Autoridades federales y estatales de Estados Unidos advirtieron a los ciudadanos que se movilizaron para enviar donaciones a las víctimas de los devastadores terremotos en Venezuela sobre el riesgo de caer en estafas y fraudes vinculados a campañas benéficas.
Recomendaciones para evitar fraudes
El fiscal general de California, Rob Bonta, instó a los benefactores interesados en apoyar a los venezolanos a prestar atención a las señales más comunes de fraude e investigar previamente para asegurarse de que las donaciones lleguen a organizaciones legítimas.
“Lamentablemente, a medida que el fraude benéfico se vuelve más común en todo el país, es crucial que los californianos investiguen antes de donar”, afirmó Bonta en un comunicado, en el que además compartió una serie de recomendaciones destinadas a reducir el riesgo de engaños.
El fiscal demócrata aseguró que trabajará para garantizar que las donaciones realizadas por los californianos “no se desvíen ni se malgasten”.
El llamado de la Comisión Federal de Comercio
La advertencia también fue respaldada por la Comisión Federal de Comercio (FTC), el organismo estadounidense encargado de proteger a los consumidores frente a prácticas fraudulentas, engañosas o injustas.
La agencia recomendó a quienes deseen colaborar con los damnificados verificar la legitimidad de las organizaciones benéficas antes de efectuar cualquier donación, con el objetivo de evitar que la ayuda destinada a las víctimas termine en manos de estafadores.
Las autoridades federales y estatales de Estados Unidos advirtieron a quienes buscan colaborar con las víctimas de los terremotos en Venezuela sobre el riesgo de estafas vinculadas a campañas de donación. El fiscal general de California, Rob Bonta, instó a verificar la legitimidad de las organizaciones benéficas antes de realizar aportes para evitar fraudes.
La solidaridad viaja más rápido que cualquier trámite. Las estafas también. Mientras miles de personas buscan ayudar a las víctimas de los terremotos en Venezuela, las autoridades estadounidenses salieron a recordar que no toda campaña con fotos conmovedoras termina donde promete.
Es el equivalente digital a ese supuesto albañil que pide un adelanto para comprar materiales y desaparece antes de poner el primer ladrillo. Cambian el overol por una página web prolija, un botón de «donar ahora» y un contador que sube más rápido que la confianza ajena.
El fiscal general de California decidió intervenir antes de que la buena voluntad termine financiando otra cosa. La recomendación parece obvia, pero la experiencia demuestra que, cada vez que ocurre una tragedia de gran impacto, aparecen organizaciones improvisadas que descubren una inesperada vocación solidaria justo cuando empieza a circular dinero.
La Comisión Federal de Comercio reforzó el mismo mensaje: investigar antes de transferir un solo dólar. Porque verificar una organización lleva unos minutos; recuperar una donación enviada a un estafador suele ocupar bastante más tiempo y bastante menos esperanza.
Las emergencias movilizan a la gente. Los oportunistas también. La diferencia es que unos buscan reconstruir lo perdido y otros apenas reconstruyen el saldo de su cuenta bancaria. Siempre hay alguien dispuesto a convertir una tragedia en un modelo de negocios. Y casi nunca emite recibo.