Los discursos del presidente Javier Milei suelen incluir numerosas referencias históricas, filosóficas, literarias y económicas. La cantidad de nombres, conceptos y citas mencionados representa un desafío para quienes intentan verificar su precisión, especialmente cuando las exposiciones se extienden durante más de una hora y combinan asuntos de distintas disciplinas.

Un análisis crítico de sus intervenciones en la Universidad Torcuato Di Tella y la Fundación Faro examina una serie de afirmaciones atribuidas a reconocidos pensadores. El trabajo identifica citas de autoría discutida, traducciones controvertidas e interpretaciones históricas que, según su reconstrucción, no siempre se corresponden con el contexto de las obras originales.

Durante una conferencia de más de dos horas ante estudiantes, docentes e invitados de la Universidad Torcuato Di Tella, Milei abordó cuestiones que abarcaron desde la tragedia griega hasta la teoría económica contemporánea.

Al analizar Filoctetes, de Sófocles, llamó en distintas oportunidades Eliseo a Odiseo. La revisión también cuestiona sus referencias a Filoctetes, Patroclo y Neoptólemo, así como afirmaciones sobre las máquinas de vapor utilizadas por los griegos, la libertad en Grecia y Roma, las actividades de los esclavos y los aportes de la civilización romana.

El mandatario se refirió además al cristianismo y la esclavitud, la relación cronológica entre el Renacimiento y la imprenta de Gutenberg, Adam Smith, James Watt, Isaac Newton, Jenofonte, John Locke, Vilfredo Pareto, Friedrich Hayek, Robert Nozick, los premios Nobel, la Segunda Guerra Mundial, el Plan Bonex y el teorema de Brouwer.

La cantidad de asuntos tratados dificulta una revisión integral. Por ese motivo, el análisis concentra su atención en una dimensión específica: las referencias históricas y las citas de autoridad utilizadas durante el discurso presidencial ante la Fundación Faro.

Epicteto, Virgilio y Adam Smith: las citas bajo análisis

Uno de los primeros ejemplos corresponde a una frase atribuida por Milei al filósofo estoico Epicteto:

“La verdad triunfa por sí misma. La mentira necesita de cómplices”.

Epicteto, que vivió aproximadamente entre los años 50 y 135, no dejó escritos propios. Sus enseñanzas fueron recopiladas por su discípulo Flavio Arriano en las obras conocidas como Disertaciones y Enquiridión.

La revisión de esos textos no permitió localizar la expresión mencionada por el mandatario. Entre los antecedentes de su circulación figura una atribución incluida en el Diccionario de citas de Luis Señor, publicado en 1997, y otra utilizada por Patricia Bullrich en 2011.

La existencia de esas referencias no permite establecer que Epicteto haya sido el autor de la frase.

Otro cuestionamiento se relaciona con una cita de Virgilio que Ludwig von Mises adoptó como lema personal.

Milei expresó:

“Por eso, en esta breve intro quiero citar una frase de Ludwig von Mises que, en realidad, él usaba recurrentemente, pero que era de Virgilio y que está en el libro Eneida, en el sexto libro, verso 95, y dice: “Tu ne cede malis, sed contra audentior ito”, que, en español, quiere decir: “No cedas ante el mal, combátelo con mayor audacia””.

El economista austríaco efectivamente mencionó el verso en sus memorias, redactadas entre 1940 y 1942 y publicadas después de su muerte, ocurrida en 1973.

En esos escritos explicó que había elegido la máxima durante sus estudios secundarios y que la recordaba en los momentos más difíciles de la guerra.

Sin embargo, el significado de la expresión latina plantea diferencias respecto de la interpretación presidencial.

En el libro VI de la Eneida, la Sibila de Cumas exhorta a Eneas a continuar su camino pese a las adversidades que deberá enfrentar. El término latino malis puede aludir a desgracias, sufrimientos, dificultades o males, según el contexto.

