El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, expresó su sorpresa por el anteproyecto impulsado desde el Ministerio de Desregulación que buscaría modificar el esquema de financiamiento del organismo.
“Sorprendidos, efectivamente, con este anteproyecto de ley del Ministerio de Regulación, donde nosotros veníamos teniendo un trabajo en conjunto como siempre con el Estado”, sostuvo el dirigente. Además, recordó que el Estado posee representación dentro del consejo del IPCVA y que también se encuentra a cargo de su auditoría y sindicatura.
Breitschmitt remarcó que el organismo mantenía una relación de cooperación con distintas áreas oficiales. “Veníamos trabajando muy bien en acciones conjuntas”, subrayó al mencionar las actividades realizadas con la Cancillería y las embajadas argentinas en el exterior.
Entre esas iniciativas enumeró la Semana de la Carne Argentina realizada en París antes del Mundial y las acciones de promoción organizadas durante las misiones comerciales a China.
La defensa del financiamiento del instituto
Durante la previa de un evento desarrollado en la Expo Rural de Palermo, el titular del IPCVA recordó que anteriormente existió un proyecto de la diputada Pagano para convertir en voluntario el aporte destinado al organismo, bajo el argumento de que ese mecanismo encarecía el valor de la carne.
“Cosa que podemos demostrar con muchos números que no es así”, respondió Breitschmitt.
“Nos sorprende”, resumió el dirigente. Al ser consultado sobre la posibilidad de que la iniciativa respondiera a un desconocimiento del funcionamiento del sector, señaló: “No creo que en ese nivel haya ignorancia de lo que significa el IPCVA y la producción de carne argentina”, aunque admitió que podría existir “algo de desconocimiento o falta de información de lo que realmente es el instituto.”
Breitschmitt definió al IPCVA como “una herramienta público-privada de cuasi políticas públicas que viene hace 20 años con sus altos y bajos” y destacó su papel en la promoción internacional de la carne argentina, el desarrollo del mercado interno, la cooperación con universidades y el abordaje de cuestiones sanitarias.
El crecimiento de las exportaciones a China
Uno de los casos utilizados por el dirigente para defender el funcionamiento del instituto fue el desarrollo del mercado chino. “La Argentina es uno de los últimos países en hacer una retrospección en el mercado chino”, explicó al comparar la situación nacional con la de competidores como Australia, que ya contaban con una presencia consolidada.
Según detalló, cuando comenzó ese proceso la Argentina exportaba carne a China por alrededor de 150 millones de dólares. Actualmente, las ventas alcanzan casi 500.000 toneladas y representan unos 2.000 millones de dólares.
“Todo eso es un trabajo que se viene haciendo con toda la cadena”, afirmó Breitschmitt. Además, aseguró que existe consenso entre los distintos actores de la actividad sobre la utilidad del IPCVA, aunque aclaró que “por supuesto, siempre la podemos perfeccionar”.
El presidente del organismo también marcó una diferencia respecto de otros países. Mientras que en numerosos mercados el Estado contribuye al financiamiento de institutos similares, en la Argentina los aportes provienen exclusivamente de productores y de la industria. En el caso de los productores, la contribución se realiza únicamente por los animales enviados a faena.
La reunión con Karina Milei y el carácter federal
Breitschmitt aclaró que durante la reciente visita de Karina Milei a la sede del IPCVA no se discutió el anteproyecto atribuido a Federico Sturzenegger. “Fue justamente una reunión en esto que te mencionaba antes, de que venimos trabajando muy bien juntos”, explicó.
De acuerdo con su relato, durante ese encuentro se evaluaron los resultados de la misión realizada en Estados Unidos antes del Mundial y se comenzó a planificar la participación en el próximo Salón de París, previsto para octubre, junto con la agencia de inversiones y Marca País.
El dirigente destacó además que el IPCVA posee una estructura federal vinculada con el alcance territorial de la producción ganadera. “El IPCVA es una herramienta federal, dado que la ganadería también es federal y abarca a todo el país en general”, señaló.
Finalmente, advirtió sobre la necesidad de mantener una estrategia activa frente a la competencia internacional. Como ejemplo mencionó a Brasil, país que, según explicó, viene mejorando genéticamente su rodeo mediante el avance desde las razas Nelore y cebú hacia cruzas Brangus, con mayor marmoleo y carne más tierna.
