Mendoza avanza con un nuevo esquema de financiamiento para el mantenimiento de su red vial que contempla la instalación de hasta once estaciones de peaje entre rutas nacionales concesionadas y corredores provinciales. Nueve ya fueron confirmadas y otras dos se encuentran en estudio.
Mientras ya se definieron los oferentes interesados en operar cuatro cabinas sobre la Ruta Nacional 7, el Gobierno provincial confirmó que habrá al menos otros cinco peajes en rutas intervenidas con recursos del Fondo del Resarcimiento. El objetivo es recuperar parte de la inversión realizada y garantizar el mantenimiento permanente de la infraestructura vial.
Actualmente, la provincia cuenta con dos peajes sobre la Ruta 7: uno ubicado en La Paz y otro en el Paso Internacional Cristo Redentor, en el cruce hacia Chile. A esos puntos se sumarán nuevas estaciones en la Variante Palmira y en Potrerillos, que formarán parte de la concesión del principal corredor bioceánico.
Las ofertas para operar los peajes de la Ruta 7
El miércoles se conocieron las ofertas económicas de las cuatro empresas interesadas en operar las estaciones previstas sobre la Ruta Nacional 7.
La propuesta más baja fue presentada por la unión transitoria integrada por Laugero Construcciones, Green y Corporación del Sur, que ofreció una tarifa de $3.090 para vehículos livianos.
En segundo lugar se ubicaron José Cartellone Construcciones Civiles y Constructora San José, con una propuesta de $3.544. Luego se presentaron CPC S.A., con $3.740, e IEB Construcciones junto con Trading MRG, con $3.921.
La diferencia entre la oferta más económica y la más alta alcanza los $831.
Los peajes confirmados y los puntos bajo análisis
Además de las cuatro estaciones que integrarán la concesión de la Ruta 7, el Ejecutivo provincial confirmó nuevos peajes en corredores cuya administración dependerá de Mendoza.
Uno de los puntos estará ubicado sobre la Ruta Provincial 82, entre Cacheuta y Potrerillos. También habrá estaciones en el Acceso Sur y en la Ruta Provincial 153.
En el Acceso Este se instalarán dos puntos de cobro: uno en Maipú y otro en Guaymallén. Sin embargo, el conductor que abone en una de las estaciones no deberá pagar nuevamente en la otra durante el mismo recorrido.
A esas cabinas podrían incorporarse otros dos peajes que todavía están bajo análisis. Uno corresponde a la Ruta Nacional 143, donde el bajo volumen de tránsito genera dudas sobre su viabilidad económica.
El otro se proyecta sobre la Doble Vía del Este. En ese corredor, la colocación de una estación aparece como la alternativa más probable, aunque todavía resta definir su ubicación.
Cuándo comenzarán los cobros y cómo se definirán las tarifas
A diferencia de la Ruta 7, cuya concesión ya se encuentra en proceso de adjudicación, los peajes previstos para rutas provinciales o nacionales administradas por Mendoza comenzarán a funcionar una vez que finalicen las obras financiadas con el Fondo del Resarcimiento.
La subsecretaria de Infraestructura, Marité Badui, explicó que el criterio del Gobierno es que los usuarios comiencen a pagar únicamente cuando las rutas ya ofrezcan mejores condiciones de circulación y seguridad.
La funcionaria sostuvo que el sistema responde al principio de que “paga quien usa” la infraestructura y remarcó que los impuestos generales no resultan suficientes para financiar el mantenimiento permanente de la red vial.
Badui también indicó que el valor definitivo de los nuevos peajes todavía no fue establecido, debido a que dependerá del proceso de concesión. Según explicó, el concesionario deberá recuperar la inversión realizada, afrontar el mantenimiento de las rutas, instalar la infraestructura de cobro y reintegrar recursos al Fondo del Resarcimiento.
Aunque aún no existe una tarifa oficial para los corredores provinciales, el Gobierno adelantó que la referencia será el valor de un litro de nafta súper, un mecanismo que ya se utiliza en otras concesiones viales del país.
Desde el Ejecutivo señalaron que el objetivo no será establecer un peaje “prohibitivo”, sino alcanzar un equilibrio que permita sostener las rutas sin generar un costo excesivo para los usuarios.
De acuerdo con el precio actual del combustible en Mendoza, el valor de referencia para esos peajes se ubicaría en torno a los $2.000.