Las traducciones examinadas, entre ellas las de John Dryden, Johann Heinrich Voss, Sarah Ruden, Javier de Echave-Sustaeta y Aurelio Espinosa Pólit, interpretan el pasaje principalmente como una exhortación a enfrentar las adversidades y perseverar.

Una traducción castellana de Enrique de Villena, realizada entre 1427 y 1428, expresa:

“Tú no te venças de los males, mas contra osadamente irás d’aquéllos más que la paresçida ventura consienta. E la primera vía de salud, lo que non cuidas, se mostrará e verná de la griega çibdad”.

La diferencia resulta relevante porque el contexto de Virgilio remite a la perseverancia frente a las dificultades del destino, mientras que Milei utiliza la expresión como una exhortación a combatir el mal moral.

El análisis también señala que las memorias de Mises acreditan su elección del verso como lema, pero no demuestran por sí solas que lo utilizara recurrentemente en discursos o publicaciones.

La revisión continúa con una referencia presidencial a Adam Smith:

“Ahora, empezamos la parte formal. Pero que sepan muy bien que los hijos de puta en Argentina no van a tener piedad. Porque como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos. Y acá, a los buenos le tiene que ir bien, los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.

La formulación atribuida al filósofo escocés no aparece en los textos examinados. Sin embargo, en La teoría de los sentimientos morales existe un pasaje relacionado con la tensión entre compasión y justicia:

“Reflexionan que la piedad con el culpable es crueldad con el inocente, y oponen a las emociones de compasión que sienten por una persona en particular, una compasión más amplia que sienten por la humanidad”.

El razonamiento de Smith se desarrolla en el contexto de la responsabilidad individual, el castigo y la necesidad de proteger a la sociedad.

El filósofo distingue las intenciones de las acciones y advierte sobre los riesgos de sancionar a las personas únicamente por pensamientos o sospechas.

Por lo tanto, la referencia presidencial presenta una interpretación parcial de una reflexión mucho más amplia sobre justicia, proporcionalidad y responsabilidad.

Toynbee, Newton y Bismarck: historia, civilización y jubilaciones

El Presidente también citó al historiador británico Arnold Toynbee para explicar el desarrollo de Occidente.

“Según el historiador Arnold Toynbee, toda civilización se basa en algún mito fundacional. El de Occidente es ni más ni menos, el de Prometeo. El titán que les robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres. Zeus lo castigó encadenándolo a una roca para siempre, pero el daño ya estaba hecho y bendito sea ese daño, ya que, gracias al fuego, el hombre pudo calentarse, cocinar y forjar metales, pudo entender el mundo que lo rodeaba y empezar a transformarlo”.

Toynbee desarrolló su interpretación histórica en A Study of History, una obra de doce volúmenes publicada entre 1934 y 1961.

Su teoría analiza el nacimiento, crecimiento, crisis y desintegración de las civilizaciones, con especial atención a la capacidad de las sociedades para responder creativamente a los desafíos.

Según el examen de su obra, Toynbee utilizó los mitos como herramientas de interpretación histórica, pero no estableció que todas las civilizaciones debieran fundarse necesariamente sobre un relato mitológico específico.

Prometeo aparece relacionado con las fuerzas creativas y la capacidad de desafiar un orden establecido.

La vinculación entre el mito prometeico y una supuesta característica fundacional de Occidente se encuentra desarrollada con mayor claridad en interpretaciones posteriores, especialmente las del filósofo francés Louis Rougier.

Rougier fue una figura relevante en los debates sobre la renovación del liberalismo durante el siglo XX y organizó el Coloquio Walter Lippmann de 1938, del que participaron Friedrich Hayek, Ludwig von Mises y otros intelectuales.

El análisis destaca además las posiciones críticas que Toynbee sostuvo respecto del sionismo y del Estado de Israel, cuestiones que provocaron controversias durante su trayectoria.

Otra referencia presidencial corresponde a Isaac Newton:

“Si he visto más lejos es porque me paré sobre los hombros de gigantes”.

