La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung, a los 82 años, provocó conmoción este miércoles en el periodismo y el espectáculo argentino. Durante la mañana, familiares, amigos y colegas comenzaron a reunirse para darle el último adiós al histórico conductor.
La ceremonia fúnebre se realizó en una sala velatoria de la AMIA, en el barrio porteño de Villa Crespo, debido a que Gelblung integraba la comunidad judía.
Periodistas y figuras de la televisión despidieron a Chiche Gelblung
Distintas personalidades se acercaron durante la jornada para acompañar a la familia y despedir al periodista. Entre ellas estuvieron Graciela Alfano, Susana Roccasalvo, Gustavo Sofovich, Pilar Smith, Alfa de Gran Hermano y Nacho Otero.
La despedida reunió así a colegas, amigos y figuras que habían compartido distintos momentos de la extensa trayectoria profesional de Gelblung en los medios argentinos.
El dolor de Cristina Seoane y su familia
Cristina Seoane, pareja de Gelblung durante 50 años, permanecía profundamente afectada en el interior del establecimiento durante la ceremonia.
Seoane es la madre de sus hijos Federico, María y Magdalena, quienes atravesaron junto al resto de la familia una jornada marcada por las muestras de afecto y las despedidas de quienes conocieron y trabajaron con el periodista.
Gelblung murió este miércoles a los 82 años, dejando atrás una extensa trayectoria dentro del periodismo argentino y una presencia sostenida durante décadas en la televisión, la radio y los medios gráficos.
Familiares, amigos y colegas despidieron este miércoles a Samuel “Chiche” Gelblung, fallecido a los 82 años. La ceremonia se realizó en una sala velatoria de la AMIA, en el barrio porteño de Villa Crespo. Distintas figuras del periodismo y el espectáculo se acercaron para acompañar a Cristina Seoane y a la familia del histórico periodista argentino.
Hay periodistas que se jubilan, otros que dejan la televisión y algunos que, de tanto formar parte del paisaje mediático, consiguen algo bastante más difícil: que uno sospeche que van a estar ahí para siempre. Chiche Gelblung pertenecía a esa última categoría. Por eso su muerte, a los 82 años, produjo una de esas jornadas extrañas en las que las redacciones continúan funcionando, los móviles siguen saliendo al aire y las cámaras permanecen encendidas, pero todo parece hacer un poco más de ruido porque falta alguien que llevaba décadas haciendo preguntas.
Este miércoles, Villa Crespo se convirtió en el punto de encuentro de una parte importante de la televisión argentina. Por la sala velatoria de la AMIA pasaron Graciela Alfano, Susana Roccasalvo, Gustavo Sofovich, Pilar Smith, Alfa de Gran Hermano y Nacho Otero. Una combinación de nombres suficientemente amplia como para resumir varias temporadas de la televisión nacional en una sola puerta, aunque esta vez nadie había llegado buscando una cámara, una primicia o esos cruces televisivos capaces de ocupar tres programas consecutivos.
Adentro estaba Cristina Seoane, compañera de Chiche durante cinco décadas y madre de sus hijos Federico, María y Magdalena. En ese punto desaparecen los personajes públicos y queda solamente una familia despidiendo a alguien querido. No hay archivo televisivo, placa urgente ni zócalo de último momento capaz de simplificar semejante escena.
Gelblung pasó buena parte de su vida contando noticias y convirtiendo preguntas incómodas en una marca profesional. El miércoles ocurrió una de esas paradojas que el periodismo preferiría no tener que escribir: la noticia fue él. Y mientras colegas, amigos y familiares llegaban para despedirlo, la televisión argentina enfrentó por unas horas una rareza difícil de procesar: Chiche ya no estaba preguntando qué había pasado.