El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, presentó en Chile la estrategia de la provincia para impulsar el desarrollo minero, fortalecer la integración con el país vecino y atraer inversiones privadas. Durante un encuentro binacional, expuso el potencial geológico mendocino, las reformas implementadas para brindar mayor previsibilidad al sector y las obras de infraestructura proyectadas para acompañar el crecimiento de la actividad.
En su exposición destacó que Mendoza cuenta con proyectos vinculados al cobre, oro, plata, potasio, hierro, uranio y litio. Además, señaló que ya fueron aprobados 65 proyectos de exploración dentro de un distrito que comprende unas 200 iniciativas, con una inversión estimada superior a los 100 millones de dólares, la generación de 600 empleos directos y una proyección de 6.000 puestos de trabajo indirectos.
La integración con Chile como eje del desarrollo
Cornejo sostuvo que la relación entre Mendoza y Chile debe construirse sobre una agenda compartida de crecimiento. «La cordillera nos une más que nos separa», afirmó al destacar las oportunidades comunes en turismo, energía y minería sostenible.
El mandatario recordó que durante un vuelo entre ambos países pudo observar simultáneamente las luces de Mendoza y Santiago. A partir de esa experiencia, sostuvo que la cercanía geográfica todavía no fue plenamente aprovechada y consideró que existe un amplio margen para profundizar la integración económica.
También explicó que la provincia trabaja junto a autoridades chilenas para mejorar el funcionamiento del paso internacional Cristo Redentor y avanzar en el desarrollo del Paso Pehuenche como alternativa para el transporte de cargas. Según indicó, una mayor conectividad permitirá reducir costos logísticos y favorecer nuevas inversiones.
Seguridad jurídica y proyectos estratégicos
Uno de los principales ejes de la presentación estuvo centrado en el marco institucional para el desarrollo minero. «Pudimos demostrar que es posible tener controles rigurosos y, al mismo tiempo, plazos razonables», aseguró el gobernador al referirse al nuevo esquema de aprobación de proyectos.
Cornejo explicó que la provincia avanzó en la creación de distritos mineros con evaluaciones ambientales integrales aprobadas por la Legislatura, una herramienta que, según sostuvo, aporta previsibilidad y seguridad jurídica a los inversores. Asimismo, indicó que la modificación del Código de Procedimiento Minero permitió agilizar los trámites sin reducir los controles ambientales ni las instancias de participación ciudadana.
El mandatario también destacó que Mendoza mantiene equilibrio fiscal desde hace una década, no incurrió en default y conserva credibilidad financiera, condiciones que consideró un diferencial frente a otros destinos de inversión del país.
Durante la exposición dedicó un apartado especial al proyecto PSJ Cobre Mendocino, ubicado en Uspallata. «De los seis grandes proyectos de cobre de la Argentina es el más chico, pero les aseguro que va a ser el primero que va a tener cobre», afirmó.
Según explicó, la iniciativa demandará una inversión de 891 millones de dólares y proyecta una producción anual de 40.000 toneladas de cobre. Además, destacó su cercanía con rutas provinciales e internacionales y la futura infraestructura eléctrica, que también podrá abastecer emprendimientos del sur de San Juan. Recordó además que el proyecto fue aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga estabilidad fiscal por 30 años.
El gobernador indicó que todo el proceso de evaluación ambiental y participación ciudadana demandó 12 meses, plazo que consideró competitivo en comparación con estándares internacionales y consistente con la política provincial de agilizar inversiones manteniendo las exigencias ambientales.
Infraestructura para acompañar el crecimiento minero
«La infraestructura es clave para desarrollar todos estos proyectos», subrayó Cornejo al repasar las inversiones previstas en energía, caminos y logística.
Entre las obras mencionó los proyectos de transporte eléctrico Cortaderal, Mendoza Norte, Valle de Uco y San Rafael-General Alvear, además de nuevas líneas de alta tensión destinadas a abastecer futuros emprendimientos mineros.
Asimismo, señaló que la provincia financia mejoras en rutas nacionales mediante convenios con recupero a través de peajes para acelerar obras consideradas estratégicas.
Finalmente, afirmó que Mendoza busca consolidarse como un hub financiero y logístico para los proyectos mineros de la cordillera argentina, aprovechando su infraestructura turística, hotelera y de servicios. También destacó la conformación del clúster minero-energético, integrado por empresas privadas, universidades y el Gobierno provincial, con el objetivo de fortalecer la cadena de proveedores locales.