El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Georges Breitschmitt, expresó su sorpresa por el anteproyecto del Ministerio de Desregulación que modificaría el financiamiento del organismo. El dirigente defendió el carácter público-privado y federal del IPCVA, destacó su aporte a las exportaciones y rechazó que su sostenimiento encarezca el precio de la carne.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina descubrió que veinte años de promoción internacional, apertura de mercados y trabajo coordinado con el Estado pueden quedar bajo revisión apenas alguien encuentra una contribución privada todavía sin desregular. Georges Breitschmitt recibió la noticia con sorpresa, probablemente porque hasta entonces creía que trabajar bien con Cancillería, embajadas y organismos públicos era una señal de estabilidad institucional y no el preludio administrativo de una emboscada.
El anteproyecto atribuido al Ministerio de Desregulación avanzaría sobre el financiamiento del IPCVA, un organismo donde el Estado participa, audita y controla, pero que se sostiene con aportes privados. La combinación parece haber provocado una anomalía difícil de procesar: una institución vinculada al sector público que no exige fondos del Tesoro. En determinados despachos, semejante criatura puede resultar tan desconcertante como una vaca que complete sola un formulario de exportación.
Breitschmitt recordó que el instituto participó en acciones en París, China y Estados Unidos, mientras la carne argentina intentaba ganar espacio frente a competidores que llegaron antes y con estrategias sostenidas. El resultado, según explicó, fue pasar de exportaciones por 150 millones de dólares al mercado chino a operaciones cercanas a los 2.000 millones. Una evolución considerable para una herramienta que, de acuerdo con algunas miradas, podría simplificarse hasta que deje de existir y luego ser reemplazada por una comisión creada para estudiar por qué cayeron las ventas.
El dirigente también aclaró que la reciente visita de Karina Milei al IPCVA transcurrió en un clima de cooperación y sin referencias al anteproyecto. La diplomacia institucional quedó así reducida a una escena clásica de la política argentina: una reunión cordial para planificar el futuro y, poco después, la aparición de una iniciativa que obliga a revisar si ese futuro incluía al organismo sentado en la mesa.
Mientras Brasil mejora su producción y otros países financian estructuras similares con aportes estatales, la Argentina debate si conviene debilitar una herramienta que se paga con recursos del propio sector. Es una estrategia audaz: competir en el mercado internacional retirando instrumentos de promoción, como quien ingresa a una carrera de Fórmula 1 y decide ahorrar combustible empujando el vehículo desde boxes.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, expresó su sorpresa por el anteproyecto impulsado desde el Ministerio de Desregulación que buscaría modificar el esquema de financiamiento del organismo.
“Sorprendidos, efectivamente, con este anteproyecto de ley del Ministerio de Regulación, donde nosotros veníamos teniendo un trabajo en conjunto como siempre con el Estado”, sostuvo el dirigente. Además, recordó que el Estado posee representación dentro del consejo del IPCVA y que también se encuentra a cargo de su auditoría y sindicatura.
Breitschmitt remarcó que el organismo mantenía una relación de cooperación con distintas áreas oficiales. “Veníamos trabajando muy bien en acciones conjuntas”, subrayó al mencionar las actividades realizadas con la Cancillería y las embajadas argentinas en el exterior.
Entre esas iniciativas enumeró la Semana de la Carne Argentina realizada en París antes del Mundial y las acciones de promoción organizadas durante las misiones comerciales a China.
La defensa del financiamiento del instituto
Durante la previa de un evento desarrollado en la Expo Rural de Palermo, el titular del IPCVA recordó que anteriormente existió un proyecto de la diputada Pagano para convertir en voluntario el aporte destinado al organismo, bajo el argumento de que ese mecanismo encarecía el valor de la carne.
“Cosa que podemos demostrar con muchos números que no es así”, respondió Breitschmitt.
“Nos sorprende”, resumió el dirigente. Al ser consultado sobre la posibilidad de que la iniciativa respondiera a un desconocimiento del funcionamiento del sector, señaló: “No creo que en ese nivel haya ignorancia de lo que significa el IPCVA y la producción de carne argentina”, aunque admitió que podría existir “algo de desconocimiento o falta de información de lo que realmente es el instituto.”
Breitschmitt definió al IPCVA como “una herramienta público-privada de cuasi políticas públicas que viene hace 20 años con sus altos y bajos” y destacó su papel en la promoción internacional de la carne argentina, el desarrollo del mercado interno, la cooperación con universidades y el abordaje de cuestiones sanitarias.
El crecimiento de las exportaciones a China
Uno de los casos utilizados por el dirigente para defender el funcionamiento del instituto fue el desarrollo del mercado chino. “La Argentina es uno de los últimos países en hacer una retrospección en el mercado chino”, explicó al comparar la situación nacional con la de competidores como Australia, que ya contaban con una presencia consolidada.
