Especialistas en respuesta a desastres señalaron que no existe un tiempo exacto que determine cuánto puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros tras un terremoto, ya que las posibilidades dependen de múltiples factores relacionados con las condiciones del derrumbe y el estado de las víctimas.
Entre los principales elementos que influyen se encuentran la gravedad de las lesiones, el acceso al oxígeno, la disponibilidad de agua y alimentos, la estabilidad de la estructura colapsada y la altura del edificio que se derrumbó.
La búsqueda continúa en Venezuela
Tras los dos fuertes terremotos que sacudieron Venezuela, las autoridades estiman que aún podría haber cientos de personas atrapadas bajo los edificios colapsados.
A las tareas de rescate se sumaron equipos de emergencia locales, organizaciones comunitarias, familiares, vecinos y brigadas internacionales que trabajan de manera coordinada para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Las primeras horas son determinantes
De acuerdo con Jarone Lee, profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard y especialista en respuesta ante desastres, las primeras 24 a 48 horas posteriores a un terremoto resultan fundamentales para encontrar personas con vida.
Otros expertos sostienen que existe una «ventana dorada» de 72 horas, período durante el cual se concentra la mayor probabilidad de rescatar sobrevivientes antes de que las condiciones bajo los escombros reduzcan significativamente las posibilidades de supervivencia.
Sin embargo, los especialistas remarcan que cada situación es diferente y que la experiencia en grandes terremotos demuestra que, en algunos casos, los equipos de rescate han logrado encontrar personas con vida incluso varios días después del desastre, por lo que las tareas de búsqueda suelen mantenerse mientras existan posibilidades de localizar sobrevivientes.
<p>Especialistas en respuesta a desastres advirtieron que no existe un tiempo exacto de supervivencia para las personas atrapadas bajo los escombros tras un terremoto. Las posibilidades de ser rescatado dependen de múltiples factores, aunque las primeras 24 a 72 horas son consideradas decisivas para encontrar sobrevivientes.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Después de un terremoto empieza otra carrera. Ya no contra el movimiento de la tierra, sino contra el reloj. Cada minuto que pasa pesa más que el anterior y cada sonido bajo los escombros puede cambiar por completo el rumbo de un operativo.
No existe una fórmula que permita decir cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada. Todo depende de una combinación de factores: las lesiones sufridas, el acceso al aire, la posibilidad de conseguir agua, la estabilidad de la estructura y hasta la temperatura del lugar. Dos personas pueden quedar bajo el mismo edificio y enfrentar destinos completamente distintos.
Por eso las primeras horas movilizan un despliegue frenético de rescatistas, voluntarios, familiares y vecinos. Mientras las máquinas trabajan con precisión para evitar nuevos derrumbes, muchas búsquedas siguen dependiendo de algo tan simple como escuchar un golpe, una voz o el ladrido de un perro entrenado. En esos momentos, el silencio deja de ser tranquilidad y se convierte en una herramienta de trabajo.
Los especialistas coinciden en que las primeras 24 a 48 horas son determinantes, aunque muchos equipos amplían esa ventana hasta las 72 horas, consideradas el período de mayor probabilidad para encontrar personas con vida. Después, las posibilidades disminuyen, pero no desaparecen por completo. La historia de los grandes terremotos también está llena de rescates que ocurrieron cuando casi nadie los esperaba.
En una catástrofe, el reloj nunca juega a favor. Pero mientras exista una posibilidad, por mínima que sea, siempre habrá alguien dispuesto a seguir excavando.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Especialistas en respuesta a desastres señalaron que no existe un tiempo exacto que determine cuánto puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros tras un terremoto, ya que las posibilidades dependen de múltiples factores relacionados con las condiciones del derrumbe y el estado de las víctimas.
Entre los principales elementos que influyen se encuentran la gravedad de las lesiones, el acceso al oxígeno, la disponibilidad de agua y alimentos, la estabilidad de la estructura colapsada y la altura del edificio que se derrumbó.
La búsqueda continúa en Venezuela
Tras los dos fuertes terremotos que sacudieron Venezuela, las autoridades estiman que aún podría haber cientos de personas atrapadas bajo los edificios colapsados.
A las tareas de rescate se sumaron equipos de emergencia locales, organizaciones comunitarias, familiares, vecinos y brigadas internacionales que trabajan de manera coordinada para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Las primeras horas son determinantes
De acuerdo con Jarone Lee, profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard y especialista en respuesta ante desastres, las primeras 24 a 48 horas posteriores a un terremoto resultan fundamentales para encontrar personas con vida.
Otros expertos sostienen que existe una «ventana dorada» de 72 horas, período durante el cual se concentra la mayor probabilidad de rescatar sobrevivientes antes de que las condiciones bajo los escombros reduzcan significativamente las posibilidades de supervivencia.
Sin embargo, los especialistas remarcan que cada situación es diferente y que la experiencia en grandes terremotos demuestra que, en algunos casos, los equipos de rescate han logrado encontrar personas con vida incluso varios días después del desastre, por lo que las tareas de búsqueda suelen mantenerse mientras existan posibilidades de localizar sobrevivientes.
Después de un terremoto empieza otra carrera. Ya no contra el movimiento de la tierra, sino contra el reloj. Cada minuto que pasa pesa más que el anterior y cada sonido bajo los escombros puede cambiar por completo el rumbo de un operativo.
No existe una fórmula que permita decir cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada. Todo depende de una combinación de factores: las lesiones sufridas, el acceso al aire, la posibilidad de conseguir agua, la estabilidad de la estructura y hasta la temperatura del lugar. Dos personas pueden quedar bajo el mismo edificio y enfrentar destinos completamente distintos.
Por eso las primeras horas movilizan un despliegue frenético de rescatistas, voluntarios, familiares y vecinos. Mientras las máquinas trabajan con precisión para evitar nuevos derrumbes, muchas búsquedas siguen dependiendo de algo tan simple como escuchar un golpe, una voz o el ladrido de un perro entrenado. En esos momentos, el silencio deja de ser tranquilidad y se convierte en una herramienta de trabajo.
Los especialistas coinciden en que las primeras 24 a 48 horas son determinantes, aunque muchos equipos amplían esa ventana hasta las 72 horas, consideradas el período de mayor probabilidad para encontrar personas con vida. Después, las posibilidades disminuyen, pero no desaparecen por completo. La historia de los grandes terremotos también está llena de rescates que ocurrieron cuando casi nadie los esperaba.
En una catástrofe, el reloj nunca juega a favor. Pero mientras exista una posibilidad, por mínima que sea, siempre habrá alguien dispuesto a seguir excavando.