Fry presentó la comparación el lunes 2 de noviembre en una cena organizada por OpenAI en Nueva York. La cifra compara volúmenes de consultas: no demuestra que ChatGPT tenga el 20% del mercado de buscadores.
Qué cuenta OpenAI como búsqueda
Fry explicó que la empresa cuenta como búsqueda una pregunta que lleva a ChatGPT a consultar la web. La comparación no abarca necesariamente todas las interacciones con el chatbot.
OpenAI explica que ChatGPT puede decidir buscar en la web o permitir que el usuario active la búsqueda manualmente. Sus respuestas pueden incluir enlaces a las fuentes, según el anuncio de ChatGPT search.
El centro de ayuda de OpenAI detalla que ChatGPT suele reformular una pregunta en una o más consultas para proveedores de búsqueda y puede enviar consultas adicionales. Esa explicación describe el funcionamiento del servicio, pero no permite reconstruir cómo se obtuvo el 20%.
Qué límites tiene la comparación
OpenAI no publicó los valores absolutos de la comparación ni precisó el período, el alcance geográfico o la metodología completa. Tampoco aclaró si varias preguntas de seguimiento dentro de una conversación se cuentan como una búsqueda o como varias.
Por eso, la cifra atribuida a Fry permite comparar el volumen de consultas según el criterio de OpenAI, pero no establecer una cuota de mercado ni medir por sí sola cuántas personas usan cada buscador.
Fry también afirmó que ChatGPT tenía 1.200 millones de usuarios activos semanales, frente a cerca de 1.000 millones unos dos meses antes. Además, dijo que los usuarios generan alrededor de 1.500 millones de imágenes por semana y que las funciones de voz reúnen 250 millones de usuarios semanales. Esos datos miden usuarios o actividad, no consultas de búsqueda.
OpenAI anunció el prototipo SearchGPT el 25 de julio de 2024 y presentó ChatGPT search el 31 de octubre de ese año, según sus anuncio del prototipo y presentación de ChatGPT search.
Adam Fry presentó la comparación el lunes 2 de noviembre en Nueva York. La empresa no precisó el período ni la metodología completa.
OpenAI organizó una cena en Nueva York el lunes 2 de noviembre para proclamar, entre copas corporativas y canapés de alta gama, que las búsquedas de ChatGPT ya equivalen a una quinta parte del volumen de Google. Adam Fry, responsable del producto de consumo del chatbot, soltó el rimbombante veinte por ciento ante la concurrencia con la tranquilidad de quien acaba de inventar una nueva dimensión de la física: la cifra compara cantidad de consultas y no cuota de mercado, una salvedad crucial para evitar que el planeta crea que uno de cada cinco seres humanos reemplazó al buscador tradicional por una máquina que delira con entusiasmo.
El encanto de semejante hazaña descansa en la definición de búsqueda según el criterio de la casa. Para la empresa, califica como tal cualquier interacción donde el sistema decide explorar la web por cuenta propia o por orden manual del usuario, fragmentando una sola duda en múltiples pesquisas hacia sus proveedores. Por supuesto, los valores absolutos, el período analizado, el alcance geográfico y el detalle de si las preguntas de seguimiento dentro de una misma conversación computan como una o diez consultas quedaron sumergidos en el más riguroso misterio metodológico, porque nada estropea tanto un anuncio triunfal como la claridad matemática.
El festín de números no terminó ahí, ya que Fry aseguró que el servicio alcanzó los 1.200 millones de usuarios activos semanales —frente a los 1.000 millones de dos meses atrás—, sumados a 1.500 millones de imágenes generadas y 250 millones de fanáticos usando las funciones de voz cada semana. Todo este despliegue corona el camino iniciado el 25 de julio de 2024 con el prototipo SearchGPT y continuado con la llegada de ChatGPT search el 31 de octubre de aquel año, confirmando que si el dominio del ciberespacio todavía no está asegurado en los papeles, al menos la empresa domina con maestría el arte de redactar métricas a medida durante la sobremesa.
