El mercado cambiario llega a octubre con un escenario diferente al de los últimos meses. Aunque la oferta de dólares continúa funcionando como uno de los principales factores de contención para el tipo de cambio, comenzaron a aparecer señales de una mayor demanda de cobertura y los analistas anticipan una posible presión alcista durante el décimo mes del año.

Septiembre dejó como uno de sus principales datos la desaceleración de las compras de divisas del Banco Central. La autoridad monetaria adquirió menos de u$s500 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el menor registro mensual del año, pese a la importante liquidación de dólares del sector agroexportador.

En este contexto, el mercado comenzó a prestar mayor atención a la demanda de moneda extranjera por parte de las personas físicas, al nivel de las tasas de interés y a las condiciones financieras internacionales.

Mayor demanda de cobertura cambiaria

Para Marianela Gayá, Chief Economist de Formula, octubre presenta «varias aristas». La economista señaló que, aunque el mercado conserva cierto nivel de calma, comenzaron a acumularse señales que podrían incrementar la demanda de dólares.

Gayá destacó que el balance cambiario de agosto mostró que «la demanda de divisas por parte de las personas físicas sigue siendo elevada», con compras cercanas a u$s1.800 millones una vez descontados los gastos con tarjeta.

La especialista advirtió que esta dinámica podría profundizarse si el escenario internacional deja de acompañar. Un contexto de tasas de interés elevadas en Estados Unidos y un dólar fortalecido a nivel global podría generar mayor presión sobre las monedas emergentes y, por esa vía, sobre el peso argentino.

En el plano doméstico, Gayá puso el foco en la relación entre las tasas de interés y el tipo de cambio. Las señales de contracción monetaria y la intervención oficial mediante instrumentos dólar linked mantienen bajo análisis el denominado trade-off entre rendimiento en pesos y cobertura cambiaria.

«Los incentivos comienzan a alinearse para una mayor búsqueda de cobertura cambiaria en un contexto de tasas bajas», detalló la economista.

De todos modos, remarcó que la estrategia oficial parece priorizar el ancla cambiaria y evitar sumar presión sobre el dólar. Por eso, consideró que la evolución de los flujos durante octubre «será clave para determinar cuánto más puede sostenerse el actual escenario» de relativa calma.

La mirada sobre las elecciones de 2027

A los factores financieros se suma otro elemento que empieza a ganar peso en las decisiones de los inversores: las expectativas relacionadas con el escenario electoral de 2027.

Eric Paniagua, socio de PX Capital, consideró que el dólar podría mostrar «cierta tendencia alcista» durante octubre, en parte porque el mercado comienza a anticiparse con mayor horizonte al próximo proceso electoral.

Según el especialista, esa expectativa comenzó a reflejarse en las últimas ruedas, cuando el dólar MEP se acercó a los $1.560. Desde su perspectiva, el comportamiento del tipo de cambio incorpora una prima vinculada con la incertidumbre futura, pese a que todavía resta más de un año para las elecciones nacionales de 2027.

Paniagua también observó que el Gobierno no parece mostrar el mismo nivel de preocupación frente a una suba moderada del tipo de cambio que en otros momentos. Su interpretación se basa principalmente en que las tasas de interés no acompañaron en la misma magnitud los últimos movimientos alcistas del dólar.

Para el mercado, esta combinación podría indicar una mayor tolerancia oficial a cierto reacomodamiento cambiario.

Agro, tasas y contexto internacional

Durante octubre, la evolución del dólar estará condicionada por varios factores que pueden actuar en sentidos diferentes. La liquidación del sector agroexportador y el ingreso de divisas financieras podrían mantener una fuente de oferta en el mercado.

Al mismo tiempo, la demanda de dólares de las personas físicas, la búsqueda de cobertura, el nivel de las tasas de interés y un contexto internacional menos favorable podrían incrementar la presión sobre el mercado cambiario.

El resultado dependerá, en buena medida, de cómo evolucionen esos flujos durante el mes y de la respuesta de los inversores frente a las expectativas económicas y electorales que comienzan a incorporarse al escenario financiero.