Mendoza avanza con un esquema de financiamiento vial que prevé hasta once estaciones de peaje en rutas nacionales concesionadas y corredores provinciales. Nueve puntos ya fueron confirmados y otros dos permanecen en estudio. El sistema comenzará a aplicarse tras la finalización de las obras y buscará recuperar inversiones y garantizar el mantenimiento de la infraestructura.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Mendoza decidió que el futuro de sus rutas tendrá barreras, cabinas y una certeza administrativa: para circular por una obra terminada habrá que detenerse primero a financiar su conservación. El plan contempla hasta once estaciones de peaje, una cifra suficiente para que cualquier viaje provincial empiece a parecerse a un videojuego en el que cada nuevo tramo exige desbloquear el siguiente nivel con tarjeta, efectivo o una fe inquebrantable en la infraestructura.
Nueve estaciones ya están confirmadas y dos continúan bajo estudio, porque hasta para cobrar hay que verificar que exista suficiente tránsito dispuesto a ser cobrado. La Ruta Nacional 143, por ejemplo, presenta un inconveniente casi filosófico: podría tener peaje, pero tal vez no haya suficientes vehículos para justificarlo. Es decir, la ruta podría alcanzar el extraño privilegio de contar con una cabina cuya principal actividad sea observar el horizonte y preguntarse cuándo llegará alguien.
En la Ruta 7, cuatro empresas presentaron ofertas para operar los peajes y propusieron tarifas que van desde los $3.090 hasta los $3.921 para vehículos livianos. La diferencia de $831 demuestra que incluso dentro del universo de levantar una barrera existen interpretaciones económicas diversas, todas igualmente convencidas de que el conductor comprenderá el valor estratégico de detenerse a pagar antes de continuar hacia el mismo destino.
El Gobierno provincial aseguró que el cobro comenzará únicamente cuando las obras estén concluidas y las rutas ofrezcan mejores condiciones de seguridad. La lógica será que “paga quien usa”, principio que convierte cada viaje en una experiencia de responsabilidad fiscal personalizada. El conductor ya no será solamente usuario de la ruta: será también patrocinador, auditor informal y accionista emocional de cada kilómetro de asfalto.
Para las rutas provinciales, la referencia tarifaria será el precio de un litro de nafta súper, actualmente cercano a los $2.000. Así, el automovilista podrá calcular el viaje mediante una fórmula sencilla: combustible para avanzar, peaje para seguir avanzando y una reserva económica para regresar. El Ejecutivo aclaró que el valor no será “prohibitivo”, una palabra tranquilizadora que en materia tarifaria suele significar que todavía será posible viajar, aunque quizá convenga preparar una planilla de gastos antes de encender el motor.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Mendoza avanza con un nuevo esquema de financiamiento para el mantenimiento de su red vial que contempla la instalación de hasta once estaciones de peaje entre rutas nacionales concesionadas y corredores provinciales. Nueve ya fueron confirmadas y otras dos se encuentran en estudio.
Mientras ya se definieron los oferentes interesados en operar cuatro cabinas sobre la Ruta Nacional 7, el Gobierno provincial confirmó que habrá al menos otros cinco peajes en rutas intervenidas con recursos del Fondo del Resarcimiento. El objetivo es recuperar parte de la inversión realizada y garantizar el mantenimiento permanente de la infraestructura vial.
Actualmente, la provincia cuenta con dos peajes sobre la Ruta 7: uno ubicado en La Paz y otro en el Paso Internacional Cristo Redentor, en el cruce hacia Chile. A esos puntos se sumarán nuevas estaciones en la Variante Palmira y en Potrerillos, que formarán parte de la concesión del principal corredor bioceánico.
Las ofertas para operar los peajes de la Ruta 7
El miércoles se conocieron las ofertas económicas de las cuatro empresas interesadas en operar las estaciones previstas sobre la Ruta Nacional 7.
La propuesta más baja fue presentada por la unión transitoria integrada por Laugero Construcciones, Green y Corporación del Sur, que ofreció una tarifa de $3.090 para vehículos livianos.
En segundo lugar se ubicaron José Cartellone Construcciones Civiles y Constructora San José, con una propuesta de $3.544. Luego se presentaron CPC S.A., con $3.740, e IEB Construcciones junto con Trading MRG, con $3.921.
La diferencia entre la oferta más económica y la más alta alcanza los $831.
Los peajes confirmados y los puntos bajo análisis
Además de las cuatro estaciones que integrarán la concesión de la Ruta 7, el Ejecutivo provincial confirmó nuevos peajes en corredores cuya administración dependerá de Mendoza.
Uno de los puntos estará ubicado sobre la Ruta Provincial 82, entre Cacheuta y Potrerillos. También habrá estaciones en el Acceso Sur y en la Ruta Provincial 153.
En el Acceso Este se instalarán dos puntos de cobro: uno en Maipú y otro en Guaymallén. Sin embargo, el conductor que abone en una de las estaciones no deberá pagar nuevamente en la otra durante el mismo recorrido.
