El Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño realizó una presentación ante Andrés Vázquez, director ejecutivo de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), para solicitar una extensión del plazo de presentación de balances.
El pedido apunta al vencimiento previsto para el martes 30/6, correspondiente a los cierres de diciembre, que debe cumplirse a través del servicio bajo clave fiscal «PUB – Presentación Única de Balances».
Superposición de vencimientos
Desde la entidad señalaron que el requerimiento responde a que el vencimiento coincide con una etapa de alta actividad para los profesionales en Ciencias Económicas.
En ese sentido, advirtieron que la presentación de balances se superpone con la DDJJ Anual CM05, también prevista para el 30/6, y con la obligación de presentar las declaraciones juradas e informes de Precios de Transferencia, cuyo vencimiento opera el 29/6.
Cambios en recibos de sueldo y nuevas normas contables
A ese escenario se suman los cambios implementados para los recibos de sueldo, cuyos modelos e información se modifican sustancialmente a partir del corriente mes, según lo establecido por el Decreto 407/2026.
El Consejo también remarcó la incidencia de la gran cantidad de cierres contables con fecha 31/12, que supera la de cualquier otra fecha de corte anual.
Además, a partir de estos cierres resulta de aplicación obligatoria la Resolución Técnica 54, «Norma Unificada Argentina de contabilidad», lo que genera una mayor demora en la confección de los Estados Contables de Presentación.
Pedido formal a ARCA
En este contexto, el Consejo porteño solicitó a ARCA que arbitre los medios necesarios para disponer una extensión del plazo para la presentación de los Estados Contables.
La entidad consideró que la medida no ocasionaría perjuicio a la administración y representaría un alivio para los contribuyentes y para los profesionales que los asisten en el cumplimiento de las obligaciones fiscales y contables.
El Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño solicitó a ARCA extender el plazo para la presentación de balances mediante el servicio «PUB – Presentación Única de Balances». El pedido se debe a la superposición de vencimientos del 29 y 30 de junio, cambios normativos y mayor carga por cierres contables al 31 de diciembre.
El calendario tributario argentino volvió a demostrar que no fue diseñado por un ser humano con sistema nervioso, sino por una impresora fiscal alimentada con café frío y voluntad de hierro. El Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño presentó un pedido ante ARCA para extender el plazo de presentación de balances, porque el martes 30/6 no llega como una fecha más: llega como un camión de vencimientos sin frenos bajando por una avenida administrativa.
El problema no es solamente presentar los Estados Contables a través del servicio «PUB – Presentación Única de Balances». El asunto es que ese vencimiento aterriza en la misma pista donde también aparece la DDJJ Anual CM05, mientras muy cerca asoma la presentación de declaraciones juradas e informes de Precios de Transferencia, con vencimiento el 29/6. Es decir: una coreografía fiscal donde todos entran al escenario al mismo tiempo, nadie escucha la música y los contadores intentan no caer dentro de una planilla Excel abierta desde marzo.
Como si el menú no alcanzara, se suman los cambios en los recibos de sueldo establecidos por el Decreto 407/2026, con modelos e información que cambian sustancialmente desde este mes. Una modificación más en la pila, porque aparentemente el sistema decidió que junio era el momento ideal para probar cuánto tarda un estudio contable en mirar al vacío sin parpadear.
La situación se complica todavía más por la gran cantidad de cierres contables al 31/12, que supera la de cualquier otra fecha de corte anual. Y, desde estos cierres, además, comienza a aplicarse obligatoriamente la Resolución Técnica 54, «Norma Unificada Argentina de contabilidad». La combinación es delicada: más balances, nueva normativa, más vencimientos y menos margen. Una especie de escape room profesional donde la única llave posible es que alguien, en algún despacho, decida correr el plazo antes de que el país contable entre en combustión silenciosa.