<p>El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, presentó en Chile la estrategia provincial para impulsar el desarrollo minero y atraer inversiones privadas. Durante un encuentro binacional expuso el potencial geológico mendocino, las reformas orientadas a brindar mayor seguridad jurídica, los avances en infraestructura y los principales proyectos de cobre, con el objetivo de fortalecer la integración económica con el país vecino.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La cordillera volvió a ser protagonista de un clásico sudamericano. Durante décadas fue presentada como una barrera natural, una muralla geológica digna de documental de National Geographic. Ahora resulta que también puede funcionar como una enorme sala de reuniones con vista panorámica y promesas de inversiones multimillonarias. Mientras algunos todavía discuten quién hace el mejor vino o de qué lado de los Andes se prepara el asado más respetable, la montaña observa en silencio cómo los gobernadores llegan con presentaciones en PowerPoint convencidos de que el futuro cabe perfectamente dentro de una carpeta titulada «Seguridad Jurídica». Hasta el Aconcagua parece haber levantado una ceja.
En ese escenario apareció Alfredo Cornejo con una idea tan simple como ambiciosa: convencer a empresarios de que Mendoza puede transformarse en un protagonista de la minería argentina. No hubo baile de cifras improvisado; hubo millones de dólares, toneladas de cobre, kilómetros de líneas eléctricas y proyectos que, de concretarse, prometen mover bastante más que una retroexcavadora. Porque si algo aprendieron las provincias es que, en materia minera, quien llega primero no necesariamente encuentra el oro, pero al menos consigue la foto con el casco blanco antes que el resto.
La escena tuvo incluso un momento casi cinematográfico. Cornejo recordó que, durante un vuelo, observó desde la ventanilla las luces de Mendoza y Santiago al mismo tiempo. Una postal capaz de emocionar a cualquiera… o de convencer a un funcionario de que la geografía todavía tiene potencial para convertirse en argumento económico. Es el equivalente institucional a descubrir que el vecino vive a dos cuadras después de veinte años de saludarse apenas con un gesto desde la vereda.
Entre proyectos de cobre, distritos mineros, reformas legales y rutas que buscan dejar de ser promesas para convertirse en caminos, la provincia presentó un catálogo completo de razones para seducir capitales privados. Porque, al final del día, toda competencia por inversiones tiene algo de feria internacional: cada uno acomoda su stand, pule sus estadísticas, promete eficiencia, estabilidad y rapidez administrativa, mientras espera que algún inversor pase, mire el folleto y piense que esta vez el negocio realmente vale la pena. Si además la cordillera decide colaborar en lugar de quedarse posando para las postales, mejor todavía.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, presentó en Chile la estrategia de la provincia para impulsar el desarrollo minero, fortalecer la integración con el país vecino y atraer inversiones privadas. Durante un encuentro binacional, expuso el potencial geológico mendocino, las reformas implementadas para brindar mayor previsibilidad al sector y las obras de infraestructura proyectadas para acompañar el crecimiento de la actividad.
En su exposición destacó que Mendoza cuenta con proyectos vinculados al cobre, oro, plata, potasio, hierro, uranio y litio. Además, señaló que ya fueron aprobados 65 proyectos de exploración dentro de un distrito que comprende unas 200 iniciativas, con una inversión estimada superior a los 100 millones de dólares, la generación de 600 empleos directos y una proyección de 6.000 puestos de trabajo indirectos.
La integración con Chile como eje del desarrollo
Cornejo sostuvo que la relación entre Mendoza y Chile debe construirse sobre una agenda compartida de crecimiento. «La cordillera nos une más que nos separa», afirmó al destacar las oportunidades comunes en turismo, energía y minería sostenible.
El mandatario recordó que durante un vuelo entre ambos países pudo observar simultáneamente las luces de Mendoza y Santiago. A partir de esa experiencia, sostuvo que la cercanía geográfica todavía no fue plenamente aprovechada y consideró que existe un amplio margen para profundizar la integración económica.
También explicó que la provincia trabaja junto a autoridades chilenas para mejorar el funcionamiento del paso internacional Cristo Redentor y avanzar en el desarrollo del Paso Pehuenche como alternativa para el transporte de cargas. Según indicó, una mayor conectividad permitirá reducir costos logísticos y favorecer nuevas inversiones.
Seguridad jurídica y proyectos estratégicos
Uno de los principales ejes de la presentación estuvo centrado en el marco institucional para el desarrollo minero. «Pudimos demostrar que es posible tener controles rigurosos y, al mismo tiempo, plazos razonables», aseguró el gobernador al referirse al nuevo esquema de aprobación de proyectos.