Según detalló, cuando comenzó ese proceso la Argentina exportaba carne a China por alrededor de 150 millones de dólares. Actualmente, las ventas alcanzan casi 500.000 toneladas y representan unos 2.000 millones de dólares.
“Todo eso es un trabajo que se viene haciendo con toda la cadena”, afirmó Breitschmitt. Además, aseguró que existe consenso entre los distintos actores de la actividad sobre la utilidad del IPCVA, aunque aclaró que “por supuesto, siempre la podemos perfeccionar”.
El presidente del organismo también marcó una diferencia respecto de otros países. Mientras que en numerosos mercados el Estado contribuye al financiamiento de institutos similares, en la Argentina los aportes provienen exclusivamente de productores y de la industria. En el caso de los productores, la contribución se realiza únicamente por los animales enviados a faena.
La reunión con Karina Milei y el carácter federal
Breitschmitt aclaró que durante la reciente visita de Karina Milei a la sede del IPCVA no se discutió el anteproyecto atribuido a Federico Sturzenegger. “Fue justamente una reunión en esto que te mencionaba antes, de que venimos trabajando muy bien juntos”, explicó.
De acuerdo con su relato, durante ese encuentro se evaluaron los resultados de la misión realizada en Estados Unidos antes del Mundial y se comenzó a planificar la participación en el próximo Salón de París, previsto para octubre, junto con la agencia de inversiones y Marca País.
El dirigente destacó además que el IPCVA posee una estructura federal vinculada con el alcance territorial de la producción ganadera. “El IPCVA es una herramienta federal, dado que la ganadería también es federal y abarca a todo el país en general”, señaló.
Finalmente, advirtió sobre la necesidad de mantener una estrategia activa frente a la competencia internacional. Como ejemplo mencionó a Brasil, país que, según explicó, viene mejorando genéticamente su rodeo mediante el avance desde las razas Nelore y cebú hacia cruzas Brangus, con mayor marmoleo y carne más tierna.
El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Georges Breitschmitt, expresó su sorpresa por el anteproyecto del Ministerio de Desregulación que modificaría el financiamiento del organismo. El dirigente defendió el carácter público-privado y federal del IPCVA, destacó su aporte a las exportaciones y rechazó que su sostenimiento encarezca el precio de la carne.
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina descubrió que veinte años de promoción internacional, apertura de mercados y trabajo coordinado con el Estado pueden quedar bajo revisión apenas alguien encuentra una contribución privada todavía sin desregular. Georges Breitschmitt recibió la noticia con sorpresa, probablemente porque hasta entonces creía que trabajar bien con Cancillería, embajadas y organismos públicos era una señal de estabilidad institucional y no el preludio administrativo de una emboscada.
El anteproyecto atribuido al Ministerio de Desregulación avanzaría sobre el financiamiento del IPCVA, un organismo donde el Estado participa, audita y controla, pero que se sostiene con aportes privados. La combinación parece haber provocado una anomalía difícil de procesar: una institución vinculada al sector público que no exige fondos del Tesoro. En determinados despachos, semejante criatura puede resultar tan desconcertante como una vaca que complete sola un formulario de exportación.
Breitschmitt recordó que el instituto participó en acciones en París, China y Estados Unidos, mientras la carne argentina intentaba ganar espacio frente a competidores que llegaron antes y con estrategias sostenidas. El resultado, según explicó, fue pasar de exportaciones por 150 millones de dólares al mercado chino a operaciones cercanas a los 2.000 millones. Una evolución considerable para una herramienta que, de acuerdo con algunas miradas, podría simplificarse hasta que deje de existir y luego ser reemplazada por una comisión creada para estudiar por qué cayeron las ventas.
El dirigente también aclaró que la reciente visita de Karina Milei al IPCVA transcurrió en un clima de cooperación y sin referencias al anteproyecto. La diplomacia institucional quedó así reducida a una escena clásica de la política argentina: una reunión cordial para planificar el futuro y, poco después, la aparición de una iniciativa que obliga a revisar si ese futuro incluía al organismo sentado en la mesa.
Mientras Brasil mejora su producción y otros países financian estructuras similares con aportes estatales, la Argentina debate si conviene debilitar una herramienta que se paga con recursos del propio sector. Es una estrategia audaz: competir en el mercado internacional retirando instrumentos de promoción, como quien ingresa a una carrera de Fórmula 1 y decide ahorrar combustible empujando el vehículo desde boxes.