La inflación de junio alcanzó el 1,9% y determinará una actualización de igual magnitud en las bandas de flotación del dólar durante agosto.
Con la aplicación del nuevo porcentaje, el límite superior de la banda cambiaria llegará a $1.879,92 al finalizar agosto, mientras que el piso descenderá hasta $739,81.
Dentro de ese rango, el tipo de cambio mayorista podrá fluctuar sin una intervención obligatoria del Banco Central. La autoridad monetaria deberá actuar cuando la cotización alcance alguno de los extremos establecidos por el régimen.
Cómo se actualizarán las bandas durante agosto
El esquema vigente establece que el techo y el piso se muevan diariamente hasta completar, al final de cada mes, el porcentaje correspondiente al último dato de inflación disponible.
La actualización se realiza con un rezago de dos meses. Por esa razón, la inflación de junio será utilizada para definir el desplazamiento de las bandas durante agosto.
Las bandas ajustadas por inflación comenzaron a aplicarse el 2 de enero de 2026, con un límite inferior de $914,78 y uno superior de $1.529,03.
El cambio buscó ampliar progresivamente el espacio disponible para la flotación del dólar y otorgar mayor flexibilidad al régimen cambiario.
El sistema de bandas había sido implementado en abril de 2025, junto con la salida del cepo cambiario. En su diseño inicial, el techo aumentaba un 1% mensual y el piso descendía en la misma proporción.
Desde enero de 2026, esa actualización fija fue reemplazada por un mecanismo vinculado con la inflación mensual.
El objetivo del Banco Central
Al anunciar la modificación, el Banco Central sostuvo que el régimen permite limitar el riesgo de movimientos extremos y abruptos del tipo de cambio.
La actualización también busca evitar que el techo de la banda continúe apreciándose en términos reales. Con un incremento fijo del 1% mensual, el límite superior perdía terreno frente a una inflación que se mantenía por encima de ese nivel.
Especialistas advirtieron, sin embargo, que una ampliación más acelerada del rango cambiario podría trasladarse a las expectativas y generar una mayor presión sobre los precios.
El comportamiento del dólar dentro de las bandas dependerá de la oferta y la demanda del mercado. El Banco Central conservará la posibilidad de intervenir cuando la cotización alcance los límites o cuando considere necesario preservar el funcionamiento ordenado de la plaza cambiaria.
El programa de compra de reservas
En paralelo, el Banco Central puso en marcha el 1 de enero de 2026 un programa de acumulación de reservas internacionales basado en la evolución de la demanda de dinero y la liquidez disponible en el mercado de cambios.
La regla inicial contemplaba compras equivalentes al 5% del volumen diario negociado, aunque la autoridad monetaria dejó abierta la posibilidad de realizar operaciones de mayor tamaño cuando las condiciones del mercado lo permitieran.
Durante el año, el organismo logró adquirir más de USD 12.200 millones. En buena parte de las jornadas, las compras superaron la proporción inicialmente prevista sin provocar movimientos significativos sobre el tipo de cambio.
La actualización de agosto ampliará nuevamente la distancia entre los dos extremos del régimen y dejará al dólar mayorista con un margen mayor de fluctuación antes de que el Banco Central deba intervenir obligatoriamente.
La inflación de junio, que alcanzó el 1,9%, determinará la actualización de las bandas cambiarias durante agosto. Al finalizar el mes, el techo para el dólar mayorista llegará a $1.879,92 y el piso descenderá hasta $739,81. El esquema busca ampliar el margen de flotación y evitar movimientos abruptos del tipo de cambio.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El dólar tendrá en agosto una pista de circulación tan amplia que podrá desplazarse entre $739,81 y $1.879,92, un rango capaz de contener desde el optimismo monetario hasta una crisis existencial completa. Las bandas se actualizarán un 1,9% por la inflación de junio, porque en la economía argentina hasta los límites destinados a contener los precios necesitan ajustarse por el aumento de los precios.
El mecanismo funciona con dos meses de rezago: se conoce la inflación, el Banco Central toma nota y, varias semanas después, mueve el techo hacia arriba y el piso hacia abajo. Es una coreografía perfectamente coordinada en la que ambos extremos se alejan mientras el dólar queda en el centro, contemplando un espacio cada vez mayor para expresar sus emociones.
La autoridad monetaria sostiene que las bandas sirven para impedir movimientos extremos y repentinos. En términos sencillos, el mercado puede desplazarse con libertad siempre que no intente escapar del corral cambiario, aunque ese corral ahora tenga dimensiones suficientes para organizar un festival, instalar estacionamiento y sumar un escenario alternativo.
El cambio respecto del ajuste fijo del 1% mensual busca evitar que el techo pierda valor frente a la inflación. Los economistas, sin embargo, advierten que una mayor velocidad de actualización también podría generar presión sobre los precios. Es decir, las bandas se mueven por la inflación para no quedar atrasadas, pero ese movimiento podría alimentar la inflación que después volverá a mover las bandas. Una estructura circular que demuestra que la macroeconomía también puede diseñar su propia calesita.
Mientras tanto, el Banco Central continúa comprando divisas y ya acumuló más de USD 12.200 millones durante el año. El programa avanza entre compras superiores a las previstas, límites móviles y un mercado atento a cada decimal. Agosto llegará así con un techo más alto, un piso más bajo y la tradicional tranquilidad argentina de saber que, al menos sobre el papel, el dólar tiene suficiente espacio para no golpearse con las paredes.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La inflación de junio alcanzó el 1,9% y determinará una actualización de igual magnitud en las bandas de flotación del dólar durante agosto.
