La actividad económica argentina mostró un crecimiento de apenas el 0,1% durante agosto respecto de julio, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El resultado llegó después de una fuerte contracción mensual del 2,9% y confirmó que la economía continúa atravesando dificultades para recuperar su nivel de actividad.
En la comparación interanual, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 1,7% frente a agosto de 2025, un indicador que profundizó las preocupaciones sobre el desempeño de los principales sectores productivos.
Dentro del Gobierno nacional existían expectativas de una recuperación más significativa después del derrumbe de julio. Sin embargo, las proyecciones privadas mostraban diferencias importantes y el resultado oficial terminó reflejando una mejora considerablemente menor a la estimada por varias consultoras.
Por qué la economía argentina se encamina hacia una recesión
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central, alrededor de 40 bancos y consultoras habían proyectado una caída de la economía.
Entre las estimaciones individuales, Orlando J. Ferreres y Asociados había anticipado un crecimiento mensual del 1,7%, mientras que Analytica proyectaba una mejora del 0,7% y LCG calculaba una suba del 0,6%.
Al presentar sus resultados, Ferreres y Asociados señaló que sus indicadores reflejaban “una mejora gradual de la actividad económica, aunque la suba de agosto debe entenderse en relación a la baja del mes previo, y no como anticipo de subas semejantes hacia adelante”.
El resultado oficial terminó por debajo de esas estimaciones y dejó en evidencia la debilidad de la recuperación, incluso después de una contracción mensual pronunciada.
La recesión técnica se configura cuando la actividad económica registra caídas durante dos trimestres consecutivos. En Argentina, el segundo trimestre había mostrado una contracción del 0,6% respecto del primero.
Para evitar que el tercer trimestre también termine en terreno negativo, septiembre debería registrar una recuperación excepcional.
La consultora LCG explicó la magnitud del desafío: “Septiembre tendrá que registrar un crecimiento del 8,5% mensual (directamente imposible) para que el tercer trimestre cierre con crecimiento cero y la economía eluda la recesión técnica, dada la baja de 0,6% registrada en el segundo trimestre”.
Con estos indicadores, el ingreso de la economía argentina en una recesión técnica aparece como un escenario altamente probable, aunque su confirmación dependerá del resultado definitivo del tercer trimestre.
Cómo explicarle una recesión a un niño: el ejemplo del puesto de limonada
Los indicadores económicos pueden resultar difíciles de interpretar, especialmente cuando aparecen términos como recesión, contracción trimestral o actividad interanual. Sin embargo, el funcionamiento de una recesión puede comprenderse con un ejemplo sencillo: un puesto de limonada.
Imaginemos que un niño instala un pequeño puesto de limonada en su barrio. Todos los días prepara vasos y los vende a los vecinos. Con el dinero que recibe compra más limones, azúcar y vasos. Si las ventas son buenas, incluso puede ahorrar para comprarse un juguete.
Mientras los vecinos tienen dinero y compran limonada, el negocio funciona. El vendedor adquiere productos, quienes le suministran los limones también reciben ingresos y el dinero circula entre distintas personas.
Pero un día algo cambia. Algunos vecinos comienzan a tener menos dinero y otros prefieren guardar sus monedas porque están preocupados por sus gastos. En lugar de comprar limonada todos los días, pasan por el puesto solamente una vez por semana.
Como vende menos, el niño también gana menos. Entonces decide comprar menos limones, reducir la cantidad de vasos que prepara y postergar la compra del juguete que quería.
El problema no termina ahí. La persona que vende los limones también recibe menos pedidos y, por lo tanto, dispone de menos dinero para realizar sus propias compras.
Si esta situación se repite en numerosos negocios, comienza a afectar a toda la economía. Las tiendas venden menos productos, las fábricas reducen su producción y algunas empresas necesitan disminuir sus horas de trabajo o su cantidad de empleados.
Eso es lo que sucede durante una recesión: la actividad económica se reduce de manera generalizada y durante un período sostenido. Las personas y las empresas compran, venden y producen menos, mientras que la incertidumbre puede llevar a postergar nuevas inversiones y gastos.
En términos sencillos, si antes el puesto vendía muchos vasos de limonada y ahora vende considerablemente menos, su actividad está cayendo. Si el mismo problema afecta durante varios meses a numerosos puestos, comercios y fábricas, la economía en su conjunto puede entrar en recesión.
¿Y qué significa que la economía argentina haya crecido apenas un 0,1% en agosto? Siguiendo el ejemplo, sería como si el puesto de limonada, después de sufrir una fuerte caída en sus ventas durante julio, consiguiera vender apenas un poco más en agosto. Aunque técnicamente hubo una mejora, todavía estaría lejos de recuperar las ventas que había perdido.
Por eso, un pequeño crecimiento mensual no necesariamente significa que la economía haya salido de sus dificultades. Para hablar de una recuperación sostenida, es necesario observar mejoras más amplias y persistentes en la producción, el consumo, el empleo y otros indicadores.
Qué sectores crecieron y cuáles profundizaron sus caídas
El informe del Indec mostró que cinco sectores económicos registraron resultados interanuales positivos durante agosto, mientras que otros 11 componentes, incluido Impuestos netos de subsidios, presentaron variaciones negativas.
