El mercado laboral cambió más en los últimos tres años que en la década anterior, según coinciden especialistas del sector. La inteligencia artificial rediseñó los procesos de selección, amplió la competencia a escala global y volvió obsoletas algunas de las estrategias con las que los jóvenes solían buscar su primer trabajo.
En ese contexto, saber qué buscan las empresas y comprender por qué tantos candidatos quedan afuera antes de llegar a una entrevista puede marcar la diferencia entre conseguir o no una primera oportunidad laboral.
La inteligencia artificial redefine las búsquedas
Sectores como el agro, la logística y las fintech incorporan con fuerza nuevas herramientas tecnológicas en su operación diaria. La demanda abarca desde desarrolladores de software hasta operarios que hacen posible que cada pedido llegue a destino.
Sin embargo, hay un área que, según Bordoy, concentra una demanda especialmente interesante: la experiencia del cliente. “En un entorno cada vez más automatizado, las empresas entendieron que no alcanza con resolver un problema rápido; el verdadero diferencial está en escuchar, conectar y demostrar una empatía real con el usuario”, sostiene.
Según voceros de la empresa especializada Deel, el gran desafío para los jóvenes argentinos hoy es “dimensionar que el mercado laboral es global, y la competencia también lo es”. Un profesional local compite de igual a igual con candidatos de otros países para una misma posición, especialmente en áreas técnicas como desarrollo o ingeniería en sistemas.
Desde Deel identifican cuatro pilares clave: formación continua con foco en tecnología e inteligencia artificial; dominio sólido del inglés, considerado una llave indispensable para acceder a las propuestas internacionales más atractivas; desarrollo de habilidades para el trabajo remoto, como la comunicación asincrónica y la autonomía; y orientación hacia nichos de alta demanda, ya que “el mercado global valora y destaca cada vez más a los perfiles con conocimientos muy específicos”.
Según el último Reporte de Contratación Global de Deel, el rol con mayor explosión de demanda en Argentina es el de entrenador de IA, con un crecimiento del 724%. Las remuneraciones promedio para esa posición rondan los USD 20 por hora, aunque en especializaciones de mayor nivel, como economía aplicada a la IA, pueden superar los USD 100 por hora.
Las habilidades más buscadas
Hay un conjunto de habilidades que aparece de manera recurrente en el análisis de las búsquedas realizadas por los especialistas consultados. Calónico lo resume a partir de los resultados de la investigación Escasez de Talento 2026 de ManpowerGroup: las competencias más difíciles de encontrar incluyen el desarrollo y la aplicación de modelos de inteligencia artificial, pero también la adaptabilidad, la comunicación, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.
Las competencias más difíciles de encontrar incluyen el desarrollo y la aplicación de modelos de inteligencia artificial, la adaptabilidad, la comunicación, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.
Bordoy destaca: “Nadie espera que un recién graduado haga todo bien desde el primer día, pero sí se busca resiliencia. Saber gestionar la frustración, responder ante la presión y entender cómo ser parte de un equipo de trabajo es lo que verdaderamente sostiene el crecimiento profesional”.
Desde Deel remarcan: “Hoy las empresas valoran cada vez más perfiles que puedan integrarse de manera eficiente a equipos distribuidos y trabajar con foco en resultados”.
El filtro que muchos candidatos no ven
Antes de llegar a cualquier entrevista, los candidatos deben superar un obstáculo que muchos desconocen: un algoritmo. Gabriel Bordoy explica que las grandes empresas delegan la etapa inicial del proceso de selección en la tecnología y reservan la intervención humana principalmente para la decisión final.
Según la investigación “La Ventaja Humana”, de ManpowerGroup: “Las organizaciones están dejando de usar la IA como un complemento aislado y comienzan a integrarla directamente en los procesos de trabajo, rediseñando los roles para combinar capacidades humanas y tecnología. Esto impacta en cómo se define un puesto, qué se mide y cómo se planifica la dotación de personal”.
Además, el análisis destaca que la “alfabetización en IA” deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una competencia concreta y necesaria para ser empleable. Esto incluye el análisis crítico de resultados generados por sistemas de IA, la implementación ética y nuevas formas de colaboración con estas herramientas.
Desde Deel señalan que en América Latina la IA ya ejecuta tareas, garantiza el cumplimiento de normativas locales y registra trazabilidad dentro de los flujos de trabajo. Esto acelera procesos clave como la selección y la gestión de nómina, porque los equipos de recursos humanos pueden concentrarse en lo que realmente genera valor: “atraer, desarrollar y retener talento, además de fortalecer la experiencia del candidato y del empleado”.
Un mercado laboral de dos velocidades
El informe “PwC 2026 AI Jobs Barometer”, elaborado a partir del análisis de más de mil millones de ofertas de empleo en 27 territorios, describe: “la inteligencia artificial está generando un mercado laboral de dos velocidades. Por un lado, los empleos ‘profesionalizados’, donde la IA potencia el desempeño de especialistas y expertos. Por el otro, los empleos ‘democratizados’, donde la tecnología facilita que ciertas tareas puedan ser realizadas por personas con menor nivel de experiencia”.
