El politólogo Gustavo Damián González analizó la interna entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, quienes volverán a coincidir públicamente durante la vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán.
En diálogo con Canal E, González sostuvo que los episodios de tensión entre ambos ya forman parte de una dinámica habitual dentro del Gobierno. «Parece como un clásico de los domingos», planteó.
El “destrato” sobre Villarruel
En ese sentido, el politólogo señaló que los conflictos protocolares se repiten desde el inicio de la gestión. «Los niveles de destrato en cada acto oficial con estas, estos bemoles, de invitarla, no invitarla, que provincia, que los gobernadores le invitan, y el Presidente de la Nación o el protocolo de la presidencia no la invita».
González remarcó que el enfrentamiento entre Milei y Villarruel no era un escenario esperado al comienzo del mandato. «Ha tenido ahí una interna inesperada porque la verdad es que nadie esperaba eso de la vicepresidenta de la nación», resaltó.
Dónde se concentra la interna
Además, consideró que el conflicto se origina en otro ámbito del Gobierno. «Aparentemente el problema lo tiene con la hermana del Presidente». En ese marco, recordó el calificativo utilizado por el propio mandatario: «Hasta decirle traidora, el Presidente de la Nación».
Aunque ambos asistirán al acto organizado por el gobernador de Tucumán, González considera que la relación política ya no tiene retorno. «La vicepresidenta de la nación y lo dijo hace un mes atrás, no se va a volver a su casa», afirmó.
El posible impacto hacia 2027
El entrevistado también advirtió sobre el peso que podría adquirir Villarruel en el futuro político del oficialismo. «Puede generarle un poder de daño muy grande al Presidente de la Nación».
En ese análisis, identificó a dos dirigentes con capacidad para complicar electoralmente a Milei desde el propio espacio político o sus alrededores. «Hay dos actores propios que le pueden generar mucho daño, Mauricio Macri y Villarruel».
La nueva coincidencia pública entre Milei y Villarruel en Tucumán volverá a poner bajo la lupa una relación atravesada por tensiones políticas, diferencias internas y disputas de poder dentro del oficialismo.
El politólogo Gustavo Damián González analizó la interna entre Javier Milei y Victoria Villarruel, quienes volverán a coincidir públicamente durante la vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán. Según sostuvo, los conflictos protocolares y políticos entre ambos ya forman parte de una dinámica habitual del Gobierno.
La política argentina, siempre generosa en temporadas de suspenso institucional, tendrá este martes un nuevo episodio de su serie favorita: Javier Milei y Victoria Villarruel compartiendo un acto público mientras todos miran si se saludan, si se ignoran o si el protocolo decide esconderse debajo de una mesa. El escenario será Tucumán, durante la vigilia por el Día de la Independencia, porque nada dice “unidad nacional” como dos máximas autoridades coincidiendo en público en medio de una interna que ya parece tener más capítulos que una novela turca.
Gustavo Damián González lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico político y programación televisiva: «Parece como un clásico de los domingos». Y no le falta razón. La tensión entre el Presidente y la Vicepresidenta ya no aparece como un accidente de agenda, sino como un mecanismo con vida propia, una especie de criatura protocolar que se alimenta de invitaciones dudosas, silencios oficiales y sillas ubicadas con precisión quirúrgica para que nadie quede demasiado cerca de nadie.
Según el politólogo, el conflicto incluye “destratos” en actos oficiales, invitaciones que aparecen o desaparecen como documentos en una oficina sin sistema, y una discusión de fondo que ya habría dejado de ser meramente administrativa. La interna, planteó, tuvo un origen inesperado para el Gobierno y se concentra especialmente en la relación de Villarruel con el entorno presidencial. En este drama de poder, cada gesto vale como comunicado, cada ausencia pesa como editorial y cada foto puede transformarse en una autopsia política de alta resolución.
Lo más llamativo es que la coincidencia pública llega cuando González considera que la relación política ya no tendría retorno. Villarruel, sostuvo, no está dispuesta a retirarse de la escena, y eso podría convertirla en una figura con capacidad de incomodar al oficialismo desde adentro. El politólogo incluso la ubicó, junto a Mauricio Macri, entre los dos actores propios que podrían generarle más daño a Milei. En otras palabras: el Gobierno mira hacia la oposición, pero el zumbido más persistente podría venir desde el propio living.