Con la aplicación del nuevo porcentaje, el límite superior de la banda cambiaria llegará a $1.879,92 al finalizar agosto, mientras que el piso descenderá hasta $739,81.
Dentro de ese rango, el tipo de cambio mayorista podrá fluctuar sin una intervención obligatoria del Banco Central. La autoridad monetaria deberá actuar cuando la cotización alcance alguno de los extremos establecidos por el régimen.
Cómo se actualizarán las bandas durante agosto
El esquema vigente establece que el techo y el piso se muevan diariamente hasta completar, al final de cada mes, el porcentaje correspondiente al último dato de inflación disponible.
La actualización se realiza con un rezago de dos meses. Por esa razón, la inflación de junio será utilizada para definir el desplazamiento de las bandas durante agosto.
Las bandas ajustadas por inflación comenzaron a aplicarse el 2 de enero de 2026, con un límite inferior de $914,78 y uno superior de $1.529,03.
El cambio buscó ampliar progresivamente el espacio disponible para la flotación del dólar y otorgar mayor flexibilidad al régimen cambiario.
El sistema de bandas había sido implementado en abril de 2025, junto con la salida del cepo cambiario. En su diseño inicial, el techo aumentaba un 1% mensual y el piso descendía en la misma proporción.
Desde enero de 2026, esa actualización fija fue reemplazada por un mecanismo vinculado con la inflación mensual.
El objetivo del Banco Central
Al anunciar la modificación, el Banco Central sostuvo que el régimen permite limitar el riesgo de movimientos extremos y abruptos del tipo de cambio.
La actualización también busca evitar que el techo de la banda continúe apreciándose en términos reales. Con un incremento fijo del 1% mensual, el límite superior perdía terreno frente a una inflación que se mantenía por encima de ese nivel.
Especialistas advirtieron, sin embargo, que una ampliación más acelerada del rango cambiario podría trasladarse a las expectativas y generar una mayor presión sobre los precios.
El comportamiento del dólar dentro de las bandas dependerá de la oferta y la demanda del mercado. El Banco Central conservará la posibilidad de intervenir cuando la cotización alcance los límites o cuando considere necesario preservar el funcionamiento ordenado de la plaza cambiaria.
El programa de compra de reservas
En paralelo, el Banco Central puso en marcha el 1 de enero de 2026 un programa de acumulación de reservas internacionales basado en la evolución de la demanda de dinero y la liquidez disponible en el mercado de cambios.
La regla inicial contemplaba compras equivalentes al 5% del volumen diario negociado, aunque la autoridad monetaria dejó abierta la posibilidad de realizar operaciones de mayor tamaño cuando las condiciones del mercado lo permitieran.
Durante el año, el organismo logró adquirir más de USD 12.200 millones. En buena parte de las jornadas, las compras superaron la proporción inicialmente prevista sin provocar movimientos significativos sobre el tipo de cambio.
La actualización de agosto ampliará nuevamente la distancia entre los dos extremos del régimen y dejará al dólar mayorista con un margen mayor de fluctuación antes de que el Banco Central deba intervenir obligatoriamente.
La inflación de junio, que alcanzó el 1,9%, determinará la actualización de las bandas cambiarias durante agosto. Al finalizar el mes, el techo para el dólar mayorista llegará a $1.879,92 y el piso descenderá hasta $739,81. El esquema busca ampliar el margen de flotación y evitar movimientos abruptos del tipo de cambio.
El dólar tendrá en agosto una pista de circulación tan amplia que podrá desplazarse entre $739,81 y $1.879,92, un rango capaz de contener desde el optimismo monetario hasta una crisis existencial completa. Las bandas se actualizarán un 1,9% por la inflación de junio, porque en la economía argentina hasta los límites destinados a contener los precios necesitan ajustarse por el aumento de los precios.
El mecanismo funciona con dos meses de rezago: se conoce la inflación, el Banco Central toma nota y, varias semanas después, mueve el techo hacia arriba y el piso hacia abajo. Es una coreografía perfectamente coordinada en la que ambos extremos se alejan mientras el dólar queda en el centro, contemplando un espacio cada vez mayor para expresar sus emociones.
La autoridad monetaria sostiene que las bandas sirven para impedir movimientos extremos y repentinos. En términos sencillos, el mercado puede desplazarse con libertad siempre que no intente escapar del corral cambiario, aunque ese corral ahora tenga dimensiones suficientes para organizar un festival, instalar estacionamiento y sumar un escenario alternativo.
El cambio respecto del ajuste fijo del 1% mensual busca evitar que el techo pierda valor frente a la inflación. Los economistas, sin embargo, advierten que una mayor velocidad de actualización también podría generar presión sobre los precios. Es decir, las bandas se mueven por la inflación para no quedar atrasadas, pero ese movimiento podría alimentar la inflación que después volverá a mover las bandas. Una estructura circular que demuestra que la macroeconomía también puede diseñar su propia calesita.
Mientras tanto, el Banco Central continúa comprando divisas y ya acumuló más de USD 12.200 millones durante el año. El programa avanza entre compras superiores a las previstas, límites móviles y un mercado atento a cada decimal. Agosto llegará así con un techo más alto, un piso más bajo y la tradicional tranquilidad argentina de saber que, al menos sobre el papel, el dólar tiene suficiente espacio para no golpearse con las paredes.