A esas cabinas podrían incorporarse otros dos peajes que todavía están bajo análisis. Uno corresponde a la Ruta Nacional 143, donde el bajo volumen de tránsito genera dudas sobre su viabilidad económica.
El otro se proyecta sobre la Doble Vía del Este. En ese corredor, la colocación de una estación aparece como la alternativa más probable, aunque todavía resta definir su ubicación.
Cuándo comenzarán los cobros y cómo se definirán las tarifas
A diferencia de la Ruta 7, cuya concesión ya se encuentra en proceso de adjudicación, los peajes previstos para rutas provinciales o nacionales administradas por Mendoza comenzarán a funcionar una vez que finalicen las obras financiadas con el Fondo del Resarcimiento.
La subsecretaria de Infraestructura, Marité Badui, explicó que el criterio del Gobierno es que los usuarios comiencen a pagar únicamente cuando las rutas ya ofrezcan mejores condiciones de circulación y seguridad.
La funcionaria sostuvo que el sistema responde al principio de que “paga quien usa” la infraestructura y remarcó que los impuestos generales no resultan suficientes para financiar el mantenimiento permanente de la red vial.
Badui también indicó que el valor definitivo de los nuevos peajes todavía no fue establecido, debido a que dependerá del proceso de concesión. Según explicó, el concesionario deberá recuperar la inversión realizada, afrontar el mantenimiento de las rutas, instalar la infraestructura de cobro y reintegrar recursos al Fondo del Resarcimiento.
Aunque aún no existe una tarifa oficial para los corredores provinciales, el Gobierno adelantó que la referencia será el valor de un litro de nafta súper, un mecanismo que ya se utiliza en otras concesiones viales del país.
Desde el Ejecutivo señalaron que el objetivo no será establecer un peaje “prohibitivo”, sino alcanzar un equilibrio que permita sostener las rutas sin generar un costo excesivo para los usuarios.
De acuerdo con el precio actual del combustible en Mendoza, el valor de referencia para esos peajes se ubicaría en torno a los $2.000.
Mendoza avanza con un esquema de financiamiento vial que prevé hasta once estaciones de peaje en rutas nacionales concesionadas y corredores provinciales. Nueve puntos ya fueron confirmados y otros dos permanecen en estudio. El sistema comenzará a aplicarse tras la finalización de las obras y buscará recuperar inversiones y garantizar el mantenimiento de la infraestructura.
Mendoza decidió que el futuro de sus rutas tendrá barreras, cabinas y una certeza administrativa: para circular por una obra terminada habrá que detenerse primero a financiar su conservación. El plan contempla hasta once estaciones de peaje, una cifra suficiente para que cualquier viaje provincial empiece a parecerse a un videojuego en el que cada nuevo tramo exige desbloquear el siguiente nivel con tarjeta, efectivo o una fe inquebrantable en la infraestructura.
Nueve estaciones ya están confirmadas y dos continúan bajo estudio, porque hasta para cobrar hay que verificar que exista suficiente tránsito dispuesto a ser cobrado. La Ruta Nacional 143, por ejemplo, presenta un inconveniente casi filosófico: podría tener peaje, pero tal vez no haya suficientes vehículos para justificarlo. Es decir, la ruta podría alcanzar el extraño privilegio de contar con una cabina cuya principal actividad sea observar el horizonte y preguntarse cuándo llegará alguien.
En la Ruta 7, cuatro empresas presentaron ofertas para operar los peajes y propusieron tarifas que van desde los $3.090 hasta los $3.921 para vehículos livianos. La diferencia de $831 demuestra que incluso dentro del universo de levantar una barrera existen interpretaciones económicas diversas, todas igualmente convencidas de que el conductor comprenderá el valor estratégico de detenerse a pagar antes de continuar hacia el mismo destino.
El Gobierno provincial aseguró que el cobro comenzará únicamente cuando las obras estén concluidas y las rutas ofrezcan mejores condiciones de seguridad. La lógica será que “paga quien usa”, principio que convierte cada viaje en una experiencia de responsabilidad fiscal personalizada. El conductor ya no será solamente usuario de la ruta: será también patrocinador, auditor informal y accionista emocional de cada kilómetro de asfalto.
Para las rutas provinciales, la referencia tarifaria será el precio de un litro de nafta súper, actualmente cercano a los $2.000. Así, el automovilista podrá calcular el viaje mediante una fórmula sencilla: combustible para avanzar, peaje para seguir avanzando y una reserva económica para regresar. El Ejecutivo aclaró que el valor no será “prohibitivo”, una palabra tranquilizadora que en materia tarifaria suele significar que todavía será posible viajar, aunque quizá convenga preparar una planilla de gastos antes de encender el motor.