Los mercados argentinos cerraron este jueves 13 de agosto con señales de cautela y volvieron a diferenciarse del comportamiento positivo de Wall Street, donde los principales índices accionarios alcanzaron nuevos máximos históricos.
En la plaza local, el S&P Merval se movió con una caída cercana al 1% y llegó a operar en la zona de los 2,97 millones de puntos, mientras el riesgo país alcanzó los 473 puntos básicos.
El contraste fue marcado con Nueva York. El S&P 500 avanzó 0,66% y terminó en 7.799,73 puntos, mientras que el Nasdaq Composite ganó 0,81% y cerró en 26.803,51. El Dow Jones registró una mejora más moderada, del 0,13%, hasta los 53.833,87 puntos.
El dólar volvió a mantenerse sobre la zona de los $1.500
En el frente cambiario, el dólar oficial cerró a $1.465 para la compra y $1.515 para la venta en el Banco Nación. La cotización permaneció sin cambios respecto de la rueda anterior.
El dólar blue, por su parte, terminó en $1.520 para la compra y $1.540 para la venta. El dólar MEP se ubicó alrededor de $1.524, mientras que el contado con liquidación operó por encima de los $1.580.
El dólar tarjeta o turista quedó en $1.969,50, manteniéndose como una de las cotizaciones más elevadas del mercado cambiario.
La relativa estabilidad cambiaria no alcanzó para modificar el tono de cautela observado en los activos argentinos, donde los inversores continuaron siguiendo especialmente la evolución de los bonos soberanos, el riesgo país y la capacidad de acumulación de reservas.
El Merval volvió al rojo y el riesgo país tocó 473 puntos
El mercado accionario argentino perdió impulso durante la jornada y el índice S&P Merval llegó a retroceder alrededor de 1%, hasta la zona de los 2.970.000 puntos.
Entre los activos argentinos negociados en Nueva York también se observaron movimientos dispares, aunque durante distintos momentos de la jornada predominaron las bajas. Edenor se destacó entre las excepciones positivas.
En la renta fija, los bonos soberanos continuaron mostrando debilidad y el riesgo país alcanzó un máximo diario de 473 puntos básicos, después de mantenerse durante los últimos días por encima de las 470 unidades.
El indicador continúa siendo una referencia central para evaluar las condiciones bajo las cuales Argentina podría recuperar un acceso más fluido al financiamiento internacional.
Wall Street volvió a marcar máximos históricos
El escenario internacional mostró una dinámica diferente. El S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico, acompañado por una nueva suba del Nasdaq, en una rueda favorecida por datos de inflación mayorista en Estados Unidos y por el desempeño de las compañías tecnológicas.
El S&P 500 ganó 0,66%, el Nasdaq avanzó 0,81% y el Dow Jones subió 0,13%. Las acciones vinculadas con tecnología volvieron a estar entre los principales motores de la jornada estadounidense.
El petróleo también registró una baja. Los futuros del Brent cerraron alrededor de USD 87,07 por barril, con un retroceso cercano al 2%, en un mercado que continúa evaluando las perspectivas de demanda y las tensiones sobre la oferta global.
La rueda dejó así un marcado contraste entre el récord de los índices estadounidenses y la debilidad de los activos argentinos. El mercado local continúa condicionado por la evolución del riesgo soberano, las expectativas sobre reservas, las condiciones financieras y las señales provenientes de la actividad económica, mientras Wall Street sostiene un ciclo alcista impulsado por las grandes compañías tecnológicas.
Los activos argentinos volvieron a mostrar debilidad este jueves 13 de agosto, en contraste con una nueva jornada récord en Wall Street. El S&P Merval operó con una baja cercana al 1% y el riesgo país alcanzó los 473 puntos, mientras el dólar blue cerró a $1.540. En Estados Unidos, el S&P 500 y el Nasdaq terminaron en máximos históricos.
Los mercados decidieron este jueves proyectar dos películas simultáneas. En Nueva York, Wall Street volvió a romper récords mientras las tecnológicas continuaron alimentando el entusiasmo inversor. En Buenos Aires, en cambio, el Merval perdió terreno y el riesgo país volvió a moverse alrededor de los 473 puntos. Mismo planeta, misma jornada, distinta película: Estados Unidos estrenó otra entrega de “todo puede seguir subiendo” y Argentina mantuvo en cartel “veremos qué pasa mañana”, una producción nacional con temporadas prácticamente ilimitadas.
El dólar tampoco abandonó su papel protagónico. El oficial terminó en $1.515 para la venta en Banco Nación y el blue llegó a $1.540, mientras el MEP se mantuvo en torno de los $1.524 y el contado con liquidación quedó por encima de los $1.580. Una cartelera cambiaria donde existen suficientes variedades de dólar como para organizar una liga profesional, aunque todas compartan esa fascinante capacidad de hacer que el argentino promedio abra la calculadora incluso cuando había prometido no mirar cotizaciones durante el día.
La plaza local volvió así a desacoplarse del clima favorable de Wall Street. Los inversores argentinos siguen observando bonos, reservas, tasas, actividad y capacidad de financiamiento externo con una intensidad que haría parecer relajado a un controlador aéreo. El riesgo país, lejos de consolidar una caída hacia niveles más cómodos, se movió nuevamente por encima de las 470 unidades, recordando que la confianza financiera tiene una característica incómoda: puede celebrarse en un discurso, pero el mercado insiste en ponerle precio todos los días.
Mientras tanto, el S&P 500 cerró en un nuevo récord y el Nasdaq avanzó impulsado nuevamente por las compañías tecnológicas. Incluso el petróleo aportó algo de alivio internacional: el Brent terminó con una baja cercana al 2%. Argentina observó todo desde el otro lado del vidrio, con acciones y bonos todavía buscando una señal capaz de transformar expectativas en una tendencia más estable. Porque en el mercado local la palabra “rebote” siempre despierta esperanza, aunque antes de festejar convenga verificar si se trata de una recuperación o simplemente de otra pelota que todavía no terminó de caer.