Cornejo explicó que la provincia avanzó en la creación de distritos mineros con evaluaciones ambientales integrales aprobadas por la Legislatura, una herramienta que, según sostuvo, aporta previsibilidad y seguridad jurídica a los inversores. Asimismo, indicó que la modificación del Código de Procedimiento Minero permitió agilizar los trámites sin reducir los controles ambientales ni las instancias de participación ciudadana.
El mandatario también destacó que Mendoza mantiene equilibrio fiscal desde hace una década, no incurrió en default y conserva credibilidad financiera, condiciones que consideró un diferencial frente a otros destinos de inversión del país.
Durante la exposición dedicó un apartado especial al proyecto PSJ Cobre Mendocino, ubicado en Uspallata. «De los seis grandes proyectos de cobre de la Argentina es el más chico, pero les aseguro que va a ser el primero que va a tener cobre», afirmó.
Según explicó, la iniciativa demandará una inversión de 891 millones de dólares y proyecta una producción anual de 40.000 toneladas de cobre. Además, destacó su cercanía con rutas provinciales e internacionales y la futura infraestructura eléctrica, que también podrá abastecer emprendimientos del sur de San Juan. Recordó además que el proyecto fue aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga estabilidad fiscal por 30 años.
El gobernador indicó que todo el proceso de evaluación ambiental y participación ciudadana demandó 12 meses, plazo que consideró competitivo en comparación con estándares internacionales y consistente con la política provincial de agilizar inversiones manteniendo las exigencias ambientales.
Infraestructura para acompañar el crecimiento minero
«La infraestructura es clave para desarrollar todos estos proyectos», subrayó Cornejo al repasar las inversiones previstas en energía, caminos y logística.
Entre las obras mencionó los proyectos de transporte eléctrico Cortaderal, Mendoza Norte, Valle de Uco y San Rafael-General Alvear, además de nuevas líneas de alta tensión destinadas a abastecer futuros emprendimientos mineros.
Asimismo, señaló que la provincia financia mejoras en rutas nacionales mediante convenios con recupero a través de peajes para acelerar obras consideradas estratégicas.
Finalmente, afirmó que Mendoza busca consolidarse como un hub financiero y logístico para los proyectos mineros de la cordillera argentina, aprovechando su infraestructura turística, hotelera y de servicios. También destacó la conformación del clúster minero-energético, integrado por empresas privadas, universidades y el Gobierno provincial, con el objetivo de fortalecer la cadena de proveedores locales.
La cordillera volvió a ser protagonista de un clásico sudamericano. Durante décadas fue presentada como una barrera natural, una muralla geológica digna de documental de National Geographic. Ahora resulta que también puede funcionar como una enorme sala de reuniones con vista panorámica y promesas de inversiones multimillonarias. Mientras algunos todavía discuten quién hace el mejor vino o de qué lado de los Andes se prepara el asado más respetable, la montaña observa en silencio cómo los gobernadores llegan con presentaciones en PowerPoint convencidos de que el futuro cabe perfectamente dentro de una carpeta titulada «Seguridad Jurídica». Hasta el Aconcagua parece haber levantado una ceja.
En ese escenario apareció Alfredo Cornejo con una idea tan simple como ambiciosa: convencer a empresarios de que Mendoza puede transformarse en un protagonista de la minería argentina. No hubo baile de cifras improvisado; hubo millones de dólares, toneladas de cobre, kilómetros de líneas eléctricas y proyectos que, de concretarse, prometen mover bastante más que una retroexcavadora. Porque si algo aprendieron las provincias es que, en materia minera, quien llega primero no necesariamente encuentra el oro, pero al menos consigue la foto con el casco blanco antes que el resto.
La escena tuvo incluso un momento casi cinematográfico. Cornejo recordó que, durante un vuelo, observó desde la ventanilla las luces de Mendoza y Santiago al mismo tiempo. Una postal capaz de emocionar a cualquiera… o de convencer a un funcionario de que la geografía todavía tiene potencial para convertirse en argumento económico. Es el equivalente institucional a descubrir que el vecino vive a dos cuadras después de veinte años de saludarse apenas con un gesto desde la vereda.
Entre proyectos de cobre, distritos mineros, reformas legales y rutas que buscan dejar de ser promesas para convertirse en caminos, la provincia presentó un catálogo completo de razones para seducir capitales privados. Porque, al final del día, toda competencia por inversiones tiene algo de feria internacional: cada uno acomoda su stand, pule sus estadísticas, promete eficiencia, estabilidad y rapidez administrativa, mientras espera que algún inversor pase, mire el folleto y piense que esta vez el negocio realmente vale la pena. Si además la cordillera decide colaborar en lugar de quedarse posando para las postales, mejor todavía.