El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, negó que el organismo tenga un vínculo directo con Ueno Bank, la entidad intervenida en Paraguay. Dos referentes del sector bancario argentino, que hablaron bajo reserva, dijeron que no prevén que la crisis se extienda a las entidades locales.
Qué relación existe con el sistema de pagos regional
Los bancos centrales de Argentina y Paraguay integran el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos de la ALADI, que permite cursar y compensar pagos derivados del comercio regional. La autorización para operar como banco en la Argentina se rige por un procedimiento separado. Ueno Bank carece de esa habilitación local.
Los referentes bancarios citaron la liquidez y la solvencia de las entidades argentinas como razones para descartar un efecto contagio. También señalaron que la normativa local limita cuánto crédito puede concentrar un banco en una misma empresa o grupo económico.
El impacto laboral en Buenos Aires
La crisis alcanzó a ITTI, la empresa tecnológica del Grupo Vázquez que tenía a Ueno Bank como principal cliente. La firma abrió oficinas en el barrio porteño de Belgrano en agosto de 2025, desde donde realizaba tareas de desarrollo de software bancario y ciberseguridad. Tras la intervención en Paraguay, aplicó suspensiones de personal en la Argentina.
En Paraguay, Ueno Bank se encuentra en proceso de resolución bajo la supervisión de su banco central. El organismo anunció un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes para los ahorristas, con cargo al Fondo de Garantía de Depósitos.
El vicepresidente del Banco Central argentino negó un vínculo directo del organismo con Ueno Bank, intervenido en Paraguay. Referentes del sector bancario local dijeron que no prevén un efecto contagio. En Buenos Aires, la crisis sí tuvo un impacto laboral en ITTI, la tecnológica del Grupo Vázquez que prestaba servicios al banco.
Ueno Bank quedó bajo intervención en Paraguay y en Buenos Aires el impacto llegó por una oficina de software. El vicepresidente del Banco Central argentino, Vladimir Werning, negó una relación directa del organismo con el banco. Mientras los referentes del sector financiero hablaban de liquidez, en la tecnológica ITTI aparecía otra palabra, bastante menos tranquilizadora para quien cobra un sueldo: suspensiones.
En el medio aparece el convenio de pagos de la ALADI, un mecanismo que permite a los bancos centrales compensar operaciones del comercio regional. Argentina y Paraguay participan del acuerdo. La sigla puede sonar a sello habilitante, pero el convenio organiza pagos comerciales y la autorización para abrir un banco en la Argentina se tramita por otra vía. Hasta la burocracia tiene cajones separados.
Dos referentes de la banca argentina dijeron que no esperan que el problema se traslade a las entidades locales. Entre sus argumentos mencionaron los límites al crédito que un banco puede concentrar en una misma empresa o grupo económico. La regla, pasada a idioma de almacén, pone un tope a cuánto fiado puede acumular un solo cliente, aunque tenga varias razones sociales para anotarlo.
ITTI abrió sus oficinas en Belgrano en 2025 y trabajaba en software bancario y ciberseguridad. Ueno era su principal cliente. El vínculo con el banco paraguayo figuraba en la cartera comercial de la tecnológica, y por ahí llegó el golpe. Para cruzar la frontera, a la crisis le alcanzó con conocer el camino a la oficina del proveedor.
Del lado paraguayo, el Banco Central anunció un primer pago con cargo al fondo de garantía para los ahorristas. Del lado argentino, el foco quedó en el personal de la tecnológica. Los reguladores miran balances y convenios. A fin de mes, también hay gente mirando el recibo de sueldo.
