River Plate superó 2-0 a Aldosivi este jueves 5 de noviembre en el estadio José María Minella de Mar del Plata, por la decimosexta y última fecha de la fase regular del Torneo Clausura. La victoria le permitió al conjunto de Núñez recuperarse del traspié sufrido en el Superclásico y sellar su pasaje a los octavos de final del certamen.
El penal de Beltrán y el gol definitivo de Correa
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por la paridad y la intervención de la tecnología. En la primera mitad, una larga revisión del VAR derivó en la anulación de un tanto de Moya para el conjunto marplatense, debido a una posición adelantada previa de Andrés Vombergar que generó fuertes reclamos del banco local.
La apertura del marcador llegó a los 76 minutos del complemento. Tras una mano de Vombergar sancionada mediante el chequeo arbitral, Lucas Beltrán se hizo cargo del penal y puso en ventaja a la visita. Ya en el tiempo añadido, a los 91 minutos, una maniobra colectiva culminó con un centro de Ortega que Ángel Correa conectó para establecer el 2-0 definitivo.
La definición de la localía para los octavos de final
Con este resultado obtenido bajo la conducción técnica de Leonardo Ponzio, River concluyó su participación en la primera rueda ubicado en la cuarta posición de la Zona B. El triunfo aseguró el boleto a los cruces eliminatorios en medio de un proceso de transición tras la desvinculación del entrenador anterior.
El cuadro de Núñez debe aguardar la finalización de los encuentros pendientes de Belgrano y Barracas Central para conocer a su próximo adversario y determinar si disputará los octavos de final en condición de local o si deberá jugar fuera de su estadio.
River Plate venció 2-0 a Aldosivi en Mar del Plata este jueves 5 de noviembre y selló su clasificación a los octavos de final del Torneo Clausura 2026. Lucas Beltrán abrió el marcador de penal a los 76 minutos tras una mano sancionada por el VAR y Ángel Correa marcó el segundo tanto a los 91 minutos. El equipo de Leonardo Ponzio quedó cuarto en la Zona B y aguarda los resultados de Belgrano y Barracas Central para confirmar si jugará de local.
En una demostración irrefutable de que el fútbol argentino opera bajo las leyes del realismo mágico y la taquicardia clínica, River Plate se presentó este jueves 5 de noviembre en el José María Minella de Mar del Plata con Leonardo Ponzio como técnico interino, logrando lo que parecía requerir un milagro ecuménico tras la desazón del Superclásico: vencer 2-0 a Aldosivi y sellar con dramatismo puro su clasificación a los octavos de final del Torneo Clausura. El primer acto del cotejo fue una oda al suspenso kafkiano cortesía del VAR, que se tomó una eternidad para ahogarle el grito sagrado a Moya por un fuera de juego previo de Andrés Vombergar, desatando la indignación unánime del banco local mientras la tecnología dictaminaba destinos con la frialdad de un algoritmo sin corazón.
Cuando el reloj señalaba los 76 minutos del complemento y los cardiólogos de Núñez preparaban recetas de emergencia ante la inminente catástrofe deportiva, la providencia volvió a materializarse frente a las pantallas: otra intervención arbitral dictaminó penal por mano de Vombergar, y Lucas Beltrán mandó la pelota a la red para desactivar la bomba de tiempo colectiva. Para coronar el éxtasis en el tiempo añadido, exactamente a los 91 minutos, una precisa maniobra combinada concluyó con un centro quirúrgico de Ortega que Ángel Correa transformó en el 2-0 definitivo, enviando a toda la parcialidad visitante directamente a festejar como si hubieran conquistado el continente entero a base de puro sufrimiento televisado.
Con este desenlace cinematográfico, el conjunto millonario concluyó la decimosexta y última fecha de la fase regular aferrado a la cuarta posición de la Zona B en plena transición institucional tras la desvinculación de su anterior estratega. Ahora, la liturgia de la ansiedad continuará intacta: River deberá encender velas y monitorear obsesivamente los compromisos pendientes de Belgrano y Barracas Central para develar la identidad de su próximo contrincante y averiguar si los octavos de final se disputarán en su propio feudo o si la odisea obligará a emprender viaje a territorio hostil.
