La votación se realizó el domingo 25 de octubre. En la página del Tribunal Superior Electoral de Brasil, actualizada el lunes 26 de octubre a las 00:35, Lula figura con 64.256.232 votos y Flávio Bolsonaro con 59.826.041.
Cómo revirtió Lula el resultado de la primera vuelta
En la primera vuelta, el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había quedado primero con el 47,03% de los votos válidos. Lula había obtenido el 45,16%. En el balotaje, el candidato del Partido de los Trabajadores superó al postulante del Partido Liberal.
La Agencia Senado señaló que fue la primera vez que un candidato presidencial que terminó segundo en la primera vuelta revirtió el resultado y ganó el balotaje. La diferencia entre ambos en la segunda ronda fue de más de 4,4 millones de votos.
Durante el escrutinio, Lula comenzó al frente. Flávio Bolsonaro lo superó a las 19:46 y mantuvo la ventaja durante 38 minutos; a las 20:24, Lula recuperó el primer puesto y lo conservó hasta la totalización, según la cronología publicada por la Agencia Senado.
Cuántas personas votaron y cuándo asumirá Lula
El balotaje tuvo más de 158 millones de electores habilitados y 128,2 millones de votantes. La abstención fue del 19,21%, frente al 21,08% de la primera vuelta, y fue la menor en una segunda vuelta desde 2018, de acuerdo con la Agencia Senado.
La posesión presidencial está prevista para el 5 de enero de 2027. Será el cuarto mandato de Lula, según la Agencia Senado.
La elección también tenía un interés comercial para San Juan: antes de la votación, la provincia seguía el balotaje por las exportaciones de vino y mosto a Brasil. La victoria de Lula no confirma un cambio inmediato en esas condiciones. El antecedente sobre la apuesta sanjuanina por destrabar esas exportaciones fue publicado antes de la segunda vuelta.
Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial de Brasil el domingo 25 de octubre, según el Tribunal Superior Electoral. Obtuvo 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. Lula revirtió el resultado de la primera vuelta y asumirá el 5 de enero de 2027.
Lula ganó el balotaje en Brasil con el 51,79% de los votos. Flávio Bolsonaro llegó a la segunda vuelta primero, con el 47,03% de la primera, y terminó mirando cómo se daba vuelta el resultado. En política, a veces la ventaja dura lo que tarda en contarse una urna; en Brasil duró hasta el balotaje.
El Tribunal Superior Electoral informó que Lula reunió 64.256.232 votos y Bolsonaro, 59.826.041. La diferencia fue de 4.430.191 sufragios: demasiados para barrerlos debajo de la alfombra, incluso si la alfombra tiene tamaño de país.
La primera vuelta había sido el 4 de octubre. Bolsonaro quedó entonces primero con el 47,03% de los votos válidos y Lula segundo con el 45,16%. Según la Agencia Senado, fue la primera vez que quien había terminado segundo consiguió revertir el resultado y ganar el balotaje. La remontada llegó sin música de película, pero con millones de votos.
El escrutinio también tuvo su rato de suspenso. Lula comenzó adelante; Bolsonaro lo superó a las 19:46 y sostuvo la ventaja durante 38 minutos. A las 20:24, Lula volvió al primer lugar y lo mantuvo hasta la totalización. Una montaña rusa, solo que el tablero era nacional y nadie podía bajarse en la próxima estación.
El balotaje reunió a 128,2 millones de votantes, de más de 158 millones de electores habilitados. La abstención fue del 19,21%, menor que el 21,08% de la primera vuelta y la más baja en una segunda vuelta desde 2018, según la Agencia Senado. Para semejante padrón, incluso no ir a votar exige una cifra de ocho dígitos.
La Agencia Senado informó que este será el cuarto mandato presidencial de Lula y que asumirá el 5 de enero de 2027. La diferencia electoral ya está contada; el calendario, por suerte para quienes organizan ceremonias, también.
La elección brasileña tiene un antecedente cercano para San Juan: antes del balotaje, la provincia miraba la votación por su relación con las exportaciones de vino y mosto a Brasil. La victoria de Lula no confirma por sí sola un cambio en esas condiciones comerciales; la política puede cambiar de presidente antes que de papeleo.
