El juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Díaz, ocurrido en 2018, continuó este lunes luego de varias suspensiones. La defensa del cantante volvió a solicitar que se interrumpiera el debate, aunque el Tribunal Oral en lo Criminal N°29 rechazó el planteo al considerar que el pedido de apartamiento de los magistrados ya había sido resuelto.
La octava audiencia del proceso comenzó cerca de las 11.30. El exlíder de Viejas Locas llegó al tribunal acompañado por su hermana y vestido con una remera con la inscripción “la gente manda”. En el ingreso fue recibido por un grupo de fanáticos que aguardaba su llegada.
Durante la audiencia, los defensores del músico volvieron a pedir la suspensión del juicio. Sin embargo, la solicitud fue nuevamente rechazada por el tribunal.
El fiscal Sandro Abraldes sostuvo que el planteo forma parte de una estrategia de la defensa para “prolongar indefinidamente la realización del juicio”. De acuerdo con el cronograma inicial, el debate debía finalizar este lunes 14 de septiembre.
Tras una breve deliberación, los integrantes del TOC N°29 resolvieron rechazar el pedido. Según señalaron, la solicitud para apartar a los jueces ya había sido resuelta por Casación, por lo que no correspondía disponer una nueva suspensión del debate.
El juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Díaz, ocurrido en 2018, continuó este lunes tras varias suspensiones. Durante la octava audiencia, la defensa volvió a solicitar que se interrumpiera el debate, pero el Tribunal Oral en lo Criminal N°29 rechazó el planteo al considerar que el pedido de apartamiento de los magistrados ya había sido resuelto por Casación.
El juicio contra Cristian “Pity” Álvarez volvió este lunes a escena después de una colección de suspensiones que ya empieza a competir, en duración y cantidad de interrupciones, con esas bandas que anuncian su despedida y después hacen cinco giras más. La octava audiencia comenzó cerca de las 11.30 y el exlíder de Viejas Locas llegó al tribunal con una remera que decía “la gente manda”, una declaración textil de principios en un edificio donde, técnicamente, quienes mandan son los jueces. El vestuario, al menos, dejó planteado el debate institucional antes de que alguien abriera una carpeta.
En la puerta lo esperaba un grupo de fanáticos, porque la cultura argentina tiene esa admirable capacidad de convertir casi cualquier escenario imaginable en una previa. Álvarez llegó acompañado por su hermana y luego ingresó a una jornada que prometía avanzar con el proceso, aunque la defensa tenía otros planes: volvió a solicitar la suspensión del juicio. A esta altura, la palabra “suspensión” tiene tantas participaciones en el expediente que podría pedir aparecer en los créditos.
El fiscal Sandro Abraldes interpretó el nuevo planteo como una maniobra destinada a “prolongar indefinidamente la realización del juicio”. La acusación tiene una ironía administrativa difícil de ignorar: el cronograma original establecía que el debate debía finalizar justamente este lunes 14 de septiembre, mientras las partes discutían, una vez más, si correspondía continuar discutiendo. Una suerte de juicio dentro del juicio, con el calendario mirando desde un rincón y reconsiderando sus decisiones profesionales.
Finalmente, después de una breve deliberación, el tribunal rechazó la solicitud. Los magistrados señalaron que el pedido de apartamiento de los jueces ya había sido resuelto por Casación. Así, el expediente consiguió superar otro obstáculo procesal y la audiencia pudo seguir adelante, demostrando que, incluso cuando todo parece encaminado hacia una nueva pausa, siempre existe la posibilidad de que el Poder Judicial sorprenda haciendo exactamente aquello para lo que fue convocado: continuar.