Los empleos profesionalizados crecen al doble que los democratizados y registran un crecimiento salarial 42% superior, según el informe de PwC. Los puestos que requieren habilidades en áreas como machine learning o prompt engineering crecieron un 69% desde 2019, a una tasa casi ocho veces superior a la del mercado laboral general, y la prima salarial asociada a esas capacidades alcanzó el 62%.
Damián Vázquez, socio de PwC Argentina y líder de Management Consulting, afirmó: “La IA no está reduciendo la importancia del talento humano; por el contrario, está elevando el valor de capacidades como el liderazgo, el pensamiento crítico, la creatividad y la toma de decisiones”.
Vázquez agregó: “Las organizaciones que inviertan en desarrollar esas habilidades, estarán mejor preparadas para capturar las oportunidades que genera esta transformación”.
El informe de PwC también resalta: “los puestos iniciales más expuestos a la IA tienen siete veces más probabilidades de requerir habilidades tradicionalmente asociadas a posiciones senior, como liderazgo, creatividad o capacidad de toma de decisiones. Las vacantes para esos roles crecieron 35% desde 2019, mientras que el resto de las posiciones de nivel inicial registró una caída del 10 por ciento.
Dónde aparecen las oportunidades
Bordoy menciona dos grandes realidades que traccionan el mercado en Argentina. Por un lado, energía, oil & gas, minería y agroindustria, impulsados por proyectos de gran escala. Por el otro, e-commerce, cadena de suministro y fintech, consolidados por la digitalización.
“El mercado hoy premia la especialización. Quien sepa pararse en la intersección de estos sectores clave, aportando valor técnico o financiero, sin duda tiene el viento a favor”, afirma la especialista.
El escenario laboral para los jóvenes argentinos combina oportunidades concretas con exigencias más altas. La inteligencia artificial no sólo modificó los puestos disponibles, sino también la forma en que se selecciona, se mide y se proyecta el talento. En ese mapa, la formación continua, el inglés, las habilidades digitales y la especialización aparecen como factores decisivos para acceder a las mejores oportunidades.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación acelerada por la inteligencia artificial, que modificó los procesos de selección, amplió la competencia global y elevó las exigencias para los jóvenes que buscan su primer empleo. Especialistas destacan oportunidades en tecnología, experiencia del cliente, energía, minería, agroindustria, e-commerce, logística y fintech.
Buscar el primer trabajo ya no consiste solamente en enviar un currículum prolijo, cruzar los dedos y esperar que recursos humanos tenga un buen día. Ahora, antes de que una persona lea el perfil, aparece un algoritmo con la sensibilidad emocional de una cafetera corporativa y la misión histórica de decidir quién merece seguir respirando dentro del proceso de selección. El joven candidato, que antes competía con otros jóvenes candidatos, ahora compite con profesionales de otros países, sistemas automatizados y una palabra en inglés que seguramente alguien pronunció en una reunión con entusiasmo desmedido: upskilling.
La inteligencia artificial entró al mercado laboral con la sutileza de un gerente que reordena toda la oficina un lunes a las 8. Cambió los filtros, aceleró las búsquedas, volvió global la competencia y dejó a varias estrategias tradicionales con aspecto de fax abandonado. Donde antes alcanzaba con “ganas de aprender”, hoy aparecen machine learning, prompt engineering, comunicación asincrónica, autonomía y una capacidad de adaptación que haría emocionar a un camaleón con LinkedIn Premium.
El mercado, por su parte, se comporta como si estuviera eligiendo protagonistas para una serie de supervivencia: quiere jóvenes, pero con habilidades senior; perfiles iniciales, pero con liderazgo; recién graduados, pero resilientes; personas creativas, técnicas, bilingües, autónomas, colaborativas y, de ser posible, capaces de explicarle a una IA por qué no debería eliminar el puesto para el que están aplicando. Todo esto sin perder la sonrisa profesional ni escribir “estoy disponible” con desesperación en la biografía.
En ese escenario, Argentina aparece con oportunidades concretas en sectores que van desde el agro hasta las fintech, pasando por energía, minería, oil & gas, logística y e-commerce. También asoma una demanda explosiva para entrenadores de IA, un oficio que hace pocos años sonaba a ciencia ficción y hoy puede pagar por hora más que varias reuniones que no resolvieron absolutamente nada. El futuro llegó, pero no vino en nave espacial: vino en una oferta remota, con pago en dólares y una prueba técnica de tres etapas.
La moraleja laboral de época es tan clara como inquietante: ya no alcanza con presentarse; hay que saber cómo ser encontrado, filtrado, entendido y elegido por humanos y sistemas. El primer empleo sigue existiendo, pero cambió la puerta de entrada. Ahora tiene reconocimiento automático, requisitos dinámicos y una fila internacional donde todos intentan demostrar que no son reemplazables, al menos hasta la próxima actualización.
