actividad sísmica de Argentina debido a la interacción de las placas tectónicas en la cordillera de los Andes.
Tres sismos se registraron este lunes en Mendoza en un lapso inferior a siete horas, según informó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). El primero, de magnitud 5,1 y con epicentro en Chile, también fue percibido levemente en San Juan. Las autoridades no reportaron daños materiales ni personas heridas.
Tres temblores en menos de siete horas. Mendoza tuvo una agenda más cargada que una oficina pública el último día para presentar un trámite, aunque esta vez nadie necesitó sacar número para sentir que el piso decidía recordar dónde está la cordillera.
El primero llegó con 5,1 de magnitud desde Chile y alcanzó para que también en San Juan algunos levantaran la vista con esa duda existencial que dura un par de segundos: «¿Estoy mareado o se está moviendo todo?». La respuesta, por una vez, vino con coordenadas, profundidad y un informe técnico.
Después llegaron otros dos movimientos, mucho más modestos, casi como esos actores secundarios que aparecen cuando la película parecía haber terminado. Seis minutos separaron al segundo del tercero, una eficiencia que rara vez exhiben otros sistemas nacionales cuando se trata de cumplir horarios.
La buena noticia fue que no hubo daños ni personas heridas. La otra noticia es que vivir entre montañas también implica convivir con una geografía que cada tanto recuerda que sigue acomodando piezas desde hace millones de años, sin consultar calendarios ni feriados.
En Mendoza y San Juan los sismos forman parte del paisaje estadístico. Cambian las magnitudes, cambian los epicentros y cambian las horas. La cordillera, en cambio, sigue trabajando sin reloj biométrico. Y nunca pide permiso para empezar el turno.