Desde los consumos registrados a partir del 1 de julio, los usuarios de Mendoza afrontan un nuevo esquema en sus facturas de electricidad, luego de que la Secretaría de Energía de la Nación dispusiera una actualización en los precios estacionales del Mercado Eléctrico Mayorista. La variación promedia un 4,5% a nivel general y forma parte del proceso de adecuación gradual de los costos del sistema energético nacional.
Sin embargo, el impacto final sobre los hogares mendocinos será dispar y, en la mayoría de los casos, menor al porcentaje definido para el componente mayorista. La diferencia se explica por la estructura de la boleta local y por la continuidad de las políticas de asistencia vigentes.
El componente provincial seguirá congelado
La suba dispuesta por la gestión nacional alcanza únicamente al componente de jurisdicción federal. En cambio, el Valor Agregado de Distribución, que es la parte de la tarifa regulada por la Provincia de Mendoza y que remunera el servicio de las distribuidoras locales, permanecerá congelado y sin modificaciones durante todo el mes.
Según los datos técnicos informados por el Ente Provincial Regulador Eléctrico, el impacto real promedio para el universo residencial, que representa al 85% de los clientes de la provincia, se ubicará en torno al 1,6%. Para aplicar estos cambios, el organismo regulador ya aprobó los nuevos cuadros tarifarios mediante resolución oficial, con vigencia para las operaciones de Edemsa, Edeste y la Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz.
Cómo impactará según consumo y subsidios
El efecto definitivo en las boletas residenciales dependerá de dos variables centrales: el nivel de consumo bimestral y la conservación o no de los subsidios del Estado nacional.
Los usuarios que mantengan el subsidio nacional y registren un consumo bajo, de hasta 600 kilovatios hora bimestrales, tendrán una reducción promedio del 1,5% en sus facturas. Esa baja representará un alivio mensual estimado de entre 250 y 800 pesos.
En cambio, quienes conserven la asistencia estatal pero superen el límite de los 600 kilovatios hora bimestrales afrontarán un incremento promedio del 1,5%. En términos nominales, las subas mensuales irán de 1.300 a 7.700 pesos, de acuerdo con el excedente de energía utilizado.
El segmento residencial que no cuenta con subsidio estatal tendrá la corrección más alta de este período. Para esos usuarios, el aumento promedio estimado será del 3%, con un recargo mensual neto que oscilará entre 1.500 y 11.000 pesos, según el volumen de demanda eléctrica del inmueble.
Beneficios focalizados para el invierno
En paralelo, las resoluciones nacionales ratificaron la continuidad de beneficios focalizados para mitigar los picos de consumo propios de la temporada invernal y de la ola polar. En ese marco, se aprobó un incremento en la bonificación adicional extraordinaria destinada a los beneficiarios del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados.
El beneficio consistirá en un descuento extra del 16,59% sobre el bloque de consumo base, fijado en hasta 300 kilovatios hora mensuales. La medida busca sostener criterios de gradualidad y previsibilidad para los sectores más vulnerables de la provincia.
Desde el 1 de julio, los usuarios de Mendoza afrontan un nuevo esquema tarifario eléctrico por la actualización nacional de los precios estacionales del Mercado Eléctrico Mayorista. El impacto residencial promedio será del 1,6%, aunque variará según consumo y subsidios, mientras el componente provincial de distribución permanecerá congelado.
La electricidad en Mendoza volvió a demostrar que tiene más capas que una cebolla administrativa: Nación mueve el precio mayorista, la Provincia congela la distribución, el EPRE acomoda los cuadros tarifarios y el usuario, con la boleta en la mano, intenta descifrar si debe apagar una lámpara, abrazar la heladera o declararse filósofo del kilovatio.
El nuevo esquema llega con una particularidad digna de manual de supervivencia doméstica: algunos hogares pagarán un poco más, otros un poco menos y todos, sin excepción, deberán mirar el consumo bimestral como quien revisa los resultados de un análisis clínico. Hasta 600 kilovatios hora, el subsidio puede traer una baja modesta; por encima de ese umbral, la factura empieza a levantar la ceja con vocación de drama financiero.
La gran protagonista de esta novela eléctrica es la segmentación, ese mecanismo que convirtió a la boleta de luz en una especie de horóscopo fiscal: si usted conserva subsidio y consume poco, Marte tarifario está de su lado; si consume más, prepárese para una corrección; si no tiene asistencia estatal, el sistema le recuerda con notable eficiencia que la energía también puede ejercer pedagogía económica.
Mientras tanto, el Valor Agregado de Distribución quedará congelado durante el mes, una noticia que funciona como frazada corta pero frazada al fin. En invierno, con ola polar y hogares que prenden estufas eléctricas con la solemnidad de quien invoca al sol, cualquier amortiguador cuenta. La Nación, además, mantendrá beneficios focalizados con un descuento extra para sectores vulnerables, porque incluso el tarifazo más prolijo necesita una salida de emergencia social.
Así, Mendoza ingresa en julio con una boleta que no sube igual para todos, no baja igual para todos y exige una lectura más atenta que ciertos contratos bancarios. La electricidad seguirá llegando por los cables, pero la explicación vendrá por capítulos, porcentajes, bloques de consumo y resoluciones oficiales: el verdadero reality invernal no está en la televisión, sino en el medidor.