La negociación salarial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA), seccional San Juan, y la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP) atraviesa una instancia decisiva. El gremio mantiene el estado de alerta y asamblea permanente por presuntos incumplimientos de compromisos salariales y espera que durante las próximas 48 horas se produzcan avances que permitan evitar una nueva medida de fuerza.
El conflicto se originó por diferencias en los pagos que, según la representación sindical, quedaron pendientes después del acuerdo alcanzado a comienzos de octubre, cuando un paro de colectivos afectó el servicio provincial durante más de 37 horas.
Desde la UTA señalaron que permanecen a la espera de una convocatoria para retomar las conversaciones con el sector empresario y resolver las obligaciones que consideran incumplidas.
La intención sindical es alcanzar una solución mediante el diálogo, aunque no descartan evaluar otras alternativas si las negociaciones no prosperan.
¿Puede haber un nuevo paro de colectivos en San Juan?
Por el momento, la UTA no anunció un nuevo paro de colectivos en San Juan. La organización sindical mantiene el estado de alerta y asamblea permanente, una instancia que refleja la continuidad del conflicto, pero que no implica automáticamente la suspensión del servicio.
Según explicaron desde el gremio, la prioridad será esperar el desarrollo de las conversaciones durante las próximas 48 horas.
En caso de que no se alcance un entendimiento, la conducción sindical prevé consultar con sus asesores legales para determinar qué medidas podría adoptar.
De esta manera, la posibilidad de una nueva medida de fuerza permanece abierta, aunque todavía no existe una decisión confirmada.
El objetivo expresado por los representantes de los trabajadores es resolver las diferencias salariales sin que los usuarios vuelvan a sufrir una interrupción del transporte público.
Qué pagos reclama la UTA a las empresas
El reclamo sindical se concentra en diferencias salariales correspondientes a julio y agosto, además de cuotas pendientes de una suma adicional no remunerativa.
Ese adicional fue establecido en $180.000, distribuidos en tres pagos de $60.000, según los compromisos asumidos durante las negociaciones anteriores.
La UTA sostiene que parte de esas obligaciones todavía no fue cancelada por las empresas del transporte de pasajeros.
Los montos reclamados forman parte del entendimiento que permitió destrabar el conflicto de octubre, cuando también se acordó el pago de un incremento salarial del 10,5% correspondiente a septiembre.
Para el sindicato, el cumplimiento de esos compromisos es necesario antes de avanzar hacia una nueva etapa de discusión salarial.
El antecedente del paro que dejó a San Juan sin colectivos durante más de 37 horas
La disputa entre la UTA y ATAP tiene como antecedente inmediato la medida de fuerza desarrollada a comienzos de octubre, que interrumpió el servicio de colectivos durante más de 37 horas.
En aquella oportunidad, el conflicto se destrabó mediante un acuerdo que contempló el aumento salarial de septiembre y el tratamiento de diferencias correspondientes a meses anteriores.
Sin embargo, según la versión sindical, los compromisos asumidos no fueron cumplidos en su totalidad, situación que volvió a generar tensión entre las partes.
El miércoles 4 de noviembre, la UTA resolvió declarar el estado de alerta y asamblea permanente para reclamar una respuesta a los pagos pendientes.
La medida busca mantener vigente el reclamo mientras continúan las gestiones para alcanzar una solución.
Una señal positiva en medio de la negociación
A pesar de las diferencias, desde la representación sindical destacaron que en esta oportunidad perciben una mayor predisposición al diálogo por parte del sector empresario en comparación con conflictos anteriores.
Esa evaluación alimenta las expectativas de alcanzar un entendimiento durante las próximas horas y evitar una nueva interrupción del servicio.
Por ahora, no se informó sobre un acuerdo definitivo ni sobre una fecha confirmada para una eventual medida de fuerza.
La continuidad de las conversaciones será determinante para establecer si las partes consiguen resolver las diferencias pendientes.
La negociación también mira hacia las próximas paritarias
El conflicto local se desarrolla en la antesala de una nueva discusión paritaria nacional del transporte automotor de pasajeros.
La próxima negociación contempla los salarios correspondientes a octubre, noviembre, diciembre y enero, por lo que la UTA busca resolver previamente los compromisos que considera pendientes.
La superposición de reclamos anteriores con nuevas negociaciones salariales podría agregar dificultades a las conversaciones entre trabajadores y empresarios.
En ese contexto, las próximas 48 horas serán decisivas para determinar si el conflicto encuentra una salida negociada o si el gremio comienza a evaluar nuevas acciones.
Mientras tanto, el sindicato continúa en estado de alerta y el servicio de colectivos no tiene, por ahora, una suspensión anunciada por esta disputa.
La UTA San Juan mantiene el estado de alerta y asamblea permanente por presuntas deudas salariales de las empresas de colectivos agrupadas en ATAP. El gremio espera que las negociaciones avancen durante las próximas 48 horas para evitar nuevas medidas de fuerza. Reclama diferencias de julio y agosto y cuotas pendientes de un adicional de $180.000 acordado tras el paro de octubre.
El transporte público de San Juan volvió a ingresar en esa etapa del año en la que los pasajeros consultan el pronóstico, revisan el saldo de la SUBE y, por las dudas, verifican si mañana seguirán existiendo los colectivos. La UTA declaró el estado de alerta y asamblea permanente por presuntos incumplimientos salariales, mientras ATAP vuelve a ocupar un lugar central en una negociación que tiene 48 horas para encontrar una salida. El servicio todavía no está paralizado, pero la incertidumbre ya consiguió su asiento junto a la ventanilla.
La historia tiene un argumento conocido. A comienzos de octubre, un paro dejó a San Juan sin colectivos durante más de 37 horas. Después llegó un acuerdo que permitió restablecer el servicio, con compromisos de pago que ahora el gremio considera incumplidos. En términos de transporte, el entendimiento habría llegado a destino, pero algunas obligaciones salariales parecen haberse quedado esperando una combinación.
Los reclamos incluyen diferencias correspondientes a julio y agosto, además de cuotas pendientes de un adicional de $180.000 dividido en tres pagos de $60.000. No se trata de un problema de interpretación del calendario: son compromisos que, según la representación sindical, debían cumplirse después de la negociación anterior. La particularidad del conflicto es que los meses adeudados siguen viajando hacia el futuro con una puntualidad que cualquier usuario agradecería encontrar en las frecuencias del servicio.
Por ahora, la UTA no anunció un nuevo paro. Primero espera una convocatoria y, si no hay acuerdo, analizará con sus asesores legales qué medidas puede adoptar. La decisión tiene algo de suspenso administrativo: todos conocen los antecedentes, nadie quiere repetirlos y las próximas horas determinarán si la negociación consigue frenar otra interrupción.
Hay, sin embargo, un elemento alentador. Desde el sindicato reconocen una mejor predisposición al diálogo que en episodios anteriores. Es una señal positiva, aunque todavía falta comprobar si esa cordialidad consigue transformarse en pagos. Porque en las negociaciones salariales la buena voluntad puede abrir puertas, pero difícilmente reemplace una transferencia bancaria.
Mientras tanto, los usuarios quedan otra vez en el lugar menos cómodo de la discusión: dependen de un servicio esencial, pero no participan de las decisiones que podrían interrumpirlo. San Juan tiene ahora dos días decisivos para evitar que el conflicto vuelva a trasladarse de las mesas de negociación a las paradas de colectivos. El desafío parece sencillo de explicar y bastante más complicado de resolver: que los acuerdos se cumplan y que los pasajeros no terminen pagando, con horas de espera, una deuda que no contrajeron.
