Organizaciones sociales y centrales sindicales volvieron a movilizarse este viernes desde San Cayetano, en Liniers, hasta Plaza de Mayo, con reclamos vinculados al empleo, los ingresos y la asistencia social, además de fuertes cuestionamientos a las políticas del gobierno de Javier Milei.
La convocatoria es encabezada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), junto con organizaciones como el Movimiento Evita, y cuenta además con la participación de la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma.
La peregrinación comenzó a las 8 en Liniers, con la tradicional bendición de herramientas de trabajo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y continuó rumbo a Plaza de Mayo, donde está previsto el acto central y la lectura de un documento consensuado entre las organizaciones.
Los principales reclamos de la movilización
Entre los planteos centrales aparecen la interrupción de programas de asistencia, la suspensión de la distribución de alimentos a comedores comunitarios, la paralización de obras de integración en barrios populares y la eliminación de herramientas de acompañamiento para trabajadores informales.
Las organizaciones sostienen que estas medidas profundizaron la precarización laboral y dejaron a distintos sectores de la economía popular con menos mecanismos de contención.
La protesta también tiene una marcada dimensión política, ya que busca expresar el rechazo al rumbo económico del Gobierno y cuestionar el impacto del ajuste sobre los sectores de menores ingresos.
El reclamo también apunta a la agenda legislativa
La movilización se vincula además con la discusión que atravesó durante esta semana al Congreso. Las organizaciones sociales y sindicales cuestionaron el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, especialmente el capítulo referido a la ley de Tierras, que finalmente fue retirado por el oficialismo ante la falta de respaldo de sus aliados.
La protesta se produce un día después de las movilizaciones realizadas frente al Congreso durante el debate de esa iniciativa.
La marcha de este viernes tiene como consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo» y busca recuperar el espíritu de la primera peregrinación realizada en 2016, aunque en un escenario político diferente.
La participación conjunta de la UTEP, la CGT y las dos CTA le otorga a la convocatoria un componente sindical adicional, en momentos en que distintos sectores gremiales buscan ampliar la agenda de reclamos frente al Gobierno nacional.
El acto central en Plaza de Mayo
El cronograma comenzó a las 8 en la intersección de Cuzco y Rivadavia, en Liniers, con la bendición de las herramientas de trabajo y el inicio de la peregrinación.
A partir de las 11, en Plaza de Mayo y Avenida de Mayo, se programaron un «verdurazo», una feria de producción agraria y cooperativa y una muestra fotográfica vinculada con los diez años de la primera movilización.
El acto central está previsto para las 13 en Plaza de Mayo, donde las organizaciones leerán un documento elaborado de manera conjunta.
El texto concentrará los principales cuestionamientos a la gestión de Milei y buscará colocar los reclamos por el trabajo, los salarios y la asistencia social entre los principales ejes de la agenda opositora.
Organizaciones sociales y centrales sindicales volvieron a movilizarse este viernes desde San Cayetano, en Liniers, hasta Plaza de Mayo para reclamar por empleo, ingresos y asistencia social, además de cuestionar las políticas del gobierno de Javier Milei. La jornada, bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo», culminará con un acto y la lectura de un documento conjunto.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
San Cayetano volvió a convertirse este viernes en punto de partida de una peregrinación que combina fe, reclamo social y ese particular deporte argentino de caminar varios kilómetros para recordarle al poder político que los problemas no suelen desaparecer por dejar de mencionarlos en conferencia de prensa. Organizaciones sociales, sindicatos y centrales obreras salieron desde Liniers rumbo a Plaza de Mayo con una lista de pedidos bastante clásica: trabajo, ingresos y asistencia social. Básicamente, asuntos que llevan décadas ocupando titulares con la perseverancia de una serie que jamás consigue llegar al capítulo final.
La jornada reunió a la UTEP, el Movimiento Evita, la CGT y las dos CTA bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo». Cinco conceptos reunidos en apenas seis palabras, una eficiencia discursiva que cualquier programa económico envidiaría profundamente. La peregrinación comenzó con la bendición de herramientas de trabajo y siguió rumbo al centro porteño, donde la protesta incorporó feria agraria, producción cooperativa, fotografías y un acto político. Una agenda bastante más extensa que la de muchas sesiones legislativas y, aparentemente, con menos cuartos intermedios.
Los reclamos apuntan a la interrupción de programas de asistencia, la suspensión en la distribución de alimentos para comedores comunitarios, la paralización de obras en barrios populares y la eliminación de mecanismos de acompañamiento para trabajadores informales. Las organizaciones sostienen que esas decisiones profundizaron la precarización laboral. El Gobierno, mientras tanto, vuelve a quedar frente a una escena conocida: sindicatos y movimientos sociales ocupando la calle mientras el ajuste ocupa el centro de la discusión.
La movilización también llega atravesada por la discusión legislativa de esta semana y por el cuestionamiento al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Con el capítulo vinculado a la ley de Tierras finalmente retirado por falta de respaldo, el oficialismo consiguió una de esas victorias parlamentarias difíciles de explicar: evitar una derrota eliminando antes aquello que podía perder.
El cierre está previsto en Plaza de Mayo con un documento elaborado en conjunto. Allí confluirán las críticas a la gestión de Javier Milei y los reclamos por salarios, trabajo y asistencia social. Diez años después de aquella primera peregrinación, San Cayetano vuelve así a cumplir una doble función: santo del trabajo para los fieles y, por circunstancias bastante terrenales, punto de encuentro para quienes consideran que conseguirlo sigue requiriendo más intervención humana de la deseable.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Organizaciones sociales y centrales sindicales volvieron a movilizarse este viernes desde San Cayetano, en Liniers, hasta Plaza de Mayo, con reclamos vinculados al empleo, los ingresos y la asistencia social, además de fuertes cuestionamientos a las políticas del gobierno de Javier Milei.
