Mendoza hizo algo que muchas provincias intentan desde hace años y los números lo demuestran

Redacción Cuyo News
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Mendoza volvió a ubicarse entre los grandes protagonistas del turismo argentino tras cerrar unas vacaciones de invierno de 2026 récord. La provincia recibió más de 400.000 visitantes, que generaron un impacto económico superior a los $194.000 millones, consolidándola dentro del top cinco de los destinos más elegidos del país.

Una oferta que dejó de depender exclusivamente de la nieve

Durante muchos años, el invierno mendocino estuvo asociado casi exclusivamente a los centros de esquí y la cordillera. Sin embargo, la provincia logró diversificar su propuesta turística con el crecimiento del enoturismo, la gastronomía de alta gama, los recorridos por bodegas, las actividades de aventura y los paisajes naturales.

Ese cambio permitió que los visitantes permanecieran más tiempo en destino y ampliaran su consumo durante la estadía. Según operadores turísticos, el gasto promedio aumentó porque quienes llegan a Mendoza ya no buscan únicamente practicar deportes de invierno, sino también disfrutar de experiencias gastronómicas, excursiones, vinos premium, hotelería y propuestas culturales.

Chile y Brasil impulsaron el turismo internacional

El crecimiento de la temporada también estuvo acompañado por una mayor presencia de turistas extranjeros. Chile aportó un importante flujo de visitantes gracias a la cercanía geográfica y a la oferta comercial de la provincia, mientras que Brasil volvió a posicionarse entre los mercados internacionales más relevantes, favorecido por la conectividad aérea y el atractivo que representan las bodegas mendocinas.

La combinación de turistas nacionales e internacionales permitió sostener una elevada ocupación hotelera durante prácticamente todo el receso invernal, fortaleciendo el desempeño de los distintos sectores vinculados a la actividad turística.

El vino se consolidó como uno de los grandes motores del turismo

En la última década, el papel de las bodegas dentro de la experiencia turística cambió de manera significativa. Lo que antes representaba una actividad complementaria pasó a convertirse en uno de los principales motivos para visitar Mendoza.

Actualmente, muchas bodegas ofrecen degustaciones, gastronomía de autor, alojamiento, recorridos por viñedos y actividades deportivas y culturales, transformando al vino en uno de los principales impulsores de la economía turística provincial.

Una estrategia sostenida en el tiempo

Especialistas del sector coinciden en que los resultados obtenidos durante este invierno responden a una planificación desarrollada durante más de una década. Las inversiones en infraestructura turística, promoción internacional, conectividad aérea y desarrollo privado permitieron que Mendoza ampliara su posicionamiento tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Gracias a esa estrategia, la provincia consiguió reducir la estacionalidad y atraer visitantes durante las cuatro estaciones del año, fortaleciendo su competitividad frente a otros destinos turísticos de Argentina y Sudamérica.

El desafío de sostener el crecimiento

El récord turístico también plantea nuevos desafíos para el sector. El incremento constante de visitantes obliga a continuar mejorando la infraestructura vial, los servicios, la conectividad, la capacidad hotelera y la formación de recursos humanos especializados.

Al mismo tiempo, el objetivo será mantener la calidad de la experiencia turística sin perder competitividad frente a otros destinos nacionales e internacionales. Por ahora, los números respaldan esa estrategia: más de 400.000 turistas, un movimiento económico superior a $194.000 millones y una actividad que continúa consolidándose como uno de los principales motores de la economía regional.

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