El índice de precios al consumidor registró una suba del 2,1% durante julio, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El resultado representó una aceleración frente al mes anterior e interrumpió una secuencia de meses en los que el indicador había mostrado una desaceleración.
Una vez conocido el dato, dirigentes opositores cuestionaron la política económica del Gobierno de Javier Milei y centraron sus críticas en la evolución del poder adquisitivo, las jubilaciones, el empleo y el nivel de consumo. Javier Milei continúa al frente de la Presidencia de la Nación.
Tolosa Paz y Magario apuntaron al impacto en los hogares
Una de las primeras dirigentes en pronunciarse fue Victoria Tolosa Paz, diputada nacional de Unión por la Patria, quien cuestionó que la evolución del indicador refleje una mejora equivalente en la economía cotidiana de las familias. La Cámara de Diputados registra su mandato para el período 2023-2027.
“La inflación no desapareció, el salario sí”. Luego recordó una de las promesas económicas del Presidente: “el 15 de mayo de 2025, Milei prometió que a mitad de 2026 la inflación iba a ser historia”. “Hoy el dato es 2,1”, afirmó.
La legisladora también planteó cuestionamientos por la situación del consumo, los salarios, el empleo, los jubilados, las universidades, las PyMEs y las familias. “Milei prometió que la inflación iba a desaparecer. Lo que desapareció fue la promesa de vivir mejor”, concluyó.
También se manifestó Verónica Magario, vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, quien puso el foco en la diferencia que, según su planteo, existe entre el índice general y los aumentos que afrontan los hogares. El Gobierno bonaerense la mantiene registrada como vicegobernadora provincial.
“El IPC de julio fue de 2,1 por ciento. La inflación acumulada informada en los siete meses de 2026 es de 19,2. ¿Esta es la inflación en el bolsillo de la gente? ¿Este es el porcentaje de aumentos que sufren las familias desde que empezó el año a hoy?”, planteó al referirse a las tarifas de luz y gas y a los alquileres.
Magario completó sus cuestionamientos con otra crítica directa al Ejecutivo: “Y luego se felicitan por ‘la baja de la inflación’. El índice Realidad desmiente todos los días a Javier Milei”, manifestó.
Aguiar y Del Caño también cuestionaron el dato
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, también se sumó a las críticas y apuntó directamente contra el Presidente. “¿Y la inflación cero para cuándo, Presidente? Hágase cargo”, expresó. La conducción nacional de ATE identifica a Aguiar como secretario general de la organización.
El dirigente sindical sostuvo que “su persistente inflación sigue licuando salarios y jubilaciones” y cuestionó el impacto que el proceso inflacionario tiene sobre los ingresos de los trabajadores.
“El proceso inflacionario sostenido hace que todos los meses los trabajadores pierdan poder de compra y se sigan expulsando a vastos sectores a la pobreza”, lamentó.
Por su parte, Nicolás del Caño, diputado nacional del Frente de Izquierda, vinculó el resultado de julio con las metas económicas anunciadas por el Gobierno. La Cámara de Diputados registra su mandato para el período 2025-2029 dentro del Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad.
“Lejos de empezar con 0 como prometió Milei, la medición del INDEC dio un 2,1 de inflación mensual con salarios y jubilaciones por el piso”, sostuvo el legislador.
Del Caño profundizó sus críticas al programa económico oficial y afirmó: “La estafa del gobierno de la ultraderecha ya es una valoración mayoritaria en la población que padece la motosierra y el ajuste brutal, mientras un puñado de especuladores financieros y grandes empresarios ganan fortunas”.
Las declaraciones se produjeron después de que el INDEC difundiera el IPC correspondiente a julio, cuyo incremento mensual del 2,1% volvió a colocar la evolución de los precios en el centro de la discusión política y económica.
Tras conocerse que la inflación de julio fue del 2,1%, dirigentes de distintos sectores de la oposición cuestionaron al Gobierno de Javier Milei y advirtieron sobre el impacto de la suba de precios en salarios, jubilaciones y consumo. Victoria Tolosa Paz, Verónica Magario, Rodolfo Aguiar y Nicolás del Caño estuvieron entre quienes expresaron críticas.
La inflación argentina volvió a protagonizar uno de esos episodios en los que todos miran el mismo número y consiguen ver universos económicos completamente diferentes. El INDEC informó que julio cerró con una suba del 2,1% y, apenas el dato abandonó la planilla estadística para ingresar en territorio político, comenzó el tradicional campeonato nacional de interpretación de decimales. Para algunos, 2,1 es una batalla económica; para otros, una cifra que el bolsillo recibe con menos entusiasmo que una factura de servicios.
La oposición no necesitó período de precalentamiento. Victoria Tolosa Paz recordó las promesas presidenciales sobre el final de la inflación; Verónica Magario decidió someter al IPC a una auditoría realizada directamente desde la billetera familiar; Rodolfo Aguiar preguntó cuándo llegaría la inflación cero y Nicolás del Caño concluyó que todavía queda bastante distancia hasta encontrar ese mítico número, criatura económica que por ahora comparte categoría con el unicornio y el trámite estatal resuelto en cinco minutos.
El problema del IPC es que tiene una vida difícil: nace como una estadística, crece como argumento político y termina convertido en una discusión sobre quién sufrió más al pasar por el supermercado. Mientras el organismo mide una canasta representativa, cada familia dispone de su propio centro clandestino de estadísticas instalado entre las tarifas, el alquiler y la caja registradora.
Así, el 2,1% consiguió nuevamente aquello que la política argentina logra con sorprendente eficiencia: que un decimal produzca declaraciones, acusaciones y diagnósticos nacionales antes de terminar de acomodarse en el informe. La inflación podrá desacelerar, acelerarse o permanecer quieta algunas décimas; lo que jamás parece encontrar estabilidad es la discusión que empieza inmediatamente después.