Newton utilizó efectivamente esa imagen en una carta dirigida a Robert Hooke en 1676, según el calendario gregoriano.

No obstante, la metáfora tenía antecedentes medievales. En el Metalogicon, escrito en 1159, Juan de Salisbury atribuyó una formulación semejante a Bernardo de Chartres.

En este caso, la referencia a Newton es reconocible, aunque el origen de la expresión es anterior al científico inglés.

Una discrepancia más concreta aparece en las afirmaciones sobre Otto von Bismarck y el nacimiento de los sistemas previsionales modernos.

Milei sostuvo:

“Es interesante cómo fue la destrucción acá. Estos sistemas siniestros los inventó alguien no menos siniestro que es un señor que se llamaba Otto von Bismarck, que les prometía jubilaciones a la gente después de los 65 años, cuando la expectativa de vida era 45. O sea era una auténtica estafa piramidal”.

Durante el gobierno del canciller alemán se establecieron el seguro de enfermedad en 1883, el seguro de accidentes laborales en 1884 y el seguro de invalidez y vejez en 1889.

La edad jubilatoria original era de 70 años, no de 65. La reducción se produjo en 1916, después de la muerte de Bismarck.

El sistema contemplaba aportes obligatorios de trabajadores y empleadores, mecanismos de administración específicos y una contribución estatal adicional para determinadas prestaciones.

El análisis también advierte sobre la utilización de la esperanza de vida al nacer para determinar las posibilidades de acceder a una jubilación.

En la Alemania de finales del siglo XIX, la elevada mortalidad infantil reducía significativamente el promedio general. Sin embargo, quienes alcanzaban la edad laboral tenían una expectativa de supervivencia superior a ese indicador.

Además, el programa incluía prestaciones por invalidez, que constituían una parte importante de los beneficios otorgados.

Por esas razones, la comparación directa entre edad jubilatoria y esperanza de vida al nacer resulta insuficiente para describir el funcionamiento del sistema impulsado por Bismarck.

El principio de Brandolini y la dificultad de verificar cada afirmación

Los casos examinados muestran las dificultades que plantea la utilización de numerosas referencias históricas y filosóficas en exposiciones de larga duración.

El fenómeno puede relacionarse con el denominado principio de Brandolini, formulado por Alberto Brandolini en 2013, que describe la diferencia entre el esfuerzo necesario para formular una afirmación incorrecta y el trabajo requerido para refutarla.

La revisión también menciona el galope de Gish, una técnica argumentativa caracterizada por la presentación acelerada de numerosas afirmaciones, lo que dificulta su verificación y respuesta durante un intercambio.

Otro concepto incorporado al análisis es el desarrollado por Harry Frankfurt en On Bullshit, publicado como libro en 2005, donde examina los discursos que priorizan el efecto de las palabras por encima de su correspondencia con los hechos.

Estas categorías permiten estudiar el funcionamiento de las intervenciones públicas, aunque su aplicación a un discurso concreto requiere examinar las afirmaciones y su contexto.

En las exposiciones de Milei analizadas aparecen situaciones diferentes: atribuciones sin respaldo identificado, interpretaciones discutibles, diferencias de traducción, imprecisiones históricas y citas auténticas cuyo contexto requiere aclaraciones.

La revisión de las referencias a Epicteto, Virgilio, Adam Smith, Toynbee, Newton y Bismarck ilustra la complejidad de contrastar cada afirmación con sus antecedentes documentales.

El trabajo se concentra en una sola dimensión de las intervenciones presidenciales: las citas históricas y filosóficas. Quedan fuera de ese examen exhaustivo otras referencias económicas, matemáticas y religiosas incluidas en las mismas exposiciones.

La acumulación de nombres y conceptos plantea así una dificultad metodológica concreta para la crítica académica: una afirmación puede formularse en segundos, mientras que su verificación exige consultar fuentes primarias, reconstruir contextos y distinguir entre hechos documentados e interpretaciones.