Argentina registró el balance más negativo de América Latina y el Caribe en la edición 2027 del ranking universitario regional elaborado por QS, publicado este 1 de octubre. Entre las instituciones argentinas incluidas en la clasificación, 17 retrocedieron posiciones, ocho mejoraron y 20 permanecieron sin cambios.
Dentro de ese escenario, la Universidad de Buenos Aires (UBA) volvió a posicionarse como la institución argentina mejor ubicada y logró conservar el décimo puesto regional.
El resultado muestra una pérdida relativa de posiciones del sistema universitario argentino frente a instituciones de otros países de América Latina, mientras Chile y Brasil vuelven a ocupar los principales lugares de la clasificación.
La UBA sostuvo el décimo lugar, pero Argentina perdió terreno
La estabilidad de la UBA contrasta con el desempeño general de las instituciones argentinas incluidas en el relevamiento. De acuerdo con los resultados de QS, 17 universidades nacionales descendieron posiciones, ocho consiguieron avanzar y otras 20 permanecieron en el mismo lugar.
Ese comportamiento dejó a Argentina con el peor balance neto entre los países de la región considerados en la comparación.
QS vinculó parte de este retroceso con las presiones presupuestarias y las restricciones de financiamiento acumuladas, además de señalar debilidades persistentes en determinados indicadores vinculados con la investigación científica.
Ben Sowter, vicepresidente de QS, destacó que ninguna universidad argentina aparece entre las 50 mejores de América Latina y el Caribe en citas por artículo y que tampoco existe una institución nacional entre las primeras 90 en el indicador de artículos científicos por docente.
Esos indicadores son utilizados para medir tanto el volumen de producción académica como el impacto que alcanzan las investigaciones generadas en las universidades.
Qué mide realmente el ranking QS
El resultado no significa necesariamente que las universidades argentinas tengan menos estudiantes ni que se haya producido una caída equivalente en la matrícula.
El QS Latin America & The Caribbean University Rankings no ordena las instituciones según la cantidad de alumnos. La clasificación analiza distintas dimensiones relacionadas con el funcionamiento, la reputación y la producción académica.
Entre los principales factores considerados aparecen la reputación académica, la reputación entre empleadores, la relación entre docentes y estudiantes, la producción científica, las citas recibidas por investigaciones, la internacionalización y el impacto web.
Por este motivo, una universidad puede retroceder posiciones incluso manteniendo su cantidad de estudiantes o mejorando determinados indicadores, especialmente cuando instituciones de otros países consiguen avanzar a mayor velocidad.
El ranking debe interpretarse entonces como una comparación relativa entre universidades y sistemas académicos, y no como una medición directa de la matrícula o del número total de estudiantes.
Chile y Brasil dominan los primeros puestos
En la cima del ranking regional se mantiene la Pontificia Universidad Católica de Chile, que ocupa el primer puesto de América Latina y el Caribe.
En segundo lugar aparece la Universidade de São Paulo, mientras que la Universidade Estadual de Campinas completa los tres primeros lugares.
La presencia de instituciones chilenas y brasileñas en las posiciones superiores vuelve a mostrar el peso de ambos países dentro del sistema universitario regional.
Argentina, por su parte, mantiene a la UBA dentro de las diez mejores instituciones de América Latina y el Caribe, pero el comportamiento general de sus universidades evidencia una pérdida de posiciones relativas frente a otros sistemas educativos de la región.
El diagnóstico también pone el foco sobre la investigación. Los indicadores señalados por QS muestran dificultades para alcanzar posiciones destacadas tanto en producción científica por docente como en impacto de las publicaciones medido a través de las citas recibidas.
La combinación entre restricciones presupuestarias, menor fortaleza en determinados indicadores científicos y el avance de universidades de otros países aparece así entre los elementos que ayudan a explicar el retroceso observado en la edición 2027.
El dato más favorable para Argentina continúa siendo la posición de la UBA, que consiguió conservar el décimo lugar y mantenerse como la universidad nacional mejor ubicada dentro de la clasificación regional.
Sin embargo, el balance general muestra una tendencia diferente: por cada ocho universidades argentinas que consiguieron mejorar su posición, 17 retrocedieron, mientras otras 20 permanecieron sin cambios.
El QS 2027 deja así una fotografía con dos caras: Argentina conserva una institución dentro de las diez mejores de América Latina y el Caribe, pero pierde terreno en el desempeño colectivo de su sistema universitario, especialmente frente al avance registrado por instituciones de otros países de la región.
Argentina registró el balance más negativo de la región en el QS Latin America & The Caribbean University Rankings 2027, publicado este 1 de octubre. Entre las instituciones nacionales incluidas, 17 retrocedieron posiciones, ocho mejoraron y 20 se mantuvieron. La UBA conservó el décimo puesto regional, mientras QS señaló problemas vinculados con el financiamiento y la fortaleza de la investigación.
Diecisiete universidades argentinas bajaron posiciones, ocho subieron y 20 quedaron donde estaban. El QS 2027 dejó al sistema universitario nacional con el peor balance neto de la región, una especie de ascensor académico donde la mayoría apretó planta baja mientras Chile y Brasil seguían reservando lugares arriba.
La UBA logró sostener el puesto 10 y volvió a ser la argentina mejor ubicada. Es la institución que mantiene prendida la luz del cartel mientras detrás aparece una fotografía bastante menos decorativa: retrocesos generalizados y señales débiles en indicadores vinculados con investigación científica.
QS relacionó parte del deterioro con presiones presupuestarias y restricciones de financiamiento acumuladas. También señaló que ninguna universidad argentina consiguió ubicarse entre las 50 mejores de la región en citas por artículo ni entre las 90 primeras en cantidad de artículos por docente. Mucha discusión sobre la universidad del futuro y, mientras tanto, la investigación buscando presupuesto como quien revisa todos los bolsillos antes de pagar el colectivo.
El ranking tampoco dice que haya menos estudiantes ni que las universidades hayan perdido automáticamente calidad de un año para otro. Mide reputación académica, reconocimiento entre empleadores, relación entre profesores y alumnos, producción científica, citas, internacionalización e impacto web, entre otros factores. Es un tablero de indicadores, no un censo de pupitres.
Arriba, la Pontificia Universidad Católica de Chile mantiene el primer lugar, seguida por la Universidade de São Paulo y la Universidade Estadual de Campinas. Argentina conserva una universidad entre las diez primeras, pero pierde posiciones relativas en un continente donde los competidores tampoco parecen interesados en esperar.
La postal tiene una ironía difícil de esconder: mientras el debate público puede pasar semanas discutiendo quién ganó una toma, una marcha o una pelea presupuestaria, los rankings internacionales llevan otra contabilidad. Y esa tabla no aplaude discursos: suma papers, citas, reputación y recursos.
La UBA resistió en el décimo puesto. El problema es que un sistema universitario no puede vivir eternamente esperando que una sola institución sostenga el promedio como el alumno aplicado del trabajo práctico grupal.