La convocatoria es encabezada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), junto con organizaciones como el Movimiento Evita, y cuenta además con la participación de la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma.
La peregrinación comenzó a las 8 en Liniers, con la tradicional bendición de herramientas de trabajo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y continuó rumbo a Plaza de Mayo, donde está previsto el acto central y la lectura de un documento consensuado entre las organizaciones.
Los principales reclamos de la movilización
Entre los planteos centrales aparecen la interrupción de programas de asistencia, la suspensión de la distribución de alimentos a comedores comunitarios, la paralización de obras de integración en barrios populares y la eliminación de herramientas de acompañamiento para trabajadores informales.
Las organizaciones sostienen que estas medidas profundizaron la precarización laboral y dejaron a distintos sectores de la economía popular con menos mecanismos de contención.
La protesta también tiene una marcada dimensión política, ya que busca expresar el rechazo al rumbo económico del Gobierno y cuestionar el impacto del ajuste sobre los sectores de menores ingresos.
El reclamo también apunta a la agenda legislativa
La movilización se vincula además con la discusión que atravesó durante esta semana al Congreso. Las organizaciones sociales y sindicales cuestionaron el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, especialmente el capítulo referido a la ley de Tierras, que finalmente fue retirado por el oficialismo ante la falta de respaldo de sus aliados.
La protesta se produce un día después de las movilizaciones realizadas frente al Congreso durante el debate de esa iniciativa.
La marcha de este viernes tiene como consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo» y busca recuperar el espíritu de la primera peregrinación realizada en 2016, aunque en un escenario político diferente.
La participación conjunta de la UTEP, la CGT y las dos CTA le otorga a la convocatoria un componente sindical adicional, en momentos en que distintos sectores gremiales buscan ampliar la agenda de reclamos frente al Gobierno nacional.
El acto central en Plaza de Mayo
El cronograma comenzó a las 8 en la intersección de Cuzco y Rivadavia, en Liniers, con la bendición de las herramientas de trabajo y el inicio de la peregrinación.
A partir de las 11, en Plaza de Mayo y Avenida de Mayo, se programaron un «verdurazo», una feria de producción agraria y cooperativa y una muestra fotográfica vinculada con los diez años de la primera movilización.
El acto central está previsto para las 13 en Plaza de Mayo, donde las organizaciones leerán un documento elaborado de manera conjunta.
El texto concentrará los principales cuestionamientos a la gestión de Milei y buscará colocar los reclamos por el trabajo, los salarios y la asistencia social entre los principales ejes de la agenda opositora.
Organizaciones sociales y centrales sindicales volvieron a movilizarse este viernes desde San Cayetano, en Liniers, hasta Plaza de Mayo para reclamar por empleo, ingresos y asistencia social, además de cuestionar las políticas del gobierno de Javier Milei. La jornada, bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo», culminará con un acto y la lectura de un documento conjunto.
San Cayetano volvió a convertirse este viernes en punto de partida de una peregrinación que combina fe, reclamo social y ese particular deporte argentino de caminar varios kilómetros para recordarle al poder político que los problemas no suelen desaparecer por dejar de mencionarlos en conferencia de prensa. Organizaciones sociales, sindicatos y centrales obreras salieron desde Liniers rumbo a Plaza de Mayo con una lista de pedidos bastante clásica: trabajo, ingresos y asistencia social. Básicamente, asuntos que llevan décadas ocupando titulares con la perseverancia de una serie que jamás consigue llegar al capítulo final.
La jornada reunió a la UTEP, el Movimiento Evita, la CGT y las dos CTA bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo». Cinco conceptos reunidos en apenas seis palabras, una eficiencia discursiva que cualquier programa económico envidiaría profundamente. La peregrinación comenzó con la bendición de herramientas de trabajo y siguió rumbo al centro porteño, donde la protesta incorporó feria agraria, producción cooperativa, fotografías y un acto político. Una agenda bastante más extensa que la de muchas sesiones legislativas y, aparentemente, con menos cuartos intermedios.
Los reclamos apuntan a la interrupción de programas de asistencia, la suspensión en la distribución de alimentos para comedores comunitarios, la paralización de obras en barrios populares y la eliminación de mecanismos de acompañamiento para trabajadores informales. Las organizaciones sostienen que esas decisiones profundizaron la precarización laboral. El Gobierno, mientras tanto, vuelve a quedar frente a una escena conocida: sindicatos y movimientos sociales ocupando la calle mientras el ajuste ocupa el centro de la discusión.
La movilización también llega atravesada por la discusión legislativa de esta semana y por el cuestionamiento al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Con el capítulo vinculado a la ley de Tierras finalmente retirado por falta de respaldo, el oficialismo consiguió una de esas victorias parlamentarias difíciles de explicar: evitar una derrota eliminando antes aquello que podía perder.
El cierre está previsto en Plaza de Mayo con un documento elaborado en conjunto. Allí confluirán las críticas a la gestión de Javier Milei y los reclamos por salarios, trabajo y asistencia social. Diez años después de aquella primera peregrinación, San Cayetano vuelve así a cumplir una doble función: santo del trabajo para los fieles y, por circunstancias bastante terrenales, punto de encuentro para quienes consideran que conseguirlo sigue requiriendo más intervención humana de la deseable.