El planteo se hizo el martes 13 de octubre, durante un debate sobre las Islas Malvinas en la Cámara de los Comunes. Legisladores conservadores plantearon que el Reino Unido podría oponerse a la adhesión argentina al CPTPP y preguntaron por el proceso de ingreso a la OCDE.
En qué está el pedido de la Argentina
Argentina presentó su solicitud de adhesión al CPTPP el 2 de junio. Según la Cancillería, las exportaciones a los países del bloque sumaron USD 16.329 millones en 2025, con un superávit de USD 8.930 millones. Entrar al acuerdo depende del consenso de sus miembros, tanto para iniciar el proceso como para aprobar las condiciones finales, de acuerdo con el procedimiento de adhesión.
En la OCDE, Argentina es candidata desde 2022. La hoja de ruta se adoptó en marzo de 2024 y sigue el examen técnico de sus políticas en los comités. La invitación final requiere una decisión unánime del Consejo.
El 4 de septiembre el Boletín Oficial publicó el Decreto 868/2026. Designó a la Cancillería como autoridad de aplicación de la Ley 26.659 y armó un procedimiento para investigar posibles infracciones. El presunto infractor tiene 10 días hábiles para presentar su descargo.
El barco y el otro trámite por Malvinas
En paralelo al debate, una conexión naviera entre Punta Arenas y las Islas Malvinas tiene previsto iniciar operaciones con el buque Danstar.
El petróleo de la zona tiene otro trámite. Argentina pidió frenar el proyecto Sea Lion y abrió una instancia ante el Tribunal del Mar.
El martes 13 de octubre, conservadores británicos plantearon en los Comunes frenar la adhesión argentina al CPTPP. La ministra Uma Kumaran dijo que el Gobierno británico considera «todas las opciones» y no confirmó un veto. Argentina presentó la solicitud al CPTPP el 2 de junio, y la Cancillería informó exportaciones por USD 16.329 millones en 2025. En la OCDE, el examen técnico sigue en curso y la invitación final requiere unanimidad del Consejo.
«Todas las opciones», y ninguna decisión leída en voz alta. El martes 13 de octubre, legisladores conservadores usaron un debate por las Islas Malvinas en la Cámara de los Comunes para plantear que el Reino Unido podría oponerse al CPTPP argentino y para preguntar por la OCDE. La ministra Uma Kumaran respondió que el Gobierno considera «todas las opciones». Es la frase que en una casa cierra la discusión del asado sin definir quién trae el carbón.
Si esperabas un sí o un no, el planteo lo hicieron legisladores, no un sellado del Gobierno. Una cosa es pedir que se mire el freno. Otra es que el freno exista. En el medio queda el «estamos viendo», primo hermano del turno que te dan en el municipio y que no es ni sí ni no.
Argentina presentó la solicitud al CPTPP el 2 de junio. La Cancillería informó exportaciones por USD 16.329 millones en 2025 a los países del bloque y un superávit de USD 8.930 millones. Lindos números para una planilla. Para entrar, igual, hace falta el consenso de los miembros: para arrancar el trámite y para firmar las condiciones. Como el grupo del edificio cuando hay que cambiar el portero: si uno se cruza de brazos, no hay asamblea.
La OCDE viene de más atrás. Candidata desde 2022, hoja de ruta en marzo de 2024, examen técnico todavía en los comités. La invitación final pide unanimidad del Consejo. O sea que el que nunca está de acuerdo también vota. Una paciencia superior a la de renovar el registro con el zonda encima.
El 4 de septiembre, el Decreto 868/2026 puso a la Cancillería al frente de la Ley 26.659 y le dio al presunto infractor 10 días hábiles para el descargo. Diez días hábiles. En la administración argentina, ese plazo es casi una declaración de optimismo.
En paralelo, una conexión entre Punta Arenas y las Islas Malvinas prevé operar con el buque Danstar. Y en otro escritorio, Argentina pidió frenar Sea Lion ante el Tribunal del Mar. Petróleo, clubes de países y un barco con nombre propio. Porque en este tema hasta el silencio diplomático necesita acta, consenso y, de yapa, logística.