La mayor expansión correspondió a Explotación de minas y canteras, con un crecimiento del 11,1%. Esta actividad comprende tanto la producción petrolera y gasífera como la minería, dos sectores que se destacaron por su crecimiento durante la gestión de Javier Milei.
En segundo lugar se ubicó Electricidad, gas y agua, con una suba del 4,3%. El desempeño de este rubro estuvo vinculado al impacto de los incrementos tarifarios, que elevaron el gasto de los usuarios en servicios públicos por encima de la inflación.
También registraron mejoras Hoteles y restaurantes, con el 3,1%; Servicios sociales y salud, con el 0,6%; y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con el 0,4%.
Del otro lado, la pesca encabezó las caídas con un retroceso interanual del 15,7%, reflejando las importantes fluctuaciones que atraviesa esta actividad.
El propio Indec había advertido en otro informe que el índice de producción pesquero “presenta un patrón estacional cambiante y mucha irregularidad”.
Otro resultado relevante fue el de Impuestos netos de subsidios, que registró una caída del 4,2% respecto de agosto del año anterior.
Este componente es importante porque su evolución permite observar indirectamente el comportamiento del consumo, las importaciones y el gasto dentro de la economía formal. Una disminución constituye una señal adicional de debilitamiento de la actividad general.
También retrocedieron Intermediación financiera, con una caída del 3,8%; Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con el 3,5%; e Industria manufacturera, con el 3,2%.
En tanto, Transporte y comunicaciones disminuyó un 2,9%, Construcción retrocedió un 2,5% y Administración pública presentó una contracción del 1,6%.
La actividad agropecuaria también perdió dinamismo y registró una baja interanual del 1%, sumándose al conjunto de sectores que no lograron sostener sus niveles de producción.
De esta manera, los resultados de agosto reflejaron una economía con comportamientos sectoriales muy diferentes: mientras la minería, los hidrocarburos y algunos servicios mostraron crecimiento, buena parte de las actividades vinculadas con el comercio, la industria y la producción continuaron en retroceso.
El desempeño de septiembre será determinante para establecer si Argentina acumuló dos trimestres consecutivos de caída económica. Con un crecimiento mensual de apenas el 0,1% en agosto y una contracción interanual del 1,7%, los indicadores conocidos hasta el momento muestran que la recuperación todavía no consiguió extenderse al conjunto de la economía.
La economía argentina creció apenas un 0,1% en agosto respecto de julio, según informó el Indec, mientras que registró una caída interanual del 1,7%. Los resultados aumentaron las posibilidades de una recesión técnica, tras la contracción del segundo trimestre. La industria, el comercio, la construcción y la pesca estuvieron entre los sectores más afectados.
La economía argentina consiguió en agosto una hazaña estadística digna de un documental sobre fenómenos inexplicables: después de desplomarse un 2,9% en julio, creció un extraordinario 0,1%. La recuperación fue tan pequeña que los economistas necesitaron mirar dos veces el informe del Indec para confirmar que no se trataba de una mancha en la pantalla. El Gobierno esperaba un rebote y recibió algo parecido al último movimiento de una pelota desinflada.
Para comprender el fenómeno, imaginemos que Argentina es un enorme puesto de limonada. Cuando la economía funciona, los vecinos compran vasos, el vendedor adquiere más limones, alguien transporta la mercadería y todos participan de una cadena de intercambios. Pero un día los clientes empiezan a quedarse sin dinero. Otros deciden ahorrar. Las ventas caen, sobran limones y el dueño descubre que su emprendimiento tiene más dificultades que un economista intentando explicar por qué un crecimiento del 0,1% debería despertar entusiasmo.
La situación empeora cuando el problema deja de afectar solamente al puesto de limonada. El vendedor compra menos fruta, el proveedor recibe menos pedidos y quien transporta los cajones también pierde ingresos. Es una especie de dominó económico, con la particularidad de que nadie quiere ser la siguiente ficha y todos sospechan que alguien escondió las instrucciones del juego.
En la versión argentina de esta historia, la minería y los hidrocarburos siguen avanzando, mientras buena parte del resto de la economía contempla el espectáculo desde la platea de los números negativos. La pesca cayó un 15,7%, la industria retrocedió un 3,2% y el comercio bajó un 3,5%. Si la economía fuera un equipo de fútbol, algunos jugadores estarían convirtiendo goles mientras buena parte del plantel intenta averiguar por qué el marcador general sigue en contra.
Pero el verdadero desafío aparece en septiembre. Según LCG, para evitar la recesión técnica, la actividad debería crecer un 8,5% en un solo mes. Una cifra que la consultora considera directamente imposible y que, trasladada al puesto de limonada, equivaldría a necesitar que todos los vecinos compraran de golpe una cantidad extraordinaria de vasos para compensar las ventas perdidas.
Así, Argentina enfrenta una situación curiosa: la economía dejó de caer durante agosto, pero prácticamente tampoco avanzó. Es como felicitar a un ascensor porque, después de bajar varios pisos, consiguió subir un centímetro. El problema no es que el ascensor se haya detenido. El problema es que todavía falta bastante para volver al piso de arriba.
