Los restos del youtuber argentino Gaspi fueron repatriados a una semana del accidente aéreo ocurrido en Río de Janeiro, donde seis personas perdieron la vida tras el choque de helicópteros. También fueron trasladados a sus países de origen los cuerpos del director de cine Lucas Vignale y del cantante Oliver Tree, según pudo saberse a través de sus respectivas familias.
El streamer, el cineasta y el músico integraban el grupo de víctimas fatales del siniestro registrado hace siete días en la ciudad brasileña. Gaspi y un amigo se encontraban de paso por Río de Janeiro y tenían previsto continuar viaje hacia el Mundial 2026, que se disputa en los Estados Unidos.
Un homenaje multitudinario en el Obelisco
Este sábado, miles de seguidores se congregaron en el Obelisco para despedir al creador de contenido. El lugar elegido tuvo un significado especial: fue allí donde grabó gran parte de los videos que impulsaron su popularidad y lo convirtieron en una figura reconocida en las redes sociales.
Durante el homenaje estuvo presente su madre, Michele, quien compartió unas palabras marcadas por la emoción y el recuerdo de su hijo.
«No busco respuestas en un accidente trágico como el que sucedió. No sé ni cómo fue, ni me importa cómo fue», expresó.
Las palabras de su madre
Michele también dejó una reflexión sobre la pérdida y la forma en que elige atravesar el duelo. «Dicen que cuando uno fallece es porque ya es sabio, así que quiero creer que es porque había aprendido todo lo que tenía que aprender, y había aprendido a volar de alguna forma, y nos mira desde el cielo y nos cuida», sostuvo.
Consultada sobre cómo vive estos días, aseguró que transita el dolor con tranquilidad pese a la ausencia. «Estoy mal, por supuesto, pero muy tranquila. Hizo siempre lo que quiso. No hay nada más lindo que tener un hijo y que esa persona pudiera hacer lo que quiso y lo que amó profundamente», cerró.
Los restos del youtuber argentino Gaspi fueron repatriados a una semana del accidente aéreo ocurrido en Río de Janeiro, donde murieron seis personas tras el choque de helicópteros. También fueron trasladados a sus países de origen los cuerpos del director de cine Lucas Vignale y del cantante Oliver Tree. Mientras tanto, miles de seguidores homenajearon a Gaspi en el Obelisco junto a su familia.
Una semana después del choque de helicópteros en Río de Janeiro, los restos de Gaspi regresaron a la Argentina. El viaje que tenía escala en Brasil y destino final en el Mundial 2026 terminó convertido en una noticia que nadie quería escribir.
Los planes suelen venderse con la precisión de un itinerario de aerolínea: salida, conexión y llegada. La realidad, en cambio, a veces funciona como un colectivo sin cartel, que dobla donde nadie esperaba y deja a todos tratando de entender en qué parada se bajó la normalidad.
La repatriación de los cuerpos de Gaspi, Lucas Vignale y Oliver Tree cerró una etapa administrativa tan dolorosa como inevitable para sus familias. Papeles, trámites, autorizaciones y vuelos. Incluso en los momentos más devastadores, el mundo sigue exigiendo formularios firmados y sellos estampados, como si el dolor tuviera ventanilla de atención al público.
Mientras tanto, en Buenos Aires, miles de personas se reunieron en el Obelisco para despedir al creador de contenido. No fue un lugar elegido al azar. Esas cuadras habían sido escenario de muchos de los videos con los que construyó una comunidad enorme. El espacio donde antes había cámaras y ocurrencias pasó a ser un punto de encuentro para quienes crecieron viendo sus publicaciones.
En medio del homenaje apareció la voz más difícil de escuchar y, al mismo tiempo, la más importante: la de su madre. Sin buscar explicaciones ni responsables en público, habló desde un lugar donde las teorías sirven poco y los afectos ocupan todo el espacio disponible. Hay una serenidad extraña en quienes atraviesan una pérdida imposible y aun así encuentran palabras para agradecer el recorrido de quien ya no está.
Porque al final quedan los videos, las fotos, los recuerdos y esa costumbre moderna de medir una vida en millones de reproducciones cuando en realidad se mide en personas que aparecen un sábado para decir gracias. El algoritmo podrá contar vistas. El duelo sigue usando otros números.
La burocracia devuelve cuerpos. Los homenajes intentan